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Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Edición web 23-5-13
Informe Mensual, núm 330 - Diciembre 2009
Coyuntura española
Informe completo ( 1,4 MB )
     

Actividad económica

Se frena el retroceso económico

El PIB anota un descenso por quinto trimestre consecutivo, pero se confirma el giro hacia la recuperación. El producto interior bruto (PIB) anotó un decrecimiento intertrimestral por quinta vez consecutiva en el periodo julio-septiembre de 2009, cifrado en 3 décimas. No obstante, este registro supone una mejora de 8 décimas en relación con el trimestre anterior y la confirmación del giro hacia la recuperación iniciado en el segundo trimestre. Esta evolución se explica por la mejora de la coyuntura internacional, la tendencia a la normalización de los mercados financieros y especialmente por los estímulos monetarios y fiscales puestos en marcha.
La demanda interna mejora, pero detrae 6,5 puntos al crecimiento interanual del PIB. Los menores decrementos intertrimestrales empezaron a reflejarse en la tasa de variación interanual del PIB, que marcó una caída del 4,0%, dos décimas menos que en el trimestre precedente. El retroceso de la actividad fue debido al descenso de la demanda interna, que detrajo 6,5 puntos, pero 0,9 puntos menos que en el trimestre anterior. La contribución del sector exterior al crecimiento fue de 2,5 puntos, 7 décimas inferior a tres meses antes.
Las ventas de automóviles suben el 26% en octubre con relación al mismo mes del año anterior gracias a las ayudas oficiales. Desde el punto de vista del gasto, el consumo de las familias moderó apreciablemente su descenso y anotó una bajada interanual del 5,1%, 9 décimas menos que en el segundo trimestre. Esta caída es atribuible a un retroceso de las rentas salariales dada la fuerte contracción del empleo, al efecto de la reducción de los precios inmobiliarios, a unas condiciones de financiación menos favorables y a una mayor propensión al ahorro por motivo de precaución ante el ascenso del paro. No obstante, los menores tipos de interés, los estímulos oficiales y la recuperación de las bolsas contribuyeron a la mejora de la confianza de los consumidores respecto al segundo trimestre. Las ventas de automóviles experimentaron un notable repunte gracias a las ayudas directas del Plan 2000E y en octubre anotaron un alza interanual del 26,4%.
Por su parte, el consumo público se elevó el 4,9% con respecto al tercer trimestre de 2008, 3 décimas menos que en el segundo. Tanto las compras de bienes y servicios como los gastos de personal registraron un menor ritmo de avance.
La inversión atenuó su retroceso en el tercer trimestre hasta un descenso interanual del 16,2%, un punto menos que en el trimestre anterior. Esta mejora provino tanto de los bienes de equipo como de la construcción, que contrarrestaron el deterioro de los otros productos, que incluyen el software informático y prospecciones mineras y petroleras. La fuerte disminución de la formación bruta de capital en el último año es atribuible a una demanda débil, a la reducción de los beneficios empresariales y a la incertidumbre sobre las perspectivas económicas.
Aumento de la inversión en material de transporte y maquinaria. Es especialmente notable la mejora de la inversión en bienes de equipo, que aumentó el 1,9% en el tercer trimestre y el decremento interanual se redujo en 4,6 puntos hasta el 24,3%. Tanto la inversión en material de transporte como en maquinaria registraron crecimientos intertrimestrales positivos, con lo que disminuyeron los descensos interanuales y los situaron en el 15,0% y el 28,3%, respectivamente.
