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Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Edición web 25-5-13
Informe Mensual, núm 359 - Julio-Agosto 2012
Coyuntura internacional
Informe entero ( 2,2 MB )
     

Estados Unidos

Estados Unidos: el crecimiento flaquea

La expansión de Estados Unidos pierde fuelle por la debilidad de la recuperación del empleo. La economía estadounidense deja atrás los vigores de inicios de año y se encamina hacia un escenario más débil de lo que preveía el consenso de finales de abril, tras la publicación del avance del producto interior bruto (PIB) del primer trimestre. La principal causa de este tono disminuido hay que encontrarla en la pérdida de impulso que se está operando en la recuperación del mercado de trabajo. Un mercado laboral más débil se traduce inevitablemente en un estancamiento de los ingresos de los hogares que, por ende, acaba repercutiendo en el gasto de consumo privado, que es el motor de la actividad, especialmente considerando su fuerte contribución al crecimiento del primer trimestre. Sin embargo, nuestra previsión de avance del PIB para el conjunto de 2012 se mantiene cerca del 2,0% ya que la mejora en el mercado de la vivienda y, especialmente, el descenso del precio del petróleo podrían compensar buena parte de estas debilidades. Los riesgos, empero, están sesgados a la baja, ya que la crisis de la eurozona continúa suponiendo un palo en la rueda de la recuperación estadounidense y el precio del crudo sigue sujeto a notables incertidumbres.
El bajo crecimiento de los ingresos de los hogares y el endeudamiento condicionan la recuperación. El consumo privado difícilmente mantendrá el ritmo del primer trimestre. La renta disponible de los hogares creció, en términos reales, un 0,9% interanual en abril, muy por debajo del avance del 2,1% que se dio en el consumo privado. Con unos ingresos casi estancados, la otra vía para sostener el crecimiento del consumo es la del endeudamiento, pero este se ve limitado por la situación patrimonial de los hogares. Si bien es cierto que la riqueza financiera de las familias se había venido recuperando en los últimos meses, su riqueza inmobiliaria, que es su principal activo tangible, sigue por debajo de la tendencia secular. El principal problema del balance patrimonial de los hogares sigue siendo el elevado nivel de deuda, que se encuentra a medio camino de la normalidad. La deuda de los hogares ascendía al 109,2% de la renta disponible en el primer trimestre de 2012. Esto supone una reducción de 19,9 puntos porcentuales desde el máximo de septiembre de 2007, pero sigue estando 17,8 puntos por encima de la cota del 91,4%, que fue el promedio de 2000, año previo al inicio de la burbuja inmobiliaria.
Las ventas minoristas siguen desacelerando, pero el menor coste de la gasolina puede suponer un apoyo al gasto del consumo. Las ventas al por menor confirman esta desaceleración del consumo respecto a un primer trimestre que se vio favorecido por un invierno anormalmente suave. Así, el comercio minorista, excluyendo los fluctuantes coches y gasolina, registró en mayo su segundo mes de retroceso que llevó el crecimiento interanual, en términos reales, hasta el 2,3%, cuando en marzo era del 3,4%. Asimismo, el índice de confianza de los consumidores del Conference Board bajó 6,8 puntos entre febrero y mayo, situándose 29,4 puntos por debajo de la media histórica. Un soporte para el consumo podría venir, empero, de la bajada del precio del petróleo. Un descenso de 10 dólares en el barril de crudo supone, vía un ahorro en gasolina, un mayor presupuesto para el resto de la cesta de la compra equivalente a cerca de un 0,3% del PIB. El precio promedio del petróleo en los cuatro primeros meses de 2012 fue de 118,6 dólares por barril, con lo que el nivel de 90 dólares por barril con el que se cerró este informe, de mantenerse, supone un ahorro de 0,8% del PIB en un año. Así, aunque la naturaleza fluctuante del precio del crudo obliga a la cautela, el escenario es ahora distinto.
