|
|
  La tasa de ahorro de la potencia oriental es elevadísima, un 47% del PIB. ¿Por qué?  China consume poco más de la mitad de lo que produce y con una tasa de ahorro del 47% del PIB en 2005 se convierte en uno de los grandes «ahorradores» mundiales(1) (véase gráfico adjunto). Este patrón de ahorro es bastante común entre los países asiáticos en vías de desarrollo que ahorran como media (incluyendo a China) un 40% de su PIB. Sin embargo, esto no se da entre las economías más avanzadas, con tasas de ahorro cercanas al 20% del PIB(2) ¿A qué se debe esta gran diferencia de comportamiento?   Vale la pena analizar con detalle los motivos que inducen a China a tan elevada tasa de ahorro. Dado que en toda economía hay tres sectores institucionales que ahorran -familias, empresas y sector público- dicho estudio requiere un examen de cada uno de ellos por separado.   Las familias chinas aumentaron su tasa de ahorro de manera significativa en la década de los noventa, situándola desde entonces y de manera bastante estable alrededor de un 20% del PIB. El motivo de tan elevada tasa es principalmente preventivo. La reducción paulatina de las ya bajas coberturas sanitarias y por desempleo proporcionadas por el gobierno y las empresas obligó a las familias a aumentar su tasa de ahorro para poder hacer frente a situaciones imprevistas de enfermedad o pérdida de empleo. Además, el gasto del gobierno en materia de educación y pensiones es también muy reducido, con lo cual las familias deben ahorrar para educar a sus hijos y para poder retirarse decentemente. Un dato que ilustra esta necesidad de ahorro es la comparación del gasto social público en China, que alcanzó el 3,5% del PIB en 2005, con el de España, que sólo en educación invirtió el 4,5% de su PIB ya en el 2003.(3)   Otro factor que contribuye a la elevada tasa de ahorro de las familias es el subdesarrollo de los mercados financieros chinos. El acceso al crédito para adquirir bienes duraderos es difícil y tampoco es sencillo contratar seguros para cubrir determinados riesgos, con lo cual las familias sólo tienen el recurso de ahorrar para hacer frente a dichas compras y eventualidades.   Sin embargo, y a pesar de que las familias ahorran mucho, el aumento continuado en los últimos años del ahorro total en China se explica básicamente por el aumento en el ahorro del sector público y de las empresas, los otros dos agentes de la economía.   El sector público chino ha pasado de ahorrar cerca de un 5% del PIB en 1992 a un 10% en 2005. Al igual que con las familias, su motivo podría interpretarse como preventivo, pues es la frágil situación del sector financiero la que ha obligado al sector público chino a aumentar su tasa de ahorro para recapitalizar los bancos.   No obstante, el papel del sector público en el ahorro no termina aquí sino que es una figura principal en el gran ahorro empresarial acaecido recientemente. En concreto, las empresas chinas han pasado de ahorrar alrededor de un 10% del PIB en 1992 a ahorrar un 20% en 2005. En los últimos años los beneficios empresariales en términos de PIB han ido creciendo, en parte debido a ciertas reformas empresariales, pero sobre todo gracias al apoyo del gobierno a las exportaciones, el cual ha mantenido un tipo de cambio infravalorado para favorecer dichas exportaciones. Así, los beneficios retenidos de las empresas, o equivalentemente su ahorro, se han convertido en un factor clave para explicar el ahorro total chino.   Son especialmente las empresas públicas, que tienen un peso del 50% en el total de los beneficios empresariales, las que ahorran desmesuradamente. Éstas, al no estar obligadas a distribuir dividendos a su propietario, el gobierno, generan grandes cantidades de ahorro, o beneficios retenidos, parte de los cuales los reinvierten en la propia empresa, hecho que a menudo da lugar a una mala asignación de los recursos en determinados activos y/o sectores. Si estos beneficios fueran distribuidos al gobierno, éste podría aumentar su gasto en servicios sanitarios, educación, y cobertura por desempleo y jubilación, entre otras prestaciones, sin necesidad de aumentar con ello los impuestos. Así, las familias podrían disminuir su tasa de ahorro, o lo que es lo mismo, aumentar su consumo, lo cual ayudaría a generar un modelo de crecimiento basado en el consumo privado en lugar del actual, fundamentalmente basado en la inversión y las exportaciones.
  Admitiendo implícitamente que su tasa de ahorro es demasiado alta, China se ha propuesto aumentar su consumo. Con tal fin, el gobierno pretende aumentar su gasto en prestaciones sociales, incrementar el salario mínimo, y reformar las políticas de tipo de cambio dotándolas de mayor flexibilidad. No obstante, las propuestas sugeridas por el gobierno chino parece que no se llevan a cabo. El gobierno aún actúa para prevenir la apreciación del renminbi. El gasto en los programas sociales es todavía pequeño. Y los intentos para aumentar el salario mínimo encuentran dos problemas. Primero, la gran libertad que da el gobierno central a los gobiernos locales para elegir el salario mínimo de su zona. Segundo, el poco efecto que tiene esta política en los trabajadores, pues sólo una ínfima proporción está por debajo del salario mínimo.(4)   Con todo, no podemos olvidar el hecho de que es la posición de ahorro neto -ahorro menos inversión- de países como China (véase tabla adjunta) la que permite a economías como la estadounidense o la española invertir más de lo que ahorran, financiando parte de su inversión interna y su déficit por cuenta corriente. Si China cambia su actitud frente al ahorro y reduce efectivamente el contenido de sus arcas, tal vez los países vecinos sigan sus pasos y ello podría llevar a un aumento de los tipos de interés mundiales, tal y como se especulaba en el número de enero de este Informe Mensual.
Todos los documentos están en formato Adobe Acrobat (formato PDF).
|
Descárgate un accceso a Estudios y Análisis Económico desde tu móvilTe enviaremos gratis un SMS con el acceso directo |