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Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Recuadros temáticos 25-5-13
Informe Mensual, núm 348 - Julio-Agosto 2011
Coyuntura internacional
Informe entero ( 4,19 MB )
     

Estados Unidos

Estados Unidos: menos crecimiento y algo más de inflación

Estados Unidos recupera los niveles previos a la recesión, pero su crecimiento es insuficiente. La economía estadounidense está pasando por su recuperación más problemática desde 1945. La previsión de crecimiento del producto interior bruto (PIB) para el conjunto de 2011 está ligeramente por encima del 2,5%, claramente por debajo de lo que se esperaba en abril y, a todas luces, insuficiente para que se vean mejoras significativas en el mercado de trabajo y la vivienda. La razón de esta ralentización de la actividad se debe en parte a factores temporales como el encarecimiento del petróleo y al rompimiento de las cadenas de suministros en la industria a causa del terremoto japonés. Así, con un previsible abaratamiento del petróleo y una recuperación del pulso industrial del Japón, se debería esperar una cierta mejoría en el tono de la actividad durante la segunda mitad de año.
Sin embargo, la debilidad de la recuperación no solo obedece a factores temporales. Prueba de ello es que a la economía estadounidense le ha costado tres años recuperar el nivel previo a la recesión. Así, el PIB del primer trimestre se situaba un 0,6% por encima del nivel de octubre-diciembre de 2007, que marca el último trimestre de crecimiento positivo previo a la recesión. Este crecimiento acumulado a los tres años del inicio de la recesión está por encima del de Europa occidental y de Japón, pero queda muy por debajo del que se dio en Estados Unidos en las cuatro recesiones previas desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El caso más comparable es el de la recesión de 1982, en la que la tasa de paro también llegó a superar el 10%, pero aún así, entonces el vigor de la recuperación hizo que el crecimiento acumulado a los tres años del inicio de la recesión fuera del 2,9%, muy superior al actual.
El endeudamiento es un lastre para la recuperación de la vivienda y el mercado laboral. El elevado endeudamiento de los diferentes sectores de la economía es el elemento diferencial que más está contribuyendo a la debilidad de la recuperación. La deuda de los hogares sigue en un alto 114,1% de la renta disponible en el primer trimestre, mientras que la deuda pública bruta superará con toda probabilidad el 100% del PIB en 2011, con un déficit público que en el conjunto del año quedará por encima del 10%. El endeudamiento y la crisis del crédito han ayudado a establecer un círculo vicioso entre la debilidad del mercado de trabajo, que hace aumentar la morosidad y alimenta la sobreoferta de viviendas, y los precios de la vivienda, que siguen sin encontrar fondo. Así, el índice Case-Shiller de precios de la vivienda de segunda mano registró en marzo su noveno mes consecutivo de descensos, aunque la velocidad de la caída es cada vez más amortiguada.
La tasa de desempleo es del 9,1%. El fondo de trabajadores desanimados y los parados de larga duración dificultan las mejoras. Por su parte, el mercado de trabajo tiene ante sí una larga marcha antes de llegar a recuperar todo lo que se perdió durante la recesión. La creación del empleo va despacio, y será difícil que puedan verse mejoras significativas del empleo a lo largo de 2011, con una elevada proporción de parados de larga duración, de más difícil recolocación, y con un numeroso contingente de desanimados, que irán absorbiendo una gran parte de la demanda de trabajo que se vaya creando. Mayo fue un mal mes para el mercado laboral, con la creación de 54.000 nuevos empleos, muy por debajo del registro de los dos meses previos, y con otro ligero repunte de la tasa de paro, que en el 9,1% se situó tres décimas por encima del nivel de diciembre de 2010, sin mostrar tendencias de mejora. Las restricciones presupuestarias que provoca el elevado déficit público también suponen otro importante palo en la rueda de la recuperación del empleo, con una pérdida acumulada de 853.000 empleos públicos en los últimos doce meses.