El mercado laboral pierde fuelle. La lentitud de la recuperación corre el riesgo de perpetuar una menor participación en el mercado laboral. La ralentización de la recuperación del mercado laboral es el factor que mejor explica el repliegue del consumo. En mayo se crearon 69.000 empleos netos, un registro muy modesto que vino a añadirse al mal dato de abril. Asimismo, las horas trabajadas y las retribuciones semanales también evolucionaron a la baja. La recuperación es excesivamente lenta y el nivel de empleo previo a la crisis difícilmente se alcanzará antes de finales de 2014. Esta persistencia del desempleo está haciendo que la proporción del paro de larga duración se mantenga en niveles récord. Así, la contratación de trabajadores que han estado parados más de seis meses presenta problemas de falta de adecuación, ya que el mercado considera que sus habilidades han quedado desfasadas. Esto se traduce en trabajadores desanimados que acaban por abandonar el mercado de trabajo, lo que reduce la población activa y contribuye a que un fenómeno cíclico se convierta en estructural.
El paro del 8,2% se debe, en parte, a una menor tasa de actividad. La reducción de la población activa hace que un crecimiento débil acompañado de una creación de empleo insuficiente pueda coexistir con una reducción de la tasa de desempleo. Así, la tasa de paro de mayo se situaba en el 8,2%, 0,8 puntos porcentuales por debajo del mismo periodo del año pasado. Sin embargo, sin los trabajadores que han salido del mercado por razones no demográficas, la tasa de paro superaría con creces el 10,0%. A este desempleo habría que añadir el subempleo, el contingente de trabajadores involuntariamente a tiempo parcial, que ha interrumpido la tendencia de mejora de los últimos meses.
La inversión mantiene un moderado optimismo, pero los empresarios siguen cautos en el empleo. Frente a esta debilidad del empleo y la incipiente desaceleración del gasto de consumo, el sector inversor presenta un mejor tono. Aunque el índice de actividad empresarial del Institute for Supply Management (ISM) de manufacturas de mayo retrocedió de 54,8 hasta los 53,5 puntos, el nivel sigue coincidiendo, empero, con un crecimiento económico robusto del conjunto de la economía superior al 3,0%. Con una dinámica algo menos expansiva, el ISM de servicios, que avanzó mínimamente hasta 53,7 puntos, apunta a crecimientos del 2,0%. La cruz estuvo en el componente de empleo, el 86,4% del empleo privado total, que tuvo un marcado retroceso.
La construcción confirma sus mejoras, pero el nivel de partida es bajo. En lo que respecta a la inversión en construcción, llegan brisas de mejora. Por el lado de la oferta, las viviendas iniciadas de mayo mantuvieron parte del repunte de abril y se situaron un 28,5% por encima del mismo periodo del año anterior. Asimismo, el incremento de los permisos de construcción, que son su indicador adelantado, permite esperar una continuidad de los avances. Por su parte, el índice Case-Shiller de viviendas de segunda mano de marzo para las veinte ciudades principales continuó con su pequeña subida, mientras que la venta de viviendas de segunda mano siguió animándose en mayo. Todo ello hace esperar que el sector contribuya al crecimiento a lo largo de 2012, aunque, inicialmente, su influencia estará limitada por los bajos niveles de partida. Las debilidades de la vivienda distan de estar conjuradas, empero, con 12 millones de hogares cuyo saldo hipotecario pendiente supera el valor del inmueble hipotecado, aunque los últimos datos indican una tímida disminución de la morosidad hipotecaria.
El IPC, 1,7%, deja margen para políticas expansivas de la Fed. Para potenciar el mercado hipotecario y la creación empleo, la Reserva Federal relanzó en mayo su programa de compra de deuda a largo plazo financiada con la venta de deuda a corto plazo. Y es que la inflación deja margen de maniobra a la Fed para medidas expansivas adicionales, en caso de que se consideren necesarias. El índice de precios al consumo (IPC) se desaceleró, subiendo un 1,7% interanual en mayo -2,3% en abril- a causa de efectos de base en el precio del petróleo. El IPC subyacente, que excluye los precios energéticos y los de alimentación, repitió su incremento del 2,3% interanual, pero la tendencia es de moderación, ya que los incrementos de precios se centraron en componentes no tendenciales como el vestido.
El saldo comercial se beneficiará del petróleo barato en el segundo trimestre. Por lo que respecta al sector exterior, el déficit comercial de abril bajó un 8,0% hasta quedar en 50.062 millones de dólares. El abaratamiento del petróleo, que es responsable del 55,9% del total del desequilibrio comercial, explica algo menos de la mitad de esta mejora, pero seguirá tirando a la baja del déficit en los próximos tres meses. Por otra parte, las exportaciones mantuvieron parte del repunte de marzo y auguran contribuciones positivas del sector al crecimiento del PIB en el segundo y tercer trimestres.

