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Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Recuadros temáticos 24-5-13
Informe Mensual, núm 287 - Enero 2006
Unión Europea - ¿Será 2006 el año de Alemania?
Informe entero sin compactar ( 1,09 MB )

 

  El repunte del crecimiento del PIB alemán en el tercer trimestre de 2005, superior a lo anticipado, junto con el cierre de la negociación para formar la «Gran Coalición» entre democristianos y socialdemócratas, han dado pie a una cierta euforia sobre las perspectivas de la primera economía europea para 2006. Con apenas unos días de diferencia, tres de los grandes think tanks alemanes –los institutos IFO, ZEW y RWI– revisaban al alza sus previsiones de crecimiento para 2006 de niveles del orden del 1,2% a valores entre el 1,5% y el 1,7%; una sensible corrección de una previsión que se había publicado a finales de octubre, menos de dos meses atrás. Los analistas privados no han dudado en replicar este movimiento. Una semana antes de la investidura de Angela Merkel, el 14 de noviembre, se esperaba un crecimiento del 1,2% para 2006. Un mes después, se preveía un 1,5%, un movimiento alcista de inusual intensidad en tan corto periodo de tiempo.

  ¿Qué ha cambiado en ese mes? Aunque es cierto que los indicadores conocidos han sido globalmente positivos, la novedad principal es que se ha definido el programa del gobierno Merkel. Bajo un título pensado para estar a la altura de la primera «Gran Coalición» en cerca de 40 años, «Unidos por Alemania con valor y humanidad», dicho programa arranca con un mensaje plenamente compartido por los economistas: «Alemania se encuentra ante grandes desafíos: paro, deuda del Estado, cambio demográfico y la presión de la globalización exigen grandes esfuerzos políticos para asegurar a la actual y a las generaciones futuras una vida en bienestar». El gobierno establece, por tanto, claramente el terreno de juego en el que se dirimirá el éxito o fracaso de su política económica: se busca actuar sobre las restricciones de tipo estructural que han estrangulado la economía alemana en los últimos años. Las acciones anunciadas, efectivamente, apuntan maneras de reformas estructurales.

  La medida estrella es una reforma fiscal capaz de doblegar al déficit público en 2007 por debajo del límite del 3% del PIB establecido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea. Si, como se estima, el déficit de 2005 acaba rozando el 4% del PIB, se trata nada menos que de conseguir incrementar los ingresos fiscales y/o disminuir los gastos en un montante equivalente al 1% del PIB. Para ello se aumentará el tipo del IVA en tres puntos en 2007, del 16% al 19%, y se incrementará en un 3% la fiscalidad que grava las rentas más elevadas de las personas físicas.

  Dado que el aumento de la imposición indirecta aportará unos 20.000 millones de euros, un tercio de los cuáles se destinará a reducir el coste del seguro por desempleo, quedando sólo dos tercios para sanear las finanzas públicas, el ejecutivo contempla redondear los ingresos con el recurso de las privatizaciones. Concretamente, se maneja la cifra de 54.000 millones hasta 2009. Esta vía no ha sido del agrado del Bundesbank, cuyo presidente Axel Weber manifestó su preferencia por utilizar el control del gasto frente al énfasis privatizador.

  Las restantes políticas anunciadas son menos ambiciosas. El gobierno se ha comprometido a un programa de inversión pública de 35.000 millones de euros en los cuatros próximos años. Se amplía el periodo de prueba de los nuevos contratados hasta los 24 meses, frente a los nueve meses actuales. Se reduce moderadamente el seguro de empleo (aunque las prestaciones de los parados de los länder del Este se mejoran). Finalmente, se aumentará la edad de jubilación a partir de 2012 a fin de alcanzar los 67 años en 2037.

  Cuando se trata de explorar las consecuencias de este conjunto de medidas sobre la incipiente recuperación con la que el gobierno de Merkel se ha encontrado, se plantea como principal interrogante sus efectos sobre la demanda interna, toda vez que el sector exterior del primer país exportador mundial seguirá, previsiblemente, capitalizando un entorno internacional favorable en términos generales.

  Hasta la fecha, la recuperación se ha basado en un canal de transmisión clásico: cuando el crecimiento de la demanda externa alcanza un ritmo suficiente, las empresas alemanas vuelven a invertir. Nada en la actuación gubernamental apunta a cambios relevantes en este frente. Según la mayoría de analistas, tanto la inversión en bienes de equipo como las exportaciones se acelerarán respecto a los satisfactorios niveles alcanzados en 2005.

  En cambio, mucha más incertidumbre rodea la evolución del consumo privado. En la mayoría de escenarios que manejan los analistas, el impacto esperado es que el consumidor adelante a 2006 parte de sus decisiones de gasto a fin de anticiparse al incremento del IVA. De esta manera, a lo largo de 2006 el ritmo de crecimiento del consumo se aceleraría levemente. Con todo, dado que se espera una escasa mejoría en los fundamentos del consumo, el dinamismo alcanzado sería limitado. En resumen, 2006 nos ofrecerá, previsiblemente, una Alemania en mejor forma, creciendo por encima del 1,5% gracias al binomio exportación-inversión. No obstante, ¡qué lejos sigue quedando esta economía de su histórico papel de locomotora europea!





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