El sentimiento empresarial se corresponde con un crecimiento débil de la economía. Por sectores, la construcción lleva un año sin crear empleo, mientras que el mencionado rompimiento de las cadenas productivas por el terremoto japonés contribuyó a interrumpir la relativa buena racha del empleo manufacturero. En esta misma tesitura, el índice de sentimiento empresarial del Institute for Supply Management de manufacturas rompió de forma abrupta su buena trayectoria, bajando de los 60,4 puntos hasta el nivel de los 53,5 puntos. Por su parte, el índice de servicios, que representan el 83,5% del total del empleo privado, se mantuvo en los 53,7 puntos. En ambos índices, especialmente en servicios, los niveles son consistentes con tasas de crecimiento modestas del conjunto de la economía.
La nota positiva sigue estando en el fondo de fortaleza del consumo privado dentro del contexto de desaceleración. Las mejores noticias del mes llegaron de parte del consumo privado, que volvió a evidenciar un fondo de fortaleza que ayuda a mantener el pulso cuando el crecimiento flaquea. La actividad de los consumidores, que representa el 71,1% del PIB, sufrió una considerable ralentización en el primer trimestre que tiró a la baja de las previsiones de crecimiento de la economía para 2011. Por ello, es bienvenido el buen tono de las ventas al por menor de mayo, que tuvieron un avance del 6,4% interanual, excluyendo coches y gasolina. En la misma línea, la tasa de ahorró volvió a situarse en el 4,9% de la renta disponible, el nivel más bajo desde octubre de 2008.
El IPC aumenta un 3,5% y el IPC subyacente sube un 1,5% por el encarecimiento de las materias primas y de los bienes duraderos... El encarecimiento de las materias primas, las importaciones de China más caras y el shock de oferta que ha supuesto el terremoto de Japón han hecho que los precios suban más de lo que se esperaba a principios de año. El índice general de precios al consumo (IPC) subió un 3,5% interanual en abril, cuando en enero solo subía un 1,6%. Pero más significativo es el repunte del IPC subyacente, que excluye los precios de energía y alimentación, que se aceleró hasta el 1,5% interanual, cuando en octubre de 2010 se había llegado al mínimo histórico de 0,6%. Empeora por tanto la relación crecimiento-inflación, pero la situación dista mucho de ser comparable a la de los años setenta, caracterizados por el fenómeno de la estanflación.
...pero a la Reserva Federal le queda espacio para seguir apoyando la demanda, si es preciso. A diferencia de entonces, el mayor riesgo es ahora la insuficiencia del crecimiento, mientras que, si bien los precios han sorprendido, la debilidad del mercado de trabajo y la temporalidad de ciertos factores de este repunte de precios hacen pensar que las tensiones inflacionistas deberían amainar en la segunda mitad del año. El aumento de los precios subyacentes se debe en parte a la transmisión del encarecimiento de las materias primas a ciertos productos del subyacente. De continuar el abaratamiento de las materias primas, la presión sobre el subyacente también debería moderarse. El alza de los alquileres de la vivienda, que en Estados Unidos tiene un peso considerable en el IPC, había sido otro elemento inflacionista a principios de año, pero en los últimos meses la tendencia se está invirtiendo. Por último, el encarecimiento de los bienes duraderos es un tercer factor que tuvo un peso considerable en el repunte de mayo, pero este obedece a causas temporales como los efectos del terremoto japonés y una vuelta a la normalidad en el precio de los automóviles, después del final de los descuentos agresivos.
El sector exterior mantiene su tendencia correctora pero el petróleo caro dificulta su contribución al crecimiento. En el sector exterior, el déficit de abril mejoró gracias al abaratamiento del petróleo. El saldo que excluye el petróleo y sus derivados, que marca las tendencias de fondo en la balanza comercial, tuvo un leve deterioro a causa de un empeoramiento de la balanza bilateral con China que no impidió, empero, que el déficit comercial sin petróleo del conjunto de los últimos tres meses se situase un 30,9% por debajo del correspondiente al segundo trimestre de 2008, el último previo al descenso de los flujos comerciales. La parte positiva es que, desde entonces, las exportaciones han venido creciendo en promedio ligeramente por encima de las importaciones, aunque abril fuera un mes de desaceleración. Con todo, en el corto plazo, la persistencia del petróleo caro dificultará que esta tendencia positiva se materialice en una rápida reducción del déficit comercial que contribuya al crecimiento.