Japón

Japón: exportación e inversión, en horas bajas

Japón crece un 2,7% gracias al consumo privado. La revisión al alza de los datos del PIB del primer trimestre, que dejó el avance en un 1,2% intertrimestral, un 2,7% interanual, aumenta las dudas sobre la continuidad de la expansión para el resto del año. La economía fundamenta su crecimiento en la acumulación de existencias, de naturaleza fluctuante, y, especialmente, en un consumo privado alentado por unas políticas expansivas que no tendrán continuidad, con un Gobierno que baraja incrementar el impuesto sobre el consumo. Sin embargo, los dos pilares tradicionales del crecimiento nipón se muestran débiles. La inversión en equipo recula y su indicador adelantado de abril, los pedidos de maquinaria, sigue mostrando retrocesos. Por su parte, las exportaciones de mayo siguieron sumidas en la atonía.
El consumo privado compensa los cuellos de botella de la industria. El saldo comercial de mayo volvió a ser deficitario, por quinceavo mes consecutivo, a causa de las carencias energéticas derivadas del parón nuclear y los cuellos de botella en los procesos productivos que hacen mella en la competitividad de las exportaciones. En este sentido, la producción industrial, que en Japón tiene una influencia sobre el PIB mayor que en otras economías avanzadas, retrocedió en abril. La recuperación de la segunda mitad del año pasado se ha diluido, con un crecimiento acumulado de un magro 0,4% en los cuatro primeros meses de 2012, que deja el índice un 3,1% por debajo del nivel previo a la catástrofe de marzo de 2011.
El petróleo, que propició subidas de precios a principios de año, puede ayudar a un retorno de la deflación. Sin embargo, las ventas minoristas de abril y las matriculaciones de automóviles de mayo apuntan a una momentánea continuidad de la pujanza del consumo. Asimismo, el índice de confianza de los consumidores subió en mayo hasta el nivel de los 40,7 puntos, cerca ya de los niveles de febrero de 2011. Esta fuerza del consumo privado no logra disipar, empero, la sombra de la deflación. El IPC de abril subió un 0,5% interanual gracias a los efectos de un petróleo caro que más recientemente ha cambiado de rumbo y cuyos efectos a la baja se verán en los próximos meses. Así, el IPC subyacente, el general sin energía ni alimentos, siguió estancado, acumulando un descenso del 0,3% interanual mientras que los precios de Tokio, que volvieron a descender en mayo, también auguran una vuelta a la dinámica deflacionista.

