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Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Edición web 20-5-13
Informe Mensual, núm 306 - Octubre 2007
Coyuntura internacional
Informe completo ( 1,65 MB )
     

Estados Unidos

Estados Unidos: algo menos de riqueza y mucha más cautela

Estados Unidos crece al 1,9%. Un famoso poema de Rudyard Kipling reza así: «si eres capaz de apilar todas tus ganancias, arriesgarlas a un solo dado, perderlas y volver a empezar por tus comienzos sin suspirar palabra acerca de tu pérdida () tuya será la tierra y todo lo que en ella está, y lo que es más serás un hombre, hijo mío». De aquí se deduce que superar la pérdida súbita de la riqueza acumulada debe ser algo ciertamente difícil. A su manera, Kipling describía la importancia del efecto riqueza en el consumo, que implica que existe una relación directa entre riqueza acumulada y consumo corriente. En análoga tesitura, aunque con menor dramatismo, se encuentran los consumidores estadounidenses, cuyo gasto es cada año equivalente al 72% del producto interior bruto (PIB). Después de ver como la riqueza familiar aumentaba mes a mes gracias a la apreciación de sus viviendas, ahora la cuestión está en ver como esas pautas de consumo evolucionan si el precio de los inmuebles intensifica su incipiente corrección.
Una mayor desaceleración del consumo privado es el mayor riesgo presente. La economía repuntó en el segundo trimestre, pasando de crecer el 1,5% al 1,9% interanual. Sin embargo, el consumo privado, principal bastión del crecimiento en los últimos años, pinchó. La reacción alcista vino del sector exterior, del gasto público y de la acumulación de existencias. La inversión en actividades productivas, aunque dejó de retroceder, mantuvo un perfil bajo y la construcción siguió sin levantar cabeza. Aun así, las ventas minoristas de agosto, sin incluir las siempre variables compras de automóviles y de gasolina, crecieron un 4,7% interanual, o un 2,7% si se descuentan los incrementos de precios, lo que demuestra que al consumo aún le quedan fuerzas.
El problema es que la tendencia es de desaceleración. En este sentido, un indicador adelantado como es la marcha de Wal-Mart, con mucho la principal empresa de consumo minorista del país, no ofrece perspectivas halagüeñas. Los resultados del tercer trimestre sorprendieron a la baja y, además, se recortó la previsión de los beneficios esperados para el total de 2007 a causa de una menor actividad en el mercado americano, y es que las palabras de Kipling, o el efecto riqueza, pesan. Según Martin Feldstein, en las conclusiones del Simposio Anual de la Reserva Federal de Kansas City en Jackson Hole, la riqueza inmobiliaria de las familias estadounidenses es de unos 21 billones de dólares, aproximadamente 1,5 veces el PIB. Una hipotética pérdida del 20% en el precio de los inmuebles, equivalente al 30% del PIB, debería traducirse en una disminución de éste del 1,5% del PIB a través de un menor consumo privado, lo que potencialmente traería una recesión.
El consumo minorista resiste Esto aún no ha pasado pero, en mayo, el estadísticamente robusto índice Case-Schiller de precios de la vivienda descendió un 3,4% interanual, mostrando un abrupta desaceleración. La evolución de la cantidad de inmuebles por vender desde el mes de mayo y las previsiones de aumentos de préstamos impagados en los próximos meses, a causa del vencimiento del plazo de gracia de intereses bajos en un buen número de contratos hipotecarios, hacen prever que la tendencia siga a la baja por un tiempo. La actividad del mercado siguió languideciendo en agosto, con descensos en ventas cercanos al 10% respecto al mismo periodo del año anterior. Las contracciones en este sector tienen su inercia y así parece verlo la oferta, con nuevos descensos de las viviendas iniciadas, que en agosto llegaron al 19,1% interanual.