Japón

Japón: empieza la reconstrucción, que no es poco

Japón se contraerá en 2011, pero espera una recuperación para la segunda mitad de año. Después de un primer trimestre muy flojo al que se le añadieron los efectos del terremoto de marzo, el crecimiento para el conjunto de 2011 será probablemente negativo, con unos primeros seis meses contractivos, en donde los efectos del terremoto se añaden a la situación de debilidad por la que estaba pasando la economía japonesa, y con una segunda mitad de año de fuerte recuperación. El principal riesgo para la economía japonesa sigue estando en que acabe de cristalizar esta recuperación del segundo semestre, y esto dependerá de que la duración de los cortes energéticos resultantes de la crisis de la central nuclear de Fukushima no se prolongue a los meses de verano.
La producción industrial y los pedidos de maquinaria tienen una recuperación incipiente. En este sentido, los últimos indicadores son menos malos de lo que se esperaba y hacen más probable la recuperación del segundo semestre. En primer lugar, el PIB del primer trimestre fue revisado ligeramente al alza a causa de una contribución algo menos negativa de las existencias, afectadas por el terremoto. Asimismo, los indicadores de abril, que recogen los efectos del terremoto, confirman cierta recuperación. La producción industrial, que en Japón está íntimamente ligada a la del PIB, tuvo un ligero avance del 1,6% respecto a marzo, que fue un mes de caída récord. De igual manera, los pedidos de maquinaria privados, indicador adelantado de la inversión, crecieron un 3,6% en abril si se excluyen los proyectos singulares. No ocurrió lo mismo en la construcción, ya que las viviendas iniciadas siguieron sin tocar fondo con un leve descenso en abril tras la fuerte caída de marzo.
En el lado de los hogares también existen indicios de mejora. El índice de confianza de los consumidores, que en abril había descendido, aunque se mantenía por encima del mínimo de diciembre de 2008, subió en mayo de 33,1 al nivel de los 34,2 puntos. Asimismo, si las ventas de automóviles de abril fueron prácticamente la mitad de las del mismo mes del año anterior, en mayo quedaron muy cerca de los dos tercios de las de mayo de 2010.
El terremoto acelera el final de la deflación, con un IPC que sube un 0,3% mientras que la balanza comercial acaba en déficit. En el apartado de los precios se sigue un patrón similar. Si en un primer momento dominaban los efectos deflacionistas por la paralización del consumo, en abril la tendencia se ha invertido y dominan los efectos inflacionistas, de ruptura de cadenas de suministros. Así, Japón salió momentáneamente de la deflación, con un IPC que se incrementó en un 0,3% interanual. Asimismo, el IPC subyacente, el general sin energía ni alimentos, tocó fondo y quedó solo un 0,1% por debajo del mismo periodo del año anterior, cuando en marzo descendía un 0,7% interanual. Por su parte, el saldo comercial de abril fue deficitario por el descenso de las exportaciones.

China

China: inflación y endurecimiento, el binomio asiático para 2011

Ante una inflación elevada: nuevo aumento del coeficiente de caja para China y subida de tipos para India en apenas un mes. De nuevo, inflación y endurecimiento monetario son noticia en los dos gigantes asiáticos, China e India. Para China el índice de precios al consumo aumentó un 5,5% interanual en mayo, la mayor subida desde julio de 2008. Aunque el precio de los alimentos, que avanzó un 11,7% interanual ese mismo mes, sigue siendo un elemento clave en el repunte inflacionista del país, al representar un 30% en la cesta de la compra, la tendencia creciente del componente sin alimentación añade presión a los riesgos de sobrecalentamiento. Asimismo, la inflación en India (del índice de precios al por mayor) se situó en el 9,1% en mayo, frente al 8,7% en abril, también apoyada por el componente libre de alimentos (véase el gráfico siguiente).
Leve moderación de algunos de los indicadores de actividad de mayo. Ante esta persistencia de las tensiones inflacionistas, China volvió a subir el coeficiente de caja, el sexto ascenso en lo que va de año, y el segundo en apenas un mes, y lo ubica en el 21,5% para los grandes bancos. Ello se une a los dos aumentos en el tipo de referencia hasta el 6,31% en 2011. En una tesitura parecida a la de su vecino del norte, el banco central indio también ha repetido jugada con un aumento en el tipo de interés de referencia hasta el 7,5%, y ya acumula un incremento de 275 puntos básicos desde marzo de 2010.
En este contexto de precios al alza, la ligera moderación en China de varios de los indicadores de actividad más recientes, correspondientes al mes de mayo, ha aliviado, por el momento, los temores de un aterrizaje brusco. Así, las ventas al por menor crecieron en términos corrientes un 16,9% interanual, levemente por debajo del registro del mes anterior. La producción industrial avanzó un 13,3%, un ritmo prácticamente igual al de abril y por debajo del casi 15% del primer trimestre del año. En la misma línea, el índice de gestores de compras (PMI) volvió a sufrir una suave bajada hasta los 52 puntos.
El FMI mantiene las previsiones de crecimiento para el gigante asiático alrededor del 9,5%. Todavía sin mostrar señales de moderación, la inversión en capital fijo continuó creciendo con fuerza, con un aumento en el acumulado de enero a mayo del 25,8% interanual. En el capítulo exterior, las importaciones mantuvieron su dinamismo con un crecimiento del 28,4% interanual en mayo y superaron el 21,8% de abril. Por su parte, las exportaciones avanzaron un comedido 19,4% interanual, apuntando a una cierta debilidad de la demanda global, y asentaron el superávit comercial en los 13.046 millones de dólares. En los últimos 12 meses, el superávit comercial de bienes acumula un saldo equivalente al 2,6% del PIB.
A pesar de las todavía muy presentes tensiones inflacionistas y del dinamismo de algunos de los indicadores avanzados, el Fondo Monetario Internacional, en su revisión de junio del informe «Perspectivas Económicas Mundiales» (WEO en sus siglas en inglés), mantuvo inalteradas las previsiones del gigante asiático en el 9,6% y el 9,5% para 2011 y 2012, respectivamente, ligeramente por encima de nuestras propias estimaciones. Ello denota cierta confianza en las políticas puestas en marcha por el ejecutivo destinadas a promover el consumo interno como motor principal del progreso del país.