China

China: moderación de la ralentización económica

La baja inflación de China, del 3% en mayo, facilitó el recorte en 25 puntos básicos del tipo de interés oficial. En un contexto de ralentización de la actividad, la inflación ha caído. El IPC de mayo se desaceleró del 3,4% interanual al 3,0%, ayudado tanto por el componente alimentación, que supone algo más de un tercio del índice general de precios, y que siguió moderando su avance del 7% al 6,5%, como por el componente sin alimentos que pasó del 1,7% de abril al 1,4%.
La subida de precios por debajo del objetivo gubernamental del 4% ha permitido seguir con las políticas expansivas. En esta línea se enmarcan la bajada del tipo de interés oficial en 25 puntos básicos, hasta el 6,31% a principios de junio, y el recorte en 50 puntos básicos del coeficiente de caja a mediados de mayo. En lo que queda de año prevemos nuevas bajadas del coeficiente de caja, entre 100 y 150 puntos básicos, así como un nuevo recorte del tipo de interés a principios del tercer trimestre.
El anuncio de la bajada de tipos justo antes de la salida de los indicadores de actividad mensuales auguraba un mal mayo. Sin embargo, el menor ritmo de deterioro de algunos de estos indicadores y la mejora de otros cogió por sorpresa a buena parte de los analistas. Los datos de mayo son consistentes con un aterrizaje suave, coherente con nuestra previsión de un crecimiento cercano al 8% en 2012. Así, la producción industrial creció un 9,6% interanual, 3 décimas por encima del registro de abril, aunque todavía lejos de su potencial del 15%. Por el lado de la demanda, las ventas al por menor avanzaron un 13,8% interanual, ligeramente por debajo del 14,1% del mes anterior, mientras que la inversión en capital fijo acumulada de enero a mayo creció un 20,1% interanual, 0,1 puntos por debajo del acumulado hasta abril.
Los indicadores de actividad de mayo, aunque todavía débiles, sorprenden al alza. En el frente exterior, tanto exportaciones como importaciones sorprendieron positivamente, contrariamente a lo ocurrido en abril y pese a la fragilidad de las economías avanzadas. En particular, las exportaciones avanzaron un 15,3% interanual en términos corrientes, muy por encima del 4,9% de abril, y lo hicieron de forma generalizada en todos sus destinos. Por su parte, las importaciones crecieron un 12,7% interanual, frente al 0,3% del mes anterior, situando el superávit comercial en 18.692 millones de dólares. Parte de esta fortaleza importadora fue consecuencia del repunte de la demanda externa, tal y como indica el avance de la actividad exportadora de procesado y ensamblaje, aunque las importaciones de bienes finales también aumentaron considerablemente. Con todo, debemos ser prudentes en la lectura de las cifras de comercio exterior, pues tienen una alta volatilidad mensual.
Exportaciones e importaciones repuntan en mayo frente a un abril débil. De nuevo, los datos de mayo son todavía sintomáticos de un proceso de ralentización de la economía china. Sin embargo, la evolución más reciente de los indicadores, las medidas monetarias de carácter expansivo, y la clara voluntad y capacidad del ejecutivo de apoyar el crecimiento, alejan los temores de un aterrizaje brusco del país.

Brasil

Brasil: otra decepción

La economía brasileña sigue desacelerándose más de lo previsto. Aunque los indicadores coyunturales ya venían augurando una ralentización de la economía brasileña, los datos de crecimiento del primer trimestre decepcionaron a propios y extraños. El PIB creció un mero 0,2% respecto al trimestre anterior, lo que, en cifra interanual, representa un exiguo avance del 0,8%. Si, además, tenemos en cuenta que en el cuarto trimestre de 2011 el crecimiento intertrimestral ya fue también de un 0,2% y en el tercero de un 0,3%, es evidente que la primera potencia en América Latina ha varado en una senda de crecimiento pírrico sin que se divise señal alguna, por ahora, del tan ansiado rebote.
El efecto de los estímulos sigue demorándose. Por componentes, y en cifra interanual, destacan la debacle de la inversión, con un retroceso del 2,0%, y el repunte del gasto público, que crece un 3,2%. En cuanto al consumo, remontó levemente respecto al trimestre anterior, aupado por el buen tono del crédito y del empleo. La exportación también mejoró su registro respecto al cuarto trimestre de 2011, pero no lo suficiente para compensar el avance de la importación (véase el gráfico siguiente). En conjunto, pues, se palpa tanto un marcado debilitamiento del gasto interno privado como una creciente atonía de las exportaciones netas, en línea con el menor apetito global por las materias primas.
Brasil se suma, de este modo, al deterioro generalizado de las perspectivas económicas globales y los últimos datos de actividad no hacen sino aumentar las dudas en torno al devenir inmediato del gigante amazónico. Aunque la confianza de los consumidores brasileños y el empleo mantienen el tono, la producción industrial sigue en terreno negativo y el índice que elabora el Banco Central de Brasil a modo de aproximación del PIB registró un aumento mínimo del 0,22% respecto al mes anterior, lo que en cifra interanual representa un retroceso del 0,02% y su peor anotación desde finales de 2009. Es cierto que dicho indicador no es exacto y acostumbra a diferir del dato definitivo de crecimiento del PIB pero, aun así, es indicativo de riesgos significativos a la baja en relación con el crecimiento del segundo trimestre.
El real mantiene su tono depreciatorio. Ello, junto con el decepcionante dato de crecimiento del primer trimestre y a la expectativa de que la moderación del crecimiento económico global se prolongará unos meses más, nos lleva a revisar a la baja nuestras previsiones de crecimiento de la economía brasileña tanto en 2012 como en 2013. Aunque seguimos contemplando una reactivación de la actividad económica de cara a la segunda mitad del ejercicio, para cuando esperamos que los estímulos desplegados desde hace ya casi un año empiecen a surtir efecto, reducimos nuestra previsión de avance del 2,5% al 1,6% este año y del 4,1% al 3,8% en 2013.
Ante dicha evidencia, la reacción de las autoridades brasileñas tampoco se ha hecho esperar, anunciando rápidamente nuevas medidas para espolear su economía. Dichas medidas incluyen mayores facilidades de crédito, barreras a las importaciones y una nueva línea de crédito a disposición de los estados por valor de 20.000 millones de reales (unos 7.700 millones de euros) para que los inviertan en proyectos viales, de transporte o de infraestructura en general. La moderación de la inflación también facilitará los estímulos en el ámbito de la política monetaria (esperamos una nueva rebaja de tipos en julio) aunque la persistente debilidad del real, perjudicado por el repunte de la aversión global al riesgo, frenará la corrección de los precios, manteniendo su avance a en torno al 5% en 2012.

