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Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Recuadros temáticos 22-5-13
Informe Mensual, núm 348 - Julio-Agosto 2011
Coyuntura española - Consumo e importaciones: ¿dos caras de una misma moneda?
Informe entero ( 4,19 MB )

 

  El consumo privado fue una de las puntas de lanza del crecimiento en muchos países desarrollados durante el último ciclo expansivo. De hecho, su peso en el producto interior bruto (PIB) supera el 50% en la mayoría de ellos. Sin embargo, en algunos, este proceso estuvo acompañado de un fuerte aumento de las importaciones, cuestionando así su sostenibilidad. Este es el caso de la economía española. El intenso crecimiento del consumo hizo que su peso alcancanzase el 60% del PIB, un nivel ligeramente superior al de la mayoría de países desarrollados. Pero, este proceso fue acompañado por un intensísimo crecimiento de las importaciones que contribuyó a que el déficit por cuenta corriente alcanzara el 10% del PIB en 2008. Una tasa difícilmente sostenible a largo plazo. Ahora que la economía empieza a recuperarse, es importante preguntarse si el nuevo ciclo expansivo estará fundamentado en una senda de crecimiento del consumo más equilibrada.

  En general, las variaciones de la demanda interna de un país y de sus importaciones están estrechamente relacionadas. El impulso del consumo durante los años precrisis y el buen pulso del comercio internacional en el último periodo expansivo, y particularmente en el caso europeo la consolidación del mercado único, avivaron con más fuerza las importaciones de bienes y servicios. Así, como muestra el gráfico de la izquierda de la página anterior, el crecimiento de las importaciones de bienes de consumo entre 1999 y 2007 fue mayor que el del consumo total de los hogares en los principales países europeos. Como consecuencia, el porcentaje de bienes de consumo procedentes del exterior (conocido como la participación de las importaciones al consumo) creció durante este periodo.

  Destaca especialmente el caso español, donde tanto el consumo como las importaciones de bienes de consumo final registraron crecimientos superiores al de cualquier otro país europeo. Entre el año 1985, un año antes de la admisión de España en la Comunidad Económica Europea (CEE), y el 2007 las importaciones de bienes de consumo se multiplicaron por 26,4. Esta cifra contrasta con el crecimiento de las importaciones totales (10,1 veces) y el del consumo (5,4 veces). A raíz de esto, los bienes procedentes del exterior pasaron a representar el 12,8% del consumo de los hogares españoles en 2007, más de 10 puntos porcentuales por encima de la cifra registrada 22 años atrás.

  El desglose por sectores económicos muestra el importante papel de los bienes duraderos en este intenso aumento de las importaciones de bienes de consumo. En efecto, la ganancia de poder adquisitivo de los hogares impulsó en mayor medida la penetración de importaciones de aquellos sectores de tecnología más elevada. Además, el despegue del mercado inmobiliario durante este periodo también favoreció este proceso. Como consecuencia, el incremento de las importaciones de automóviles, electrodomésticos y muebles superó a la media del resto de importaciones durante el último ciclo expansivo.

  A efectos de crecimiento, esta mayor participación de las importaciones contrarrestaba parcialmente la contribución del consumo al PIB español. El gráfico derecho de la página anterior muestra la evolución antagónica de ambas series. Así, entre 1986 y 2007, la aportación media del consumo al crecimiento, de 2,1 puntos porcentuales al año, se veía reducida en 6 décimas debido a las importaciones de bienes de consumo. Un freno que llegó a alcanzar los 0,8 puntos porcentuales de media durante los años previos al estallido de la crisis.

  La progresiva recuperación del consumo volverá a impulsar las importaciones, y su contribución negativa al crecimiento. Sin embargo, todo apunta a que este freno al crecimiento moderará su magnitud en el futuro. Los motivos son principalmente dos. En primer lugar, porque la recuperación del consumo privado será muy gradual en los próximos años (véase el recuadro «Perspectivas del consumo de los hogares en España» para una explicación más detallada) y, por lo tanto, el aumento de las importaciones de bienes de consumo final también. Pero sobre todo, porque serán los bienes de consumo duraderos a los que les costará más arrancar. Este comportamiento a lo largo del ciclo ha sido habitual en todos los países a lo largo de la historia. Los bienes de consumo duradero tienden a crecer por encima de la media en épocas de bonanza, y suelen presentar tasas de crecimiento más débiles en tiempos difíciles. Sin embargo, en el caso de España, ello se verá incrementado por el importante ajuste del sector inmobiliario. En definitiva, dado el elevado peso de los bienes de consumo duradero en el conjunto de bienes de consumo importados, es muy probable que la proporción de bienes de consumo procedentes del exterior se vea reducida en los próximos años.

  En el gráfico anterior ya se puede observar una caída del peso de las importaciones de bienes de consumo. Desde el máximo alcanzado en marzo de 2007, el porcentaje de los bienes de consumo procedentes del exterior se ha reducido en 3 puntos porcentuales, hasta estabilizarse cerca del 10% a finales de 2010. Esta tendencia contrasta con la dibujada por las economías de Francia y Alemania. Ambos países registraron un menor crecimiento de la cuota de importaciones al consumo que en España des de principios de siglo, pero la corrección durante los años de recesión también ha sido menor.

  Por lo tanto, la débil recuperación del consumo privado en los próximos años será, en parte, compensada por una menor entrada de bienes de consumo del exterior. Un simple ejercicio númerico nos ayuda a obtener una aproximación del impacto que ello puede tener. Supongamos que el peso de las importaciones de bienes de consumo converge gradualmente hacia el 11,5%, un nivel intermedio entre el máximo alcanzado en 2007 y los valores actuales, y que la tasa de crecimiento media del consumo en los próximos 5 años es del 2,0% (1,7 puntos porcentuales menor a la del periodo precrisis). En este caso, la contribución del consumo al crecimiento del PIB caería en 8 décimas, hasta 1,3 puntos porcentuales. Sin embargo, el menor crecimiento de las importaciones de bienes de consumo situaría la contribución del consumo neta de importaciones en 1,0 puntos porcentuales, solo 5 décimas por debajo de la registrada en el periodo expansivo.

  En definitiva, a pesar de que el proceso de recuperación será lento, sí parece que la dependencia del crecimiento del consumo a las importaciones se corregirá parcialmente en los próximos años. En términos de crecimiento es una buena noticia, pero deberemos seguir vigilantes a la magnitud final del ajuste, ya que los desequilibrios del pasado es muy importante que no se vuelvan a repetir.

  Este recuadro ha sido elaborado por Joan Daniel Pina

  Departamento de Economía Europea, Área de Estudios y Análisis Económico, "la Caixa"





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