Noticias Estudios Noticias Estudios


Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Edición web 20-5-13
Informe Mensual, núm 321 - Febrero 2009
Editorial
Informe completo ( 1,38 MB )

 

¿Vuelve el keynesianismo?

  Cuando se produjo la crisis de 1929, los gobiernos reaccionaron dejando que la economía reencontrara espontáneamente su equilibrio, de acuerdo con las recetas clásicas en vigor. Si un banco quebraba, ello era bueno, puesto que de esta forma el mercado situaba a cada cual en su sitio. El patrón oro tampoco facilitaba la utilización de una política monetaria nacional. El caso es que la cascada de quebrantos bancarios, cierres de empresas y escalada del paro alcanzó magnitudes alarmantes sin que los mecanismos reequilibradores se activaran. Ante la gravedad de la situación, los gobiernos decidieron volcar todo su peso en la economía para reconducir la crisis hacia un equilibrio que el mercado era incapaz de alcanzar por sí solo.

  Esta experiencia histórica contribuyó a que John M. Keynes desarrollara un nuevo paradigma económico que rompía con la tradición clásica y que durante décadas dominó el pensamiento económico occidental. Además, sirvió de justificación para un intervencionismo elevado de los estados en las economías, tanto directamente en sectores de actividad como a través de una regulación extensa en casi todos los ámbitos, y muy particularmente en el sector financiero. Durante muchos años las políticas keynesianas estuvieron en la base del gran salto de prosperidad experimentado a partir del final de la Segunda Guerra Mundial.

  Hasta los años ochenta. La persistente inflación, el bajo crecimiento y el paro elevado registrados a partir de las crisis energéticas de los años setenta no se solucionaban con las recetas keynesianas tradicionales, que únicamente conseguían engordar los déficits públicos, complicando la situación aún más. En un nuevo movimiento pendular, las ideas clásicas del liberalismo económico volvieron a aflorar y se inició una corriente de desregulación que a la vez propugnaba un menor peso del estado en la economía y la ortodoxia de las cuentas públicas. A partir de mediados de los años ochenta estas nuevas corrientes de política económica permitieron recuperar crecimientos elevados, bajando la inflación y el paro a mínimos.

  La crisis financiera global desatada a partir de mediados de 2007 y que ha derivado en una grave recesión económica puede suponer un nuevo movimiento pendular en la forma de entender la economía. La radical actuación de las autoridades de Estados Unidos demuestra que los recuerdos de la Gran Depresión siguen vivos en la sociedad americana. La rápida intervención en el sistema financiero indica que el desastre de 1929, amplia y profundamente estudiado, no se quiere repetir. La magnitud de los fondos comprometidos para atajar la crisis es enorme. El Fondo Monetario Internacional, organismo poco sospechoso de favorecer la economía planificada, acaba de publicar un informe especial en el que justifica y aboga por que los gobiernos no duden en actuar con todos los recursos a su alcance para compensar el desplome de la demanda agregada. En Europa, los gobiernos consideraron en un primer momento que la crisis no iba con ellos, que era un problema de Estados Unidos. Pero al final la evidencia se ha impuesto y los gobiernos han decidido romper tabúes en su actuación para sostener al sistema financiero y para abocar recursos que frenen la recesión e impidan la depresión.

  ¿Tendrán éxito las medidas de impulso fiscal? Los riesgos son ciertamente enormes. Pero las medidas responden a una situación de emergencia, a una crisis distinta a todas y de la que el único precedente comparable puede ser la depresión de los años treinta del siglo pasado. Una vez se recupere la normalidad económica, tiempo habrá para recomponer los esquemas reguladores, la modulación y el engarce entre estado y economía. E incluso, quizás, para un nuevo paradigma económico.





Puedes suscribirte ahora para que te avisen por correo electrónico cada vez que se actualice el Informe Mensual en internet.

Todos los documentos están en formato Adobe Acrobat (formato PDF).
Para poder visualizar un documento con formato PDF necesitas el programa Acrobat Reader. Si no lo tienes instalado, descárgalo ahora.


 

mb

mb

Descárgate un accceso a Estudios y Análisis Económico desde tu móvil

Escribe aquí tu teléfono:

Te enviaremos gratis un SMS con el acceso directo

sub