México

México: ¿cambio de tercio?

El peso, en cambio, a merced de las turbulencias. El desglose por componentes del PIB del primer trimestre de 2012 confirma que el vigor reciente de la economía mexicana emana de la renovada fortaleza del gasto interno. El consumo privado fue la partida que más contribuyó al crecimiento económico (2,9 puntos porcentuales), con un avance interanual del 4,3%, seguido de la formación bruta de capital fijo, que contribuyó 1,9 puntos porcentuales al crecimiento del PIB y creció un 8,6% respecto al primer trimestre de 2011. El gasto público avanzó un 2,9%. Las exportaciones registraron un crecimiento del 5,1% mientras que las importaciones, un 8,1%. En neto, la demanda externa restó 0,6 puntos porcentuales al crecimiento.
El petróleo toca los 90 dólares por barril, el mínimo desde diciembre de 2010. A pesar del buen ritmo de avance económico, los precios siguen manteniendo una tónica de avance moderada. Aunque se espera que la debilidad del peso, a raíz de las turbulencias en Europa, introduzca ciertas presiones inflacionistas, también se prevé que la ralentización global de la actividad, y en especial de Estados Unidos, acabe impactando sobre la economía doméstica, atenuando dichas presiones. Ello avala la decisión del comité de política monetaria de mantener sin cambios el tipo de interés de referencia un mes más aun cambiando explícitamente el tono de su postura de pro expansivo a neutral.
En el Gobierno, se anticipan más que cambios de postura. Al cierre de este informe, apenas unos días antes de las elecciones presidenciales, todo apunta a que Enrique Peña Nieto (PRI) será el nuevo presidente de México. Los mismos sondeos también traslucen una elevada probabilidad de que no pueda gobernar en solitario, por lo que deberá buscar el apoyo de la oposición para impulsar las reformas que necesita la economía mexicana para ganar en solidez y garantías de futuro.

Materias primas

El petróleo, en caída libre

La producción árabe y la ralentización económica hacen descender al petróleo y al resto de materias primas. El petróleo intensifica sus descensos. Entre el 18 de mayo y el 22 de junio, el crudo retrocedió un 15,8% para quedar en los 90,49 dólares por barril (calidad Brent, para entregas a un mes), el nivel más bajo desde diciembre de 2010. El petróleo se sitúa así un 15,5% por debajo del nivel de inicios de 2012 y un 16,4% por debajo del nivel de hace un año, lo que tirará a la baja del IPC de mayo y junio de la mayoría de las economías.
Los descensos en el precio del petróleo son fruto de la combinación de la crisis de la eurozona, la desaceleración de China y otras economías emergentes y el incremento de la producción de Arabia Saudita, que se mantiene en el nivel récord de 10 millones de barriles diarios, un tercio de la producción total de los países de la OPEP. A partir de 2013, de darse una recuperación en el crecimiento global, debería haber un cambio de tendencia en el precio del petróleo con subidas moderadas.
Los descensos en resto de materias primas se centran en los metales, afectados por la desaceleración de China. El resto de las materias primas siguió sumándose a la tendencia bajista del crudo, aunque con una menor intensidad. El índice CRB retrocedió un 1,2% entre el 18 de mayo y el 22 de junio. Entre los metales, destaca el descenso del 10,0% del aluminio, especialmente afectado por los precios de la energía, dada la intensidad energética de su proceso de obtención. Cobre, níquel y acero tuvieron retrocesos mínimos, después de las caídas de mayo. Entre los metales preciosos, la plata cedió un 5,9%, mientras que el oro perdió un 2,1%, situándose en los 1.562 dólares por onza. Entre los alimentos, también predominaron las bajadas. El trigo descendió un 5,2%, el azúcar un 3,8% y el café un 14,0%.