La construcción residencial disminuye un 26%. En cuanto a la inversión en la construcción, presentó una baja interanual del 11,5%, con una mejora de 3 décimas respecto al trimestre precedente. Esta fue debida al segmento no residencial, que anotó un aumento anual del 1,5%, ligeramente mayor que en el segundo trimestre gracias a las obras de infraestructuras ligadas al Fondo Estatal de Inversión Local y al ferrocarril de alta velocidad. La construcción residencial continuó deprimida y registró una caída interanual del 25,5%, 2 décimas más que en el trimestre anterior. No obstante, se apreció una ralentización de la caída de los precios de las viviendas y de las transacciones inmobiliarias, apoyadas por los bajos tipos de interés.
Por lo referente al sector exterior, tanto las exportaciones como las importaciones aminoraron sus retrocesos. Las exportaciones bajaron el 11,1% con relación al tercer trimestre de 2008, 4 puntos menos que en el segundo trimestre gracias a la mejora de las transacciones de bienes a resultas de la mejor evolución de la demanda, básicamente de la Unión Europea. Por otro lado, el gasto turístico de los no residentes mantuvo su descenso en el 9,5% interanual. Por su parte, las importaciones redujeron su decrecimiento anual en 5 puntos hasta el 17,0%.
Por el lado de la oferta, la construcción y los servicios anotaron tasas de variación interanuales iguales al trimestre anterior. En cambio, tanto las ramas agraria y pesquera como las energéticas e industriales mejoraron.
La industria reduce el ritmo de su caída. El valor añadido bruto de la industria manufacturera redujo el ritmo de caída interanual en 1,3 puntos hasta el 15,7%. Las ramas energéticas aminoraron su descenso anual en 1,7 puntos hasta el 7,9%. Así, se constata una mejora en el sector secundario, cuya confianza ha aumentado, si bien los problemas de competitividad y de debilidad de la demanda lo siguen afectando.
Respecto a los servicios, el valor añadido bruto de los privados recortó su decrecimiento en una décima hasta el 2,4%. El comercio experimentó un mejor comportamiento. Por el contrario, los servicios a empresas y las actividades inmobiliarias registraron la evolución más negativa.
El ajuste en el mercado de trabajo se produce en el empleo más que en los salarios. Desde la óptica de las rentas, la remuneración de los asalariados bajó 6 décimas más hasta el 3,4%. Esto fue consecuencia mayormente de un descenso del crecimiento de la retribución media en 8 décimas hasta el 3,9%, aunque fue muy superior a la inflación de los últimos doce meses, lo que pone de manifiesto que, a diferencia de otros países, el ajuste en el mercado laboral español se ha producido en el empleo más que en los salarios. Por su parte, el excedente bruto de explotación y la renta mixta intensificaron su disminución hasta el 3,3% interanual.
La productividad aparente del trabajo progresó el 3,4% en el último año, 2 décimas más que en el segundo trimestre. De esta forma, el coste laboral por unidad de producto se deceleró un punto hasta el 0,4%, 8 décimas más que el deflactor implícito de la economía.
Prevemos crecimientos interanuales positivos de la actividad a partir de 2010. En este contexto, se observa una tendencia a la mejora de los índices de confianza, aunque todavía se colocan sensiblemente por debajo de las medias históricas. En su último informe sobre la economía española la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico aconsejaba diferir la prevista subida de los impuestos en 2010 hasta el año siguiente para reforzar el relanzamiento. Por su parte, la Comisión Europea aconsejó aumentar la competitividad mediante la moderación de los salarios y una mayor productividad entre otras medidas. En este marco, si no hay cambios en la política económica prevemos una lenta salida de la recesión, con crecimientos interanuales positivos en la segunda mitad de 2010. Esto se explica por el impulso del sector exterior y una mejora gradual tanto del consumo como de la inversión.

