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Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Edición web 20-5-13
Informe Mensual, núm 304 - Julio 2007
Resumen ejecutivo - Economía española: caliente, caliente
Informe completo ( 1,09 MB )
     
El aumento de los costes financieros es bienvenido en la economía española, que mantiene un ritmo de crecimiento muy elevado, si bien es cierto que la inflación se muestra moderada. Quien ha mostrado su satisfacción por la subida de los tipos de interés de la eurozona ha sido el gobernador del Banco de España. La política monetaria del euro ha sido excesivamente laxa para una economía como la española que ha atravesado uno de los ciclos expansivos más intensos y prolongados de los últimos tiempos. El rápido aumento de la deuda de empresas y familias, espoleado por los bajos tipos de interés, entre otros factores, constituye un riesgo que el banco central no se cansa de repetir.
De todas formas, el principal indicador de recalentamiento, la inflación, brilla por su –práctica– ausencia. La economía crece al 4%, pero en mayo la tasa interanual del IPC cayó hasta el 2,3%, el menor nivel desde marzo de 2004. En comparación con la media de la eurozona todavía es elevada, pero el diferencial de crecimiento se ha reducido a medio punto, un nivel muy bajo teniendo en cuenta la historia reciente. También hay que señalar que la mejora de la inflación en los últimos meses es más aparente que real, debido al efecto de base (hace un año el precio de los hidrocarburos era más alto que ahora). A medida que se vaya diluyendo este efecto en los próximos meses, la tasa del IPC se acercará al 3% o más, una cota que sobrepasa los objetivos oficiales y que se ha demostrado difícil de rebajar de forma permanente.
La inversión empresarial presenta una gran fortaleza, espoleada por la mejora de los mercados tradicionales de exportación. En todo caso, la subida de los tipos de interés empieza a enfriar la demanda de crédito de empresas y particulares. La financiación a empresas no financieras subió el 22,8% en los últimos doce meses hasta abril, 5,1 puntos menos que en diciembre. El crédito a particulares siguió moderando su crecimiento hasta anotar una tasa de variación anual del 17,6% en abril. Esta ralentización es debida sobre todo a la evolución de los préstamos para la vivienda. Con un Euríbor al 4,5% anual –el nivel más elevado desde 2001– estos préstamos aumentaban a una tasa anual del 18,1% al final del primer cuatrimestre, menos de 6 puntos que la registrada al principio de 2006.
Por tanto, la demanda de vivienda y el gasto de consumo constituyen en estos momentos los elementos moderadores de una economía que todavía presenta una fuerte inercia de crecimiento. No así la inversión de las empresas, ya que pese al aumento de los costes financieros los indicadores señalan la gran fortaleza de este componente de la demanda. Parte de esta expansión de la formación bruta de capital productivo se explica por la recuperación de la demanda de nuestros mercados tradicionales de exportación. En los cuatro primeros meses de 2007, casi todos los sectores exportadores tuvieron un comportamiento positivo. En términos nominales, las ventas de bienes de equipo crecieron un 5,3% interanual y las relativas a automóviles lo hicieron un 7,6%. Ambos sectores alcanzaron una cuota de participación sobre las exportaciones totales cercana al 20% cada uno. Otros grupos que registraron crecimientos notables fueron los correspondientes a alimentación y productos químicos, con incrementos superiores al 9%.
También se percibe una cierta moderación en el ritmo de creación de empleo, aunque el mercado de trabajo continúa mostrando un gran dinamismo. De hecho, el número de afiliaciones a la Seguridad Social en los cinco primeros meses creció un 3,2% con relación al mismo periodo del año anterior, lo que supone casi 600.000 nuevos afiliados en un año.
El elevado crecimiento en 2006 no consigue mantener los avances en términos de renta per cápita. El hecho de que los sectores que más han crecido hasta ahora se caractericen, en parte, por tener una remuneración por empleado más baja que la media ha frenado el avance del conjunto de la masa salarial, lo que ha despertado alguna polémica. Más preocupante es la constatación que hace el Banco de España en su Informe Anual 2006, recientemente presentado, de que el PIB per cápita no avanzó en dicho año comparándolo con la zona del euro, permaneciendo en el 92,4% de la media de los 13, pese al mayor crecimiento de la economía española y al aumento de la tasa de ocupación. Con respecto al promedio de la Unión Europea a 25, el PIB per cápita incluso disminuyó, del 97,9% al 97,5% de la media. Se trata de una señal de alerta que no debe olvidarse en el contexto de la actual fase de alto crecimiento y baja inflación.
26 de junio de 2007




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