pero el precio de la vivienda baja y el mercado de trabajo pierde fuerza. Hasta el momento, el mercado de trabajo ha venido constituyendo un importante baluarte de apoyo al nivel de actividad. La tasa de desempleo de agosto seguía situada en un benigno 4,6% de la población activa, pero se perdieron 4.000 empleos cuando se esperaba crear 110.000. Aunque el margen de error de este resultado es alto y el descenso es mínimo, es significativo porque éste es el primero de los últimos cuatro años, con el consiguiente efecto psicológico en un momento en el que los miedos y los cambios en la percepción de riesgos tienen su importancia. Muestra de este estado anímico, el índice de confianza del consumidor del Conference Board de agosto bajó de 111,9 a 105,0 puntos.
Si en estos momentos el principal riesgo es que se intensifique la desaceleración del consumo a causa de la crisis del sector de la vivienda y de los mercados de crédito, no hay que olvidar las fortalezas de la economía en el ámbito de los precios y en la mejora del sector exterior, lo que deja margen de maniobra para la actuación de la Reserva Federal, tal como lo atestigua la rebaja de medio punto porcentual del tipo de interés de referencia en septiembre. El índice de precios al consumo de agosto (IPC) disminuyó su ritmo de avance del 2,4% al 1,9% interanual. Los pesimistas pueden decir que una gran parte de la mejora fue debida a efectos de base en el precio del petróleo, algo que a tenor de los últimos datos no debería tener excesiva continuidad. Si bien este hecho es en parte cierto, no hay que olvidar que el componente subyacente, el general sin incluir la energía y los alimentos, también tuvo una evolución positiva, pasando de incrementos del 2,2% al 2,1%, y que, en los últimos años, el alquiler de la vivienda, cuyos precios se están desacelerando, ha tenido mucha más influencia en el IPC que el petróleo.
La moderada inflación deja margen a la Reserva Federal Los precios de producción también se desaceleraron en agosto, pasando de avances del 3,9% al 2,1% interanual. Un riesgo inflacionista adicional es que la depreciación del dólar dificulta que el sector exterior siga siendo esa fuente de bajos costes en la misma medida que lo había sido hasta ahora. Sin embargo, la menor fuerza del consumo debería compensar con creces este efecto, tal como parece indicar el deflactor del consumo privado del PIB del segundo trimestre sin considerar el consumo energético, que avanzó un 1,9% respecto al trimestre anterior en términos anuales, claramente por debajo del 2,8% del primer trimestre. En todo caso, sí hay que aceptar que en el futuro la relación inflación-crecimiento será menos favorable que hasta la fecha.
y el déficit comercial empieza a corregir. Por su parte, el déficit comercial de agosto ya muestra una tendencia de corrección fundamentada no sólo en unas importaciones que crecen menos deprisa, fruto de la debilidad del consumo privado, sino también en un resurgir de las exportaciones, apoyadas en la robusta demanda global. Como consecuencia, el déficit comercial de bienes y servicios, excluyendo al petróleo, se situó un 19% por debajo del máximo de octubre de 2005.
Los empresarios se lo miran con cautela. El índice de sentimiento empresarial y actividad del Institute for Supply Management tuvo ligeros descensos, pero quedó ligeramente por encima del nivel de 50, con lo que quienes ven alzas son tantos como quienes ven bajadas. Sin embargo, los nuevos pedidos, especialmente los de exportación, tuvieron un comportamiento robusto, lo que debería ayudar a cierta recuperación de la producción industrial, que avanzó en agosto un 1,7% interanual. Ahora sólo falta esperar que la continuación de la moderación de los precios y la corrección del desequilibrio exterior sean suficientes para que la economía pueda atravesar este trance con la ayuda de la Fed, pero sin tener que recurrir al heroísmo que Kipling describiera en su poema.