Mercado de trabajo

El aumento del paro se toma una pausa en el tercer trimestre

Se modera la destrucción de empleo. De acuerdo con los datos de la encuesta de población activa (EPA), lo más destacado de la evolución del mercado de trabajo en el tercer trimestre es la estabilización de la tasa del paro en el 17,9% de la población activa. No obstante, esto fue debido a una disminución de ésta, ya que continuó la destrucción de ocupación, si bien a un ritmo menor.
La población activa, es decir, las personas que trabajan o están disponibles para ello, descendió por segundo trimestre consecutivo después de un aumento sostenido durante muchos años. Esto es atribuible mayormente al llamado efecto desánimo, o sea, que el desaliento entre las personas desocupadas ante las dificultades para encontrar empleo motiva que cesen activamente la búsqueda de un puesto de trabajo. Aunque en el primer semestre disminuyó tanto la población activa española como la extranjera, en los últimos doce meses se registraba un descenso de la española del 0,2%, mientras que la extranjera ascendía el 2,5%.
En los últimos dos años los ocupados bajan en 1,6 millones, la mayor parte en la construcción. Por otra parte, se constata una moderación en el ritmo de destrucción de ocupación. Según la EPA, el número medio de ocupados en el tercer trimestre de 2009 fue de 18.870.200 personas, 74.800 menos que en el segundo trimestre. No obstante, en los últimos doce meses el número estimado de ocupados bajó en 1.476.200 personas, el 7,3%, tasa similar a la del segundo trimestre. En los últimos dos años, desde el nivel máximo alcanzado en el ciclo actual, la pérdida de puestos de trabajo resulta de 1.640.400, la mayor parte en la construcción, 922.800.
La ocupación en el sector público sube el 3,7% en el último año, frente a una caída del 9,1% en el privado. Por sectores, el mayor descenso en los últimos doce meses ocurrió en la construcción, 562.800 trabajadores, el 23,3%, a causa sobre todo del fuerte ajuste en el segmento residencial. En la industria, la coyuntura también repercutió duramente, con una pérdida de 475.600 empleos, el 14,9%. El subsector más castigado en términos absolutos fue el metalúrgico, con 130.400 ocupados menos. La evolución de la ocupación en los servicios fue menos desfavorable, con una disminución del 2,8%, aunque se perdieron 387.600 empleos, la mayoría de los cuales en el comercio, 222.600. En cambio, en el sector público el número de ocupados aumentó en 111.800, el 3,7%, frente a un descenso interanual del 9,1% en el sector privado.
Por sexos, la evolución fue dispar en el tercer trimestre. Mientras la ocupación de las mujeres se elevó el 0,2% en relación con el trimestre anterior, la de los hombres descendió el 0,8%. En el último año el nivel de empleo disminuyó en ambos géneros, pero la bajada fue mucho más acusada entre los varones, del 9,7%, que entre las féminas, del 3,8%, en parte debido a que están menos presentes en los sectores más castigados por la crisis, como la construcción.
Por edades, en el trimestre los mayores decrementos en la ocupación afectaron a los grupos entre 25 y 29 años y los mayores de 55 años, mientras que el empleo aumentó el 11,1% entre los jóvenes de 16 a 19 años gracias a la temporada turística. No obstante, en el transcurso de los últimos doce meses todos los tramos de edad presentan caídas en el nivel de empleo, si bien con intensidad desigual. El menor descenso corresponde a las personas de 50 a 54 años, del 0,1%, y el mayor a los jóvenes de 16 a 19 años, del 38,2%.
La destrucción de empleo afecta progresivamente a los trabajadores con contrato indefinido... Por situación profesional, se constata que la recesión está incidiendo más entre los no asalariados. Así, en el último año el nivel de ocupación bajó el 6,5% entre los asalariados, frente a la caída del 10,5% del resto. Por otro lado, en el tercer trimestre el número de trabajadores con contrato temporal se incrementó el 1,9%, gracias en parte a la temporada turística, mientras que los ocupados con contrato indefinido bajaron el 1,4%. De este modo, se aprecia que la destrucción de empleo afecta progresivamente a estos últimos. Con todo, en los últimos doce meses, los ocupados temporales bajaron el 18,2%, frente a un decremento del 1,7% de los indefinidos.
...y a los extranjeros. La ocupación se redujo más entre la población extranjera que entre la española. En los últimos doce meses, el número de ocupados con nacionalidad extranjera bajó el 10,0%, frente a un descenso del 6,8% de los españoles. De esta manera, la participación de los extranjeros en la ocupación disminuyó hasta el 14,1%.
Las cifras del número de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo de la contabilidad nacional del tercer trimestre confirman la suavización de la caída de la ocupación, gracias al mejor comportamiento de los servicios privados. El descenso interanual se estabilizó en el 7,2%. Según esta fuente, en el último año en la construcción la ocupación bajó el 24,3%, en la industria el 12,7% y en los servicios el 3,0%.
En octubre, se vuelve a deteriorar la afiliación a la Seguridad Social. En cambio, en octubre los afiliados en alta a la Seguridad Social mostraron una tendencia a acelerar su caída por segundo mes consecutivo. Esto refleja parcialmente el agotamiento de los efectos del plan de obras municipales financiado por el Gobierno.
A resultas de la evolución de la población activa y de la ocupación, el número de parados descendió ligeramente en 14.100 personas en el tercer trimestre, después de dos años ininterrumpidos de subidas, y se colocó en 4.123.300 personas. De esta manera, la tasa de paro se tomó un respiro y se mantuvo en el mismo nivel del 17,9% de la población activa. No obstante, la tendencia del desempleo sigue siendo alcista en tanto que previsiblemente el empleo continuará contrayéndose en los próximos trimestres.
La tasa de paro se mantiene en el 17,9%, pero con perspectivas al alza. Es destacable el incremento del paro de larga duración, es decir, entre los que perdieron su empleo hace más de un año, que en los últimos doce meses prácticamente se duplicó hasta 1.207.200. Por otra parte, el número de hogares con todos sus miembros en el paro también subió fuertemente hasta el 6,6% del total.
El paro de larga duración casi se duplica en los últimos doce meses. En los últimos doce meses la ocupación cayó en todas las comunidades autónomas, si bien en distinto grado. El menor descenso interanual se registró en Baleares, del 3,2%, mientras que en Asturias y la Comunidad Valenciana se redujo el 9,4%. Por otra parte, la tasa de paro más baja correspondía a Navarra, 10,4%, mientras que las más altas eran las de Canarias, 26,0%, y Andalucía, 25,6%.