Brasil

Brasil: en clave de moderación

La economía de Brasil crece un 4,2% en el primer trimestre de 2011, en línea con las expectativas. En línea con las expectativas, la economía brasileña creció un 4,2% interanual en el primer trimestre de 2011, un 1,3% respecto al trimestre anterior. Al mismo tiempo, la cifra de crecimiento intertrimestral correspondiente al último cuarto de 2010 fue revisada al alza, del 0,7% al 0,8%.
La demanda interna revalida su papel motriz pero aumenta la presión sobre precios. El análisis por componentes deja claro que la primera potencia de América Latina sigue nutriéndose del potente arranque de la demanda interna. A pesar de continuar por la senda de moderación que encauzaron a mediados de 2010, consumo e inversión revalidan su rol motriz con sendos avances interanuales del 5,9% y del 8,9%, respectivamente. En cuanto al consumo público, registró un ligero repunte, debido fundamentalmente a efectos de base, y creció un 2,2%. Las exportaciones, por su parte, ralentizaron su marcha, con un crecimiento del 4,3%, mientras que las importaciones volvieron a crecer en doble dígito, un 13,1% (véase el gráfico siguiente).
La expansión económica en Brasil sigue avanzando, pues, a buen ritmo -gracias al impulso del crédito, al buen tono del mercado laboral y al elevado precio de las materias primas-, pero las señales de comedimiento empiezan a ser evidentes. En abril, la producción industrial se contrajo un 0,1% interanual y anotó su peor retroceso intermensual desde diciembre de 2008 (un 2,1%). Asimismo, las ventas al por menor, excluyendo automóviles, también dieron la sorpresa al caer un 0,2% respecto a marzo, debido, fundamentalmente, al encarecimiento del combustible y los alimentos.
Las políticas monetaria y fiscal deberán prolongar su tono restrictivo para reencauzar la senda de estabilidad de precios. Y, si bien dicho encarecimiento se estima temporal, el cambio de signo de las políticas económicas se mantendrá en los próximos meses, lo cual augura un 2011 y, sobre todo, un 2012 en clave de moderación. Una moderación que el FMI ya ha incorporado en su nuevo escenario de previsiones, reduciendo su pronóstico de crecimiento para la economía brasileña en 2011 en cuatro décimas, hasta el 4,1%, y en cinco décimas para 2012, hasta el 3,6% (ambos cambios respecto a su escenario de abril). Por otra parte, dicha moderación es muy necesaria visto el marcado repunte de los precios y las crecientes presiones de la demanda sobre la capacidad productiva instalada. En mayo, la inflación frenó un poco su acelerón, pero la cifra interanual ya se sitúa en el 6,6% y sigue alejándose del objetivo del Banco Central (4,5% ± 2pp). Los efectos de base juegan en contra al menos hasta agosto, con lo cual dicha tasa podría alcanzar el 7% antes de empezar a menguar a finales de verano.
Con todo, no esperamos que la inflación acumulada al cierre de 2011 baje del 6,3%, lo que obliga a anticipar un nuevo foco inflacionario cuando, a principios de 2012, se reajuste el salario mínimo corrigiendo por la inflación acumulada del año anterior (de acuerdo con la ley aprobada en febrero). Ante dicho panorama, el Comité de Política Monetaria optó por subir la tasa Selic 25 puntos básicos en junio, al 12,25%. Aunque el aumento fue menor que en las anteriores subidas y puede indicar la proximidad de una pausa, el Comité insistió en su intención de mantener el tono restrictivo de la política monetaria mientras no se consiga reencauzar la senda de estabilidad de precios.
Por su parte, Dilma Rousseff también ha reiterado su designio de intensificar la lucha contra el sobrecalentamiento desde el flanco fiscal y macroprudencial. Sin embargo, hay quien teme que dicho compromiso pueda acusar la reciente pérdida del ministro de presidencia y máximo valedor de la ortodoxia macroeconómica en el gabinete de gobierno, Antonio Palocci, por un posible caso de corrupción. Con todo, cualquier crisis tiene una lectura en clave de oportunidad y esta puede ser la que estaba esperando la presidenta brasileña para demostrar sus dotes de mando y su control del timón; imprescindibles cuando las turbulencias arrecian.