Japón

Japón: una grisácea demanda interna

Japón crece al 1,7% gracias a su sector exportador. Yasuo Fukuda, de 71 años, dirigente del Partido Liberal-Democrático, que ha gobernando Japón durante los últimos 50 años salvo un periodo de 9 meses hijo de un antiguo primer ministro de los años setenta, era considerado hace tan solo un año como una opción del pasado, aburrida y tibia. Al fin y al cabo, después de las reformas de Junichiro Koizumi, su sucesor, Shinzo Abe, tan joven que nació después del final de la Guerra Mundial, parecía una alternativa atractiva.
Pero Abe ha durado muy poco, ya que dimitió a mediados de septiembre, en medio de escándalos de corrupción, un incremento de las desigualdades sociales y con una economía cuyo motor tira con menos fuerza. El nuevo presidente, Yasuo Fukuda, aunque gris, ya es el jefe de gobierno fiable del futuro. Sus intenciones son atender a los que han quedado atrás y, a la vez, mantener los cambios que Koizumi empezó. A pesar de tales reformas, Japón sigue siendo el de siempre, con una fuerte dependencia del sector exterior, con un bajo rendimiento para el capital invertido y con un sistema que prima productores sobre consumidores. Así pues, el nuevo y maduro primer ministro pocas cosas podría tirar hacia atrás aunque quisiera.
Los consumidores aún no lo ven claro, pero la inversión debe repuntar. Tras la acostumbrada revisión de las cuentas nacionales del segundo trimestre por el Ministerio de Comunicaciones, el crecimiento económico del segundo trimestre fue del 1,7% interanual, sensiblemente por debajo del 2,3% publicado previamente. Es significativo que el PIB se contrajo un 1,2% en términos anuales respecto al primer trimestre. El consumo privado sigue manteniendo un perfil bajo, quedando lejos del buen tono que llegó a tener durante 2004 y contribuyendo sólo en un magro 0,7% al crecimiento. Con un consumo público que sigue en cura de adelgazamiento y con una inversión en equipo que se desaceleró, sólo el sector exterior aguantó el tipo. Unas importaciones algo menores y las exportaciones que siguieron siendo robustas llevaron la contribución al crecimiento del sector exterior hasta el 1,0%.
Entre los últimos indicadores, la producción industrial de julio se desaceleró ligeramente avanzando un modesto 2,0% interanual. Los pedidos de maquinaria del mismo mes se recuperaron del bache de junio y, excluyendo proyectos navales, que por su singularidad crean distorsiones, avanzaron un 9,7% interanual. Esta recuperación, que por una vez incluyó a las industrias destinadas al consumo interior, hace prever un repunte de la inversión en el tercer trimestre, coherente también con las últimas encuestas de confianza empresarial.
El mercado inmobiliario sigue débil Sin embargo, aunque los débiles datos del segundo trimestre podrían sufrir una revisión al alza, mientras el consumo privado no dé signos de mejora, la demanda interna seguirá compitiendo en apatía con la situación política. Los últimos indicadores no indican mejoras en este sentido. Las ventas minoristas de julio descendieron un 2,3% interanual y aunque las ventas de automóviles de agosto aumentaron un tímido 0,8%, quedan aún muy lejos de los niveles de años anteriores. Tampoco el mercado de la vivienda aporta vitalidad. Si en agosto los precios siguieron moderadamente al alza, el número de inmuebles vendidos en Tokio siguió cayendo con intensidad y el inventario de los no vendidos evolucionó al alza. De forma coherente con la situación, las viviendas iniciadas cedieron en julio un 23,4% interanual.
y la deflación persiste, pero sin paro. Los precios no acaban de abandonar la sombra de la deflación. Si el IPC general de julio repitió los registros del mismo periodo del año anterior, el más fiable índice subyacente, que en Japón es el índice general sin los alimentos frescos, retrocedió un 0,1%. Y el IPC de Tokio de agosto cedió un 0,2% interanual. La tasa de paro, en cambio, siguió descendiendo y en julio llegó a ser de sólo el 3,6% de la población activa. Un buen registro que no acaba de dar fuerza a la demanda por ser en parte debido a una demografía menguante y por la percepción de una disminución de la protección social entre la población. El superávit comercial de los últimos doce meses hasta julio aumentó hasta los 11,1 billones de yenes pero la amenaza de menores compras por parte de Estados Unidos y la fortaleza del yen siguen constituyendo un elemento de riesgo para el principal bastión de la actividad económica.