Precios

La energía revierte la caída de los precios de consumo

Tasa interanual del IPC negativa por octavo mes consecutivo. El índice de precios de consumo (IPC) subió 7 décimas en octubre en relación con el mes anterior. Este incremento se debió sobre todo a las alzas en los precios del vestido y calzado por la nueva temporada de invierno. De esta forma, la tasa de variación interanual del IPC aumentó 4 décimas, pero por octavo mes consecutivo siguió en tasa negativa, del 0,7%. Este decremento de los precios también lo reflejó el deflactor del producto interior bruto (PIB), un indicador de precios más amplio que el IPC, que en el tercer trimestre bajó el 0,4% en relación con el mismo trimestre del año anterior. Fue la primera bajada del deflactor del PIB en las últimas décadas.
El incremento interanual del IPC es atribuible a los carburantes y combustibles, al disminuir su caída interanual en casi cinco puntos. El otro gran componente volátil, los alimentos no elaborados, prácticamente no tuvo ninguna incidencia sobre la variación interanual de índice general.
El núcleo más estable de la inflación, la denominada subyacente, que excluye a los alimentos no elaborados y a los productos energéticos, permaneció en el 0,1%, en el nivel mínimo de las últimas décadas y con un marcado descenso de 2,8 puntos en los últimos doce meses. La caída de la inflación subyacente hasta cerca del 0% refleja la influencia de la recesión. La contracción del consumo está motivando que muchas empresas recorten sus precios para impulsar sus ventas.
Los servicios, aunque están resguardados en cierta medida de la competencia exterior, también acusaron la presión de la debilidad de la demanda y continuaron ralentizándose. La tasa de variación interanual de sus precios bajó una décima hasta el 1,6%, la cota mínima de las últimas décadas. La enseñanza se deceleró notablemente hasta el 2,2% interanual, 1,1 puntos menos que en septiembre, porque los precios de la enseñanza superior subieron menos que en octubre de 2008. También los hoteles y restaurantes se moderaron hasta el 1,2% anual.
El diferencial favorable de inflación con la eurozona continúa estrechándose hasta medio punto. El índice de precios de consumo armonizado (IPCA) con la Unión Europea anotó una bajada interanual del 0,6% en octubre, cuatro décimas más que en el mes anterior. De esta forma, el diferencial de inflación con la eurozona siguió estrechándose hasta 0,5 puntos a favor de España, alejándose del máximo histórico de mayo, de 0,9 puntos.
La inflación probablemente volverá a terreno positivo ya en noviembre, pero se mantendrá en cotas bajas en 2010. Dado que el precio del petróleo a mediados de noviembre se halla en un nivel del doble en dólares que doce meses antes, aun teniendo en cuenta la apreciación del euro es previsible que la tasa de variación del IPC ya se sitúe en terreno positivo en este mes y siga aumentando en diciembre. Sin embargo, las perspectivas de inflación para 2010 son moderadas, por la influencia de una coyuntura recesiva, a pesar de la prevista elevación de los tipos del impuesto sobre el valor añadido en julio. Aunque el impacto teórico de esta subida sobre la inflación del IPC lo estimamos en 1,2 puntos si se transmitiese de modo inmediato y completo, probablemente su repercusión real será mucho menor, dado que la debilidad del consumo propiciará que sea absorbida en buena parte por los márgenes empresariales.