México

México: carpe diem

México parece mantenerse al margen de la desaceleración económica global. En el último escenario de previsiones del Fondo Monetario Internacional, México aparece como una de las pocas economías cuyas previsiones de crecimiento en 2011 se han revisado al alza (una décima respecto a su escenario de abril, situando el crecimiento para el total del año en el 4,7%). Ciertamente, la actividad económica mexicana parece mantenerse al margen de la actual desaceleración global del crecimiento. Un dato que no deja de resultar sorprendente si tenemos en cuenta que el paradigma de dicha desaceleración es Estados Unidos y que la economía mexicana mantiene un estrecho vínculo con el devenir económico de su vecino del norte.
La tasa de inflación baja al 3,2%. Con todo, la explicación radica, por un lado, en el hecho de que México es un exportador neto de petróleo y se ha beneficiado del elevado precio del crudo, y, por otro, en el carácter bimotor de la segunda economía latinoamericana. Si bien el despegue de la recuperación se sustentó en su motor externo y en la exportación de manufacturas hacia Estados Unidos, la consolidación reciente de la fase expansiva del ciclo económico se está nutriendo de la progresiva reposición del gasto interno, lo que permite acomodar una cierta contracción de la demanda exterior.
México debe aprovechar la ocasión para avanzar en las reformas. Gracias a dicho reequilibrio, el primer trimestre de 2011 resultó mejor de lo esperado para la economía mexicana en términos de actividad económica y los últimos indicadores sugieren que el ritmo de avance en el segundo trimestre no diferirá en exceso del anterior, a pesar de algunos datos negativos en abril (empleo y confianza del consumidor). Y si la actividad sigue por buen camino, los precios no son menos. Mientras algunos de sus más preeminentes vecinos luchan por contener el avance de los precios, México va reduciendo su tasa de inflación (3,2% en mayo). El peso fue el único que se atrevió a agitar ligeramente la tranquilidad de dicho panorama: la demora de la resolución de la crisis de Grecia y las dudas sobre la fortaleza del ciclo económico en Estados Unidos introdujeron volatilidad en los mercados cambiarios.
Aunque dicha volatilidad puede prolongarse mientras persistan las dudas externas, lo cierto es que México es, en estos momentos y en términos relativos, un remanso de paz, económicamente hablando. Debe aprovechar esa calma de la que goza, actualmente, para avanzar en las reformas clave para cimentar el crecimiento a medio y largo plazo. Ello pasa por reducir la dependencia petrolera de las arcas públicas, fomentar la competencia, reducir el peso del sector informal y mejorar el sistema educativo.