China

China: la economía crece y los precios también

China crece al 11,9%, apoyada por su industria y su sector exterior. La verdad es lo que es, aunque se mire al revés. Con China la frase de Machado cuadra a la perfección, y por partida doble. Trimestre tras trimestre se espera una desaceleración y la realidad acaba siendo justo lo contrario, como demuestra el incremento del PIB del segundo trimestre, que se encaramó hasta el 11,9% interanual. Pero si hasta ahora el fuerte crecimiento coexistía con unos precios bajo control, hoy la cosa ha cambiado. Aunque las autoridades se empeñen en controlar precios, la realidad es lo que es, y la inflación de agosto llegó al 6,5% interanual. Por si el dato oficial pudiera parecer moderado, la inflación de alimentos no lo es y alcanzó el 18,2% interanual. En un país donde aproximadamente el 50% de la masa laboral se dedica a la agricultura, muchos la consideran más relevante que el índice general. Así, los incrementos de precios, junto con la excesiva dependencia del sector exterior, constituyen los dos talones de Aquiles del principal motor del crecimiento mundial.
La inflación repunta al 6,5% y los precios alimenticios suben un 18,2%. Un motor donde la demanda comienza a despertar y ponerse al lado de la siempre creciente oferta. La producción industrial de agosto tuvo una minúscula desaceleración, pero aun así creció un 17,5% interanual. La novedad importante estuvo, empero, en la aceleración del consumo minorista, que se incrementó en un 17,1% interanual, cuando en enero se crecía al 12,7%. Este repunte del consumo debe ser bienvenido, y más si, como es el caso, incluye a las zonas rurales, que aún quedan muy por detrás de las áreas urbanas. Sin embargo, los cuellos de botella debidos a ineficiencias fruto de la rápida transformación económica y de ciertas herencias del pasado comunista hacen que haya escaseces en diversos puntos de la cadena productiva y que, por tanto, suban los precios. Un ejemplo de ello es el cambio de la dieta, fruto del desarrollo, con más abundancia en carne, que entre otros factores ha provocado la subida del precio de los cereales que consume el ganado.
El consumo despierta, pero le queda camino por recorrer. Dadas las desigualdades de renta y la importancia vital del sector alimenticio, de durar, esta inflación podría llegar a erosionar la aparente paz social, algo que está siendo en China una constante pese a todos los vaivenes económicos. A la vista de ello, las autoridades monetarias volvieron a subir en agosto los tipos de interés, en 18 puntos básicos, con el tipo de referencia para préstamos a menos de seis meses situado en el 6,21%, un nivel alto en comparación con el 5,22% de finales de 2005. Pero los resultados se hacen esperar. La apreciación del renminbi respecto al dólar es aún relativamente pequeña, y dada la depreciación del billete verde y la dinámica del sector exterior, con compras muy centradas en materias primas para la industria, sus efectos para moderar precios via importaciones baratas no parece que vayan a ser excesivamente grandes.
El superávit exterior sigue creciendo pero la dependencia de los avances exportadores es hoy un riesgo. Respecto al segundo aspecto, la dependencia del crecimiento exportador y el excesivo peso del superávit bilateral con Estados Unidos, la cosa no tiene visos de corrección. El superávit comercial de los últimos doce meses hasta agosto llegó a los 244.900 millones de dólares, un 80% por encima del mismo periodo del año anterior. El superávit bilateral con Estados Unidos y Europa alcanzó los 148.400 y 127.400 millones de dólares respectivamente. Por su parte, las exportaciones contribuyen prácticamente a la mitad del crecimiento, además de representar el 34,4% del PIB y las destinadas a Estados Unidos alcanzan el 6,9%. Una desaceleración de estas últimas debido a un enfriamiento de la economía americana que las redujera en un 10% restaría un 0,7% al PIB nominal, algo que, a la vista del crecimiento chino, dista de ser dramático.
Sin embargo, el problema estaría también en los efectos indirectos. Menores importaciones americanas de China implicarían también menores importaciones de otros países asiáticos que dependen de ellas en mayor medida. Estos, a su vez creciendo menos, reducirían sus importaciones de China que son el 16,1% de su economía. Probablemente, las inversiones de empresas foráneas destinadas a industrias exportadoras también sufrirían una desaceleración. De aquí la creciente importancia de seguir reactivando el consumo interno sin crear tensiones inflacionistas.