Se frena el descenso de los precios mayoristas

Los precios agrarios en origen repuntan en agosto, pero muestran una fuerte caída interanual. Los precios industriales registraron una bajada interanual del 4,2% en octubre, con un aumento de 2,5 puntos sobre el descenso interanual máximo de las últimas décadas del 6,7% registrado en julio de 2009. De este modo, se confirma la inflexión al alza de los precios mayoristas motivada fundamentalmente por la evolución de los precios de las materias primas y sobre todo del crudo. Todos los componentes de los precios industriales tendieron a acelerarse, si bien sus tasas interanuales eran negativas, excepto los bienes de equipo, que siguieron moderándose hasta una tasa de variación interanual del 0,2%.
Por su parte, los precios de importación siguieron frenando su caída en septiembre debido a la energía. No obstante, mostraban un descenso interanual del 9,2%, superior al de los precios internos. Por otro lado, los precios agrarios en origen repuntaron ligeramente en agosto después de haberse derrumbado en los meses precedentes. Con todo, su bajada interanual era del 15,3%.

Sector exterior

El déficit comercial desacelera su contracción

El déficit comercial vuelve a reducirse en septiembre con una caída del 27%. El déficit comercial español en septiembre fue de 5.432 millones de euros, un 26,9% menor que el de septiembre de 2008, convirtiéndose en el decimoquinto mes consecutivo registrando caídas. Como consecuencia, el déficit acumulado en los últimos doce meses se redujo en un 44,5% respecto al del mismo periodo del año anterior, alcanzando los 56.869 millones de euros. Esta cifra equivale al 5,3% del producto interior bruto (PIB) acumulado de los últimos cuatro trimestres, significativamente inferior al máximo alcanzado en el primer trimestre de 2008 (9,7%). A pesar de ello, este ratio se mantiene a niveles muy elevados, sólo superado por países como Grecia, Portugal y Reino Unido.
Aparecen signos de que la corrección del desequilibrio comercial se empieza a reducir. Una vez más, esta contracción del déficit se produjo en un contexto de reducción de flujos comerciales. La caída de las importaciones, del 21,9% en septiembre respecto al mismo mes del año anterior, fue superior a la de las exportaciones en 2,2 puntos porcentuales. El diferencial, sin embargo, ha sufrido una importante reducción desde junio, mes en que alcanzó los 18,9 puntos porcentuales, provocando una progresiva desaceleración de la reducción del déficit. Esta convergencia es aún más evidente en el análisis por volumen (sin tener en cuenta la evolución de los precios). Así, por primera vez después de quince meses, las importaciones reales registraron una caída menor a la de las exportaciones, confirmando que la corrección del desequilibrio comercial se está acercando a su fin.
En el gráfico anterior se puede constatar este hecho. Después de seis trimestres consecutivos con correcciones del déficit comercial en relación con el PIB, en el tercer trimestre de 2009 registró un aumento de 1,4 puntos porcentuales, situándose a niveles similares a los de 2003. Uno de los principales motivos de este incremento es la fortaleza del euro, que redujo significativamente las exportaciones con destino a países fuera de la zona del euro. En el tercer trimestre del año, las exportaciones a países con la divisa común se redujeron un 12,8%, casi diez puntos porcentuales menos que la caída de las exportaciones al resto de países (22,3%). Como consecuencia, el peso de las exportaciones a los países de la zona del euro ha ganado importancia en los últimos meses.
Esta tendencia se mantendrá en lo que queda de 2009. Se espera que se continúe desacelerando la reducción del déficit comercial a corto plazo, situándose a niveles cercanos al 5,0% del PIB español. La recuperación económica de los principales socios comerciales europeos (Francia y Alemania) será el principal motor de las exportaciones. Destacarán entre todas ellas las exportaciones de automóviles que, debido a los planes de incentivo al consumo, seguirán aumentando hasta finales de año.

