Noticias Estudios Noticias Estudios


Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Edición web 22-5-13
Informe Mensual, núm 306 - Octubre 2007
Coyuntura española - Polonia queda más cerca de lo que parece
Informe completo ( 1,65 MB )

 

Las exportaciones de los nuevos miembros ganan mercado en la UE

  La expansión de la Unión Europea (UE) hacia el este es un hecho irreversible que debería ampliar nuestro horizonte de miras. Entre otras cosas, porque se ha puesto en marcha una dinámica imparable, con importantes consecuencias para nuestro comercio e inversión. Como pasa a menudo, esto representa a la vez una oportunidad y un riesgo. Oportunidad, porque más comercio permite sacar lo mejor de nosotros y gozar de lo mejor de los demás, tal como ya descubrieran atenienses, venecianos y, algo más tarde, los economistas clásicos. Pero también es riesgo, ya que los nuevos miembros son competidores que nos disputan clientes e inversión directa.

  Cuatro países de la Europa Central se erigen como los más relevantes al hablar de comercio (véase gráfico adjunto), todos ellos miembros de la UE desde 2004: Hungría, atenazada por sus rigideces internas, la antigua Checoslovaquia y, especialmente, Polonia, cuyos flujos comerciales con España son igual a la totalidad del resto de nuevos miembros.

  El primer aspecto a constatar es que, tras su adhesión a la UE, ha habido un aumento de la apertura comercial de todos estos países, con exportaciones e importaciones ganando peso en relación con sus PIB, que a su vez crecen a fuerte ritmo. Simultáneamente, su competitividad se ha beneficiado del aumento de la inversión extranjera directa. En términos del capital extranjero acumulado por estas inversiones, la suma del total de los nuevos miembros pertenecientes a Europa Central y Oriental en 1991 llegaba al 7% del capital extranjero acumulado en España. En 1995 ya rozaba el 30% y en 2005, tras la adhesión, alcanzaba el 71%. En parte a causa de estas inversiones, la cuota de las exportaciones de estos países respecto al total mundial ha aumentado, al contrario de lo sucedido en el conjunto de los países de la zona euro.

  Un segundo rasgo destacado es que la irrupción de los nuevos miembros de Europa Central y Oriental en el comercio europeo ha sido harto desigual. Vivimos en la era de internet y de las autopistas de la información. Sin embargo, en cuestión de comercio, aspectos tan prosaicos como la geografía y la historia tienen su importancia, y de ellas se benefician Polonia y los países de la antigua Checoslovaquia. En el competitivo mercado alemán, la penetración de los productos de estos países avanza, en parte, en detrimento de los países de la zona del euro, aunque merece la pena señalar que las exportaciones españolas han mantenido el tipo, como se pone de manifiesto en el gráfico siguiente. Podría parecer que si la distancia geográfica sigue pesando lo suyo, también hace de amortiguador, dejando los retos y las oportunidades para más adelante. Nada más lejos de la realidad, porque el proceso de integración comercial avanza con rapidez. Los intercambios comerciales de Polonia, República Checa y Eslovaquia con España en relación con su creciente comercio exterior total han pasado del 9% en 2000 al 12,5% en 2006, mientras que el peso del comercio con Alemania, aunque con un punto de partida más alto, ha descendido del 32% al 27%.

  El tercer aspecto concierne a nuestra competitividad, o sea, a la capacidad para conservar a nuestros clientes o ganar de nuevos. En la teoría del comercio internacional, cada socio se especializa en lo que sabe hacer relativamente mejor. En este sentido, España y Polonia son muy parecidos entre sí y, a la vez, distintos de Alemania. Los germanos son complementarios de los polacos y ven en éstos unos eficaces proveedores de productos que ellos no fabrican. Nosotros, en cambio, somos competidores de Polonia y, hoy por hoy, la contienda no se presenta fácil. Tal y como muestra el gráfico previo, mientras las exportaciones polacas han avanzado significativamente en el mercado alemán, las españolas han cedido algo en su cuota de mercado.

  Para mantener el tipo en los mercados internacionales, es fundamental mejorar la competitividad. Ésta es difícil de medir y hay que matizar siempre los resultados de las distintas medidas utilizadas. Una manera fácil de hacerlo es fijarse en cómo se colocan en el mercado global los productos que indican mejor los avances competitivos. Estos son, por lo general, los que captan un mayor contenido tecnológico como maquinaria y equipos electrónicos, instrumentos de precisión, farmacia o aeronaves. Alemania, cuyos productos de alto contenido tecnológico equivalían en 2005 al 21% del total de sus exportaciones, destaca claramente sobre España y Polonia, que presentan un balance parecido, algo más del 12% de las exportaciones, en este crucial sector de la tecnología.

  Si bien no es preciso rasgarse las vestiduras, dado que entre 2002 y 2005 las exportaciones españolas con un alto contenido tecnológico crecieron un 60%, ritmo similar al de las alemanas, la complacencia no es aquí buena compañera. El punto de partida de Alemania es mucho más alto, mientras que Polonia, con quien competimos más directamente, vio como sus exportaciones tecnológicas crecían un 113% en el mismo periodo, recordándonos con ello que España debe tomarse muy en serio el reto de la competitividad en tecnología.





Puedes suscribirte ahora para que te avisen por correo electrónico cada vez que se actualice el Informe Mensual en internet.

Todos los documentos están en formato Adobe Acrobat (formato PDF).
Para poder visualizar un documento con formato PDF necesitas el programa Acrobat Reader. Si no lo tienes instalado, descárgalo ahora.


 

mb

mb

Descárgate un accceso a Estudios y Análisis Económico desde tu móvil

Escribe aquí tu teléfono:

Te enviaremos gratis un SMS con el acceso directo

sub