México

México: la actividad retoma el vuelo

México crece al 2,8% y el consumo y la inversión se reactivan La economía mexicana tuvo un ligero repunte, creciendo un 2,8% interanual en el segundo trimestre y puso freno a la desaceleración de los últimos trimestres. El consumo privado asentó su recuperación hasta llegar a avances del 4,6%. También la inversión privada viró al alza, creciendo un 6,9% interanual, lo que da una imagen más robusta que el 4,9% del trimestre previo. El sector público se recuperó en parte del frenazo de principios de año pero aún continúa en cura de adelgazamiento.
pero no las exportaciones. Por su parte, el sector exterior sigue siendo el que hace albergar más dudas. Si las importaciones se aceleraron siguiendo la estela del consumo, las exportaciones continuaron su letargo avanzando un mero 3,6%, víctimas en parte de un tipo de cambio que está sobrevalorado. A pesar de estar éste ligado al ahora bajista dólar, la competitividad mexicana no se ha beneficiado de ello, y sus productos no se han abaratado en relación con los del conjunto de sus socios comerciales.
El sector industrial reacciona con timidez. Entre los indicadores de actividad más recientes las cosas también mejoran en los últimos meses. La producción industrial de julio tuvo un ligero repunte creciendo un 2,5% interanual después de haber estado en hibernación durante el invierno y la primavera. Las manufacturas fueron por delante, con un avance del 2,8%, mientras que la construcción, reflejando también el clima predominante en su vecino del norte, mostró un poco más de inercia incrementándose en un modesto 1,2%.
La inflación es del 4,0% pero los costes laborales repuntan. La inflación sigue estable, pero más alta que la de sus vecinos. En agosto los precios subieron un 4,0% interanual, y el índice subyacente, el general sin energía ni alimentos, se incrementó en un 3,9%. Lo más preocupante fue el repunte de los costes laborales unitarios, que en el segundo trimestre se aceleraron con intensidad creciendo un 6,6% interanual. Todo ello contribuye a la pérdida de competitividad que está detrás del ya mencionado estancamiento de las exportaciones. Por su parte, la tasa de paro oficial de agosto se situó en un benigno 3,9% la población activa.
El sector exterior sigue deteriorándose. La balanza comercial siguió deteriorándose tras unos tímidos atisbos de corrección. El saldo acumulado de los últimos doce meses hasta julio se deterioró hasta los 12.100 millones de dólares. Sin la ayuda de las exportaciones de petróleo, que en estos momentos suponen un cojín precario, el déficit comercial del mismo periodo rozó los 50.000 millones de dólares, un incremento del 16,4% interanual.

Materias primas

Materias primas: máximos históricos del petróleo

El petróleo se sitúa en la zona de los 80 dólares por barril, lo que representa que el mercado espera un 2008 con demanda fuerte El 28 de septiembre el precio del barril de calidad Brent (entregas a un mes) cerraba a 80,7 dólares, un nuevo máximo histórico que pulverizaba en más de dos dólares el registrado en agosto de 2006, en plena incursión israelí en el Líbano. Ahora no es la guerra, ni siquiera las incidencias climáticas del Golfo de México, en plena temporada de huracanes, lo que ha situado el oro negro en niveles un 32% mayores a los de hace un año.
La evolución del petróleo apunta a un escenario de demanda esperada para los próximos meses al alza, sólo compatible con un crecimiento mundial también vigoroso. Los datos disponibles sobre demanda apuntan a que la ralentización de la demanda de crudo que se está produciendo en los países industrializados está siendo más que compensada por la aceleración en las economías emergentes. Es por esta lectura que los futuros sobre el petróleo esperan que el barril esté, a mediados de 2008, en niveles de 76 dólares por barril, sólo marginalmente menores a los actuales.
un escenario que también subyace al notable crecimiento de las restantes materias primas, especialmente las agrícolas. Las restantes materias primas remachan el clavo. A pesar de que distintos productos siguen trayectorias diferenciadas, en términos generales la evolución de los dos grandes grupos de materias primas las agrícolas y los metales reiteran que el apetito global se mantiene intacto y que no se espera un ajuste brusco de demanda. En los últimos tiempos, el titular lo ha aportado el trigo, que sigue una tendencia claramente alcista que lo ha llevado a sus máximos históricos. Sin embargo, otros productos significativos, como el oro, el platino y el plomo, entre los metales, y como el caucho, el café y el algodón, entre las materias primas agrícolas, también han acumulado crecimientos notables en el mes de septiembre. En definitiva, si las materias primas ofrecen alguna pista válida sobre el próximo año, 2008 no debería registrar ningún desplome de la actividad global.




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