Balanza de pagos: el déficit corriente sigue reduciéndose

El déficit por cuenta corriente continúa disminuyendo en agosto. Las mejoras de los saldos de la balanza comercial y de la balanza de rentas en el mes de agosto provocaron que el déficit de la balanza por cuenta corriente registrara una reducción del 55,2% respecto al mismo mes de 2008, situándose en 3.187 millones de euros. Solamente la balanza de servicios entorpeció esta tendencia al registrar, por cuarto mes consecutivo, una contracción del superávit, fruto principalmente de los menores ingresos provenientes del turismo. Esta corrección, sin embargo, es inferior a la registrada en julio, del 73,6%, y todo indica que los datos de septiembre confirmarán la desaceleración que ya ha mostrado el comercio exterior.
Si se tiene en cuenta un lapso temporal más amplio, el déficit acumulado en los últimos doce meses mantuvo la tendencia registrada anteriormente, con una reducción del 37,8% respecto al mismo periodo del año anterior. El menor déficit corriente compensó con creces la reducción del superávit de la cuenta de capital y situó la necesidad de financiación acumulada durante los últimos doce meses en 65.277 millones de euros, unos niveles similares a los de abril de 2006. Los datos de comercio exterior apuntan hacia la reducción de la necesidad de financiación durante los próximos meses, aunque a una tasa cada vez menor.
La financiación a corto plazo pierde peso a favor de la inversión en cartera. Por lo que se refiere a los flujos financieros, esta disminución de la necesidad de financiación se tradujo en una reducción de las entradas de capital extranjero en lo que va de año. La partida más afectada fue la inversión a corto plazo que registró, en agosto, salidas netas por importe de 12.643 millones de euros. Las inversiones en cartera se convirtieron en la principal entrada neta de financiación en este mes, con una entrada neta de 7.081 millones de euros.

El Mercado Único, ante su mayor reto

El Mercado Único es un gran logro de la integración europea que la Comisión Europea lucha por preservar