Materias primas

Golpe de timón en el precio del petróleo

El petróleo baja hasta los 103 dólares por barril por la liberación de reservas de la AIE. Entre el 20 de mayo y el 20 de junio, el precio del crudo subió un 2,7% para situarse en los 112,32 dólares por barril (calidad Brent, para entregas a un mes), lo que deja en un 21,3% el incremento desde inicios de año. Al cierre de este informe, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) liberó 60 millones de barriles de las reservas estratégicas para compensar la falta de acuerdo en la OPEP para aumentar la producción, lo que hizo bajar el precio del barril hasta los 102,72 dólares por barril, el nivel más bajo desde el 11 de febrero, en los inicios de la escalada de la crisis libia.
Las materias primas evolucionan a la baja, pero el arroz y el azúcar suben y el oro se mantiene. Esta actuación concertada por Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Alemania, tuvo la aquiescencia de Arabia Saudita, aunque está por ver las reacciones que provocará en la OPEP. La actuación de la AIE venía siendo preparada desde hace tres meses a causa de las restricciones impuestas por la crisis libia, una demanda mundial al alza y ante la amenaza que supone para el crecimiento mundial un precio del petróleo en niveles superiores a los 100 dólares por barril.
El resto de las materias primas tuvo descensos moderados. El índice The Economist bajó un 1,6% entre el 20 de mayo y el 20 de junio. Los metales básicos tuvieron retrocesos generalizados donde siguieron destacando los descensos del níquel. Entre los alimentos, si bien el trigo y el café evolucionaron claramente a la baja, el arroz y el azúcar se sustrajeron a la tendencia con subidas del 12,0% y del 18,5%, respectivamente. Por su parte, el oro siguió capitalizando las incertidumbres de la economía global, manteniéndose por encima de los 1.500 dólares por onza, muy cerca de los máximos históricos.

Clases medias emergentes: ¿el consumidor del futuro?