Objetivo superávit: ¿realidad o quimera?

Durante el periodo de bonanza económica anterior a la crisis, España multiplicó por cuatro su déficit por cuenta corriente -desde los 25 mil millones de euros (4% del PIB) en el año 2000 hasta los 105 mil millones (10% del PIB) en el 2007- convirtiéndose en el segundo país del mundo con mayor déficit externo, en valor absoluto, solo por detrás de Estados Unidos. Llegó la crisis y precipitó una corrección abrupta y sustancial de dicho déficit hasta devolverlo al 3,5% del PIB (38 mil millones de euros) en 2011. Sin duda, esa corrección contribuye significativamente a la preciada sostenibilidad externa de la economía española pero ¿se mantendrá o en cuanto se reactive el crecimiento regresaremos a la tendencia anterior? Responder a esta pregunta exige, antes que nada, saber qué ha propiciado la corrección y este es, precisamente, el objetivo del recuadro.
En ese sentido, el gráfico siguiente ya resulta, de por sí, revelador: al desagregar el saldo por cuenta corriente entre sus distintos componentes, salta a la vista que el ajuste del desequilibrio externo entre 2007-2011 se explica, sobre todo, por la fuerte caída del déficit de la balanza comercial de bienes y, en menor medida, por el aumento del saldo positivo de la balanza de servicios. La balanza de transferencias y la de rentas también ayudaron pero mucho menos y, de hecho, esta última ha vuelto a deteriorarse a raíz de la persistencia de las tensiones financieras en la eurozona y su repercusión sobre el coste de financiación de la deuda española.
Entrando ya en más detalle, la mejoría de la balanza comercial de bienes y servicios -que pasó de un déficit del 6,5% del PIB a uno del 3,5% del PIB- se debe, fundamentalmente, a la mejor evolución del comercio de bienes: de los 6 puntos porcentuales corregidos, 5 de ellos corresponden al ajuste del déficit en mercancías y 1 punto a la mejora del superávit en servicios. A partir de aquí, cabe preguntarse si el ajuste del déficit comercial en mercancías refleja un mejor comportamiento de la exportación o una caída drástica de la importación en línea con el proceder del gasto interno.
Y, efectivamente, el desplome de las importaciones en 2008 y 2009 y su moderado restablecimiento desde entonces han contribuido un buen trecho a dicha mejora. En particular, las importaciones totales se redujeron en casi 20 mil millones de euros entre 2007 y 2011, siendo bienes de equipo, bienes de consumo duradero, sector del automóvil y semimanufacturas no químicas las partidas que más se contrajeron. Ello refleja, sin duda, la debilidad del gasto de hogares y empresas españolas -sometidas a un proceso de desapalancamiento que disminuye el gasto en inversión y en duraderos-, así como la menor actividad en construcción -destino principal de las importaciones de semimanufacturas no químicas- o el colapso de la inversión residencial -sector con un alto contenido en importaciones y que pasó de representar un 12,4% del PIB en 2007 a un 6,9% en 2011-. El menor gasto en importaciones también se ha conseguido, en parte, gracias a una paulatina recuperación de la competitividad en el mercado interior: la penetración de las importaciones(1) ha pasado del 26,5% en 2007, a poco más del 23% en 2011.
El retroceso de las importaciones de bienes habría sido aún más acusado si no hubiera sido por el marcado repunte del precio del petróleo durante el periodo analizado (de 72 dólares por barril Brent en 2007 a 108 en 2011). Ello explica porqué las importaciones energéticas pasaron de casi 42 mil millones en 2007 (un 15% del total de importaciones) a 56 mil millones en 2011 (un 22% del total) y dispararon el déficit energético hasta el 3,8% del PIB a pesar del menor ritmo de actividad interno (véase el gráfico anterior). En ese sentido, es de esperar que el reciente descenso del precio del crudo contribuya a corregir dicha tendencia a corto plazo, en especial ante la recaída en recesión de la economía española aunque, a medio plazo, prima apostar por una menor intensidad energética del entramado productivo.