Cuando nos interrogamos sobre un consumidor mundial arquetípico, con elevada probabilidad lo asociamos a la clase media de los países avanzados. El estilo de vida de este grupo incluye aspectos como el disfrute de una vivienda, el acceso a servicios educativos y de sanidad, la posibilidad de beneficiarse de la jubilación, una vida que combina momentos de ocio (incluyendo periodos vacacionales) con otros de trabajo... Todo ello parece privativo de los países más desarrollados del globo. Sin embargo, este estereotipo, cierto solo unas pocas décadas atrás, puede estar quedando obsoleto a pasos agigantados, si es que no está prácticamente caduco en la actualidad. ¿Realmente podemos afirmar que los consumidores siguen radicados en su práctica totalidad en Europa, Norteamérica, Japón y Oceanía?
A fin de responder a este interrogante, es obligado plantearse previamente qué entendemos por clase media. En el debate público, y en la percepción de la ciudadanía, la clase media difícilmente se define con precisión. En cambio, la literatura académica ha optado por diferentes enfoques, siendo uno de los más aceptados el que asocia el estilo de vida de la clase media (manifestado a través de sus preferencias de consumo) con unos determinados niveles de renta. Un reciente estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) opta por definir como clase media la formada por aquellos hogares en los que el consumo diario se sitúa como mínimo en 10 dólares norteamericanos por persona y día (en poder de paridad de compra).(1) En definitiva, en una familia de cuatro miembros, estaríamos planteando un umbral de consumo de unos 15.000 dólares anuales.
Pues bien, ¿cuántas personas se encuadran en la clase media así definida y dónde se localizan geográficamente? De acuerdo con los datos de la OCDE, en 2009 la clase media estaba integrada por 1.845 millones de personas. Aunque mayoritariamente sigue radicada en los países avanzados, ya que un 54% de ellos vive en Norteamérica y Europa, no deja de sorprender que un 46% de la clase media se sitúe en zonas que históricamente estaban prácticamente desiertas de ella. Se trata, por tanto, de una cifra nada desdeñable, más de 840 millones de personas, y que ya representa una proporción significativa del consumo que la clase media mundial realiza, del orden del 35% del total.
(1) Kharas, H. (2010), «The Emerging Middle Class in Developing Countries», Working Paper 285, OECD Development Centre, París.
Dado que la aparición de esta nueva clase media se ha debido al fuerte crecimiento de las economías emergentes en las últimas dos décadas, cabe plantearse cuál podría ser la evolución esperada de la clase media mundial si se cumplen las previsiones de crecimiento que se manejan para estos países. Siempre de acuerdo con las previsiones de la OCDE, en 2020 el panorama global del consumo será sustancialmente distinto del actual. A principios de la próxima década, dos terceras partes de la clase media vivirán en zonas distintas de Norteamérica y Europa. Estos 2.200 millones de personas serán responsables del 54% del consumo total de la clase media mundial. En definitiva, se trata de un cambio de panorama de enorme calado ya que, por primera vez desde la revolución industrial, el grueso del consumo mundial se habrá desplazado de occidente a oriente, tanto en número de consumidores como en capacidad de gasto.
Si el consumidor del futuro será en gran medida la clase media que desarrollará su vida en las economías emergentes, una forma de aproximarse a esta realidad es mediante el examen de este colectivo en China, país destacado en este giro global del consumo. De acuerdo con el criterio de la OCDE antes presentado, la clase media china es ya en la actualidad numéricamente importante: alcanza los 160 millones de personas, situándose, a nivel nacional, como la segunda más numerosa tras la de Estados Unidos. Y, bien, ¿cómo son estos consumidores chinos? De entrada, fundamentalmente urbanos, ya que aunque la mitad de los hogares chinos se radica en ciudades y la otra mitad en zonas rurales, la clase media vive en la práctica totalidad en las áreas urbanas del país. A pesar de su hábitat urbano, debemos alejar de nuestra percepción el estilo que caracteriza a las prósperas clases medias de los países avanzados. El hogar chino de clase media concentra prácticamente un tercio de su consumo en alimentación, muy por encima de lo habitual en Occidente. Los otros grandes gastos son transporte (17% del total de consumo de la familia), ocio, cultura y educación (13%), ropa (10%) y vivienda (9%).(2) Dado que más del 50% del consumo se centra en necesidades esenciales -alimentación, ropa y vivienda- entendemos que el estilo de vida de las clases medias chinas es distinto del de sus homónimos de países avanzados.
Esta conclusión se mantiene si analizamos la dotación de bienes de consumo duradero de los hogares chinos de clase media, una forma rápida e intuitiva de comparar realidades dispares. Pues bien, el hogar típico de clase media está equipado de las comodidades habituales para la vida doméstica (la nevera y la lavadora están presentes en todos los hogares). Tampoco se renuncia a las ventajas de las tecnologías de la información, ya que la práctica totalidad de las familias disponen de ordenador. Aunque la penetración de teléfonos móviles es inferior a la que es habitual por nuestros lares, con dos teléfonos móviles para los tres miembros que tiene el hogar urbano promedio, la situación se antoja equiparable. Lejos en cambio de nuestros estándares, menos de un tercio de las familias disponen de automóvil. Por su parte, la televisión también es prácticamente universal, aunque en materia de ocio sorprende que un 5% de los hogares de clase media dispongan de piano (y un 2% adicional de otros instrumentos).
Este último dato no lo podemos despreciar como anecdótico. Nos apunta a una segunda gran diferencia entre las clases medias chinas y las nuestras. El consumidor chino no se distingue solo por lo que compra. También de por qué y cómo lo hace. Aunque estos son aspectos menos aprehensibles que los anteriormente citados, los estudios de marketing tienden a concluir que una parte importante del consumo de las clases medias chinas presenta un carácter aspiracional: es la forma que se materializa el deseo palpable de acceder a un nivel y una forma de vida que tradicionalmente le había quedado vedada. El nuevo estatus se concreta en bienes de consumo, y actividades de ocio y cultura, como el disponer de un piano.
Junto a este deseo de plasmar un estatus y una proyección sociales, el consumidor chino destaca por considerar el propio acto de compra como central en su estilo de vida. En un estudio reciente, nada menos que un 41% de los encuestados manifestaron que ir de compras era su actividad de ocio preferida. En consonancia con sus preferencias, el consumidor chino dedica cerca de 10 horas a la semana a visitar centros comerciales y tiendas, batiendo de mucho a las 3,6 horas semanales que invierte el consumidor norteamericano.(3) Si estas características de la clase media china son propias de un determinado estadio de desarrollo socioeconómico o presentan un carácter más idiosincrático solo lo determinará el tiempo. Lo que es indudable es que, por su importancia actual y venidera, el escrutinio sobre el consumidor emergente apenas acaba de empezar.
(2) Estos datos y los de dotación de bienes de consumo duradero del párrafo siguiente son del China Statistical Yearbook, 2010.
(3) Chan, W. C. y A. TSE (2007), «The Consumer Trap: Retailers Need to Adapt to Entice Fickle Chinese Shoppers into Their Stores», McKinsey & Company.
Este recuadro ha sido elaborado por Àlex Ruiz
Departamento de Economía Internacional, Área de Estudios y Análisis Económico, "la Caixa"




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