Y si bien el retroceso de las importaciones (de bienes) ha contribuido significativamente a corregir el déficit comercial, el buen comportamiento de las exportaciones ha hecho tanto o más. De hecho, la evolución de las exportaciones de mercancías españolas ha sido encomiable desde principios de los dos mil. Durante el periodo de bonanza, lograron mantener su cuota mundial relativamente estable a pesar de afrontar pérdidas sostenidas de competitividad precio y la entrada arrolladora de los emergentes en el comercio mundial (véanse recuadros «El sector exterior: motor de la recuperación» y «Ganancias de competitividad para relanzar el motor exterior») y, al llegar la crisis, aunque no se salvaron del colapso del comercio mundial de 2008-2009, fueron, junto a las alemanas, de las primeras en remontar dicho bache.
(1) Medida como importaciones sobre gasto en consumo privado, consumo público, inversión y exportaciones, en porcentaje.
Ese vigor se ha nutrido de un sector exportador competitivo más allá de los precios, de la paulatina recuperación de la competitividad externa (véase recuadro «Ganancias de competitividad para relanzar el motor exterior»), así como de un esfuerzo consciente por diversificar hacia mercados más dinámicos y con elevado potencial económico. A pesar del todavía amplio sesgo exportador hacia el área euro, destino del 53% del total de exportaciones de bienes en 2011, su importancia ha menguado en beneficio de, por ejemplo, China, India, o Rusia. Ello, junto al retroceso de la importación y la corrección en términos de competitividad permiten explicar, en gran medida, el cambio de signo del saldo comercial con la eurozona y, también, con la UE-27: mientras en 2007 se registraron sendos déficits bilaterales frente a ambas zonas de 3,7 mil millones y 3,8 mil millones, respectivamente, en 2011 se obtuvieron sendos superávits, de 1,6 mil millones con la eurozona y 4,1 con la UE-27.
Dejando ya de lado la balanza de bienes, cabe señalar que, aunque a menor escala, el aumento del superávit comercial de servicios, que pasó de 23 mil millones de euros en 2007 a 34 mil millones en 2011, también ha contribuido a la mejora de la balanza por cuenta corriente. En este caso, las importaciones se han reducido muy levemente mientras que las exportaciones -de nuevo, con la excepción del año 2009- han ido mejorando sostenidamente. Por sectores, a pesar de que los servicios turísticos siguen siendo la principal rúbrica de dicha balanza, el saldo de servicios «no turísticos» también ha mejorado considerablemente. Se trata de un dato muy positivo, ya que los servicios empresariales tienen un gran potencial de crecimiento, tanto a nivel de empleo como de riqueza.
Por último, la balanza de rentas y la de transferencias también han aportado su granito de arena a la corrección del déficit por cuenta corriente, pero no más que eso (5 mil millones de euros entre 2007 y 2011). En lo que concierne a rentas -básicamente intereses y dividendos-, su ajuste se ha visto frenado por la crisis de deuda soberana en Europa: la mejoría que se habría derivado de los bajos tipos de interés oficiales se ha visto erosionada por el aumento de la prima de riesgo española. Además, ante la persistencia de las tensiones, es de esperar que este saldo continúe deteriorándose a corto plazo. Por su parte, la balanza de transferencias -que incluye remesas de emigrantes, donaciones, y transferencias de la Unión Europea- prácticamente no ha variado y lo poco que se ha corregido puede atribuirse al retroceso de las remesas vinculado a la caída de la actividad económica, desde un déficit del 0,3% del PIB en 2007 a algo menos del 0,15% del PIB en 2011.
En definitiva, la corrección reciente del déficit por cuenta corriente se explica principalmente por la mejor evolución de la balanza comercial de bienes y servicios. Mantener la tendencia una vez remonte la actividad económica exigirá que la corrección conseguida, tanto en términos de importación como exportación, se sostenga en ganancias de competitividad, que se intensifique la apuesta por diversificar la exportación hacia mercados más dinámicos y que se avance hacia sectores productivos con mayor valor añadido, menor contenido importador y menor intensidad energética.
Este recuadro ha sido elaborado por Clàudia Canals
Departamento de Economía Internacional, Área de Estudios y Análisis Económico, "la Caixa"




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