«La intensa recesión económica derivada de la crisis financiera, combinada con un abrupto descenso de los flujos del comercio internacional a finales de 2008, ha provocado una reacción proteccionista en la mayor parte de los países europeos que ha agravado la caída de la actividad. Francia ha elevado los derechos arancelarios a la importación de automóviles a fin de preservar la actividad de su industria automotriz, a la vez que Alemania ha endurecido los permisos de trabajo para inmigrantes para evitar el aumento del paro mientras que el Reino Unido ha puesto en marcha un plan de subsidios a la industria nacional que ha provocado enardecidas protestas del resto de países europeos. El consiguiente descenso del comercio entre países europeos y la elevación de las trabas a la inmigración, junto con las restricciones a la circulación de capitales -justificadas para estabilizar los tipos de cambio de las monedas nacionales- han multiplicado los efectos negativos de la crisis global.»
El párrafo anterior es totalmente ficticio. Es más, ahora mismo es imposible debido a las exigencias derivadas de la pertenencia al euro o a la Unión Europea (UE). Gracias a éstas, la crisis global, que esa sí es real, ha tenido unos efectos más moderados que si no hubiera existido la UE. ¿Podemos imaginar por un momento qué hubiera sucedido si cada estado miembro actual conservara competencias sobre su comercio exterior, subsidios a su industria, movimientos de capital o moneda propia? Muy probablemente los resultados habrían sido una ola proteccionista con devaluaciones competitivas añadidas, todo justificado para paliar la destrucción de empleo y de tejido productivo, pero que rápidamente habría agravado los efectos de la crisis, con menos crecimiento, más paro y más déficit público.
A pesar de las leyes comunitarias, la realidad es que el reflejo proteccionista sigue bien vivo. Ya no es posible que aflore en forma de impedimentos a la libre circulación de mercancías, después de décadas de Mercado Común, el primer gran logro y objetivo principal de la Comunidad Económica Europea, allá por los años sesenta. Tampoco tendría mucho sentido levantar barreras comerciales, por la interdependencia industrial derivada de la segmentación de los procesos productivos entre varios países. Hoy en día, la mayor parte del comercio exterior de los estados miembros se compone de comercio con otros socios comunitarios, dentro de una creciente integración industrial. Sin embargo, el reflejo proteccionista sigue emergiendo en forma de obstáculos encubiertos, que suelen afectar más a pequeñas y medianas empresas y que toman la forma de normativas técnicas, exigencias de homologación, obligaciones de certificación o documentación, regulaciones de presentación y contenido, etc.
Son obstáculos aparentemente inocuos pero que consiguen distorsionar o directamente eliminar la competencia de otros productores no nacionales. Business Europe, la entidad que agrupa a las asociaciones empresariales europeas, estimaba que alrededor de la mitad de las empresas que intentan comerciar con otros estados miembros chocan con esta clase de obstáculos, pese a los esfuerzos de la Comisión por aplicar el principio de «reconocimiento mútuo» (todo producto que se considere apto para su comercialización en un estado miembro debe poder ser comercializado en cualquier otro estado miembro, sin más) o por armonizar las distintas normativas nacionales. El último informe elaborado por la Secretaría de Estado de Comercio y la Confederación Española de Organizaciones Empresariales sobre los problemas de las empresas españolas en el Mercado Único destaca que, a menudo, las normas técnicas y la ausencia de reconocimiento por parte del cliente de las pruebas y ensayos de homologación y certificación aportados por la empresa española suponen una traba para la actividad comercial. Algo parecido sucede con la falta de uniformidad de los envases y embalajes. Los sectores más afectados son los alimentos transformados y bebidas, agrícola, textil, bienes de equipo y madera y muebles.
Sin embargo, donde emergen con toda su crudeza las resistencias proteccionistas es en las ayudas públicas, directas o indirectas, manifiestas o encubiertas. Si en las épocas de normalidad los expedientes por ayudas públicas incoados por la Comisión alcanzan un volumen considerable, en etapas de crisis el fenómeno se agrava. Ante el riesgo de cierre de empresas, aumento del paro o huida de inversores extranjeros, el reflejo inmediato de las autoridades nacionales es echar mano al presupuesto y conceder fondos públicos para salir al paso del problema. Las ayudas públicas en la UE no están prohibidas de forma tajante, pero sólo pueden concederse en casos muy concretos y siempre y cuando no distorsionen la libre competencia ni la libre circulación.
Ningún estado miembro puede apelar a sus intereses nacionales para saltarse estos principios, pero lo cierto es que la Comisión se las ve y se las desea para mantener el orden en las ayudas de Estado. La actual crisis económica y financiera ha puesto a prueba los principios establecidos en los tratados y modelados por las decisiones del Tribunal de Justicia, de los cuales es garante la Comisión. En el ámbito financiero, la excepcional crisis ha obligado a los estados a intervenir directamente para evitar males mayores con una avalancha de ayudas públicas que no tiene precedentes. Ante la ausencia de una autoridad regulatoria, la Comisión ha tenido que actuar de «policía» para poner algo de orden.(1)
La Comisión también ha velado porque las ayudas de carácter financiero establecidas por varios países con el fin de restablecer en la medida de lo posible el flujo del crédito a las empresas pequeñas y medianas no atenten a los principios del Mercado Único. Para ello, y a la vista de la dimensión de la crisis, la Comisión ha suspendido temporalmente, hasta finales de 2010, las normas relativas a ayudas públicas destinadas al fin citado, sujetas, en todo caso, a estrictos procedimientos de notificación. De esta forma se trataba también de hacer llegar al sector no financiero ayudas que compensaran en parte el bloqueo del crédito.
Algo parecido, aunque a una escala distinta, ha sucedido en la economía real. Así, a principios de 2009 Francia anunció un plan para apoyar a su sector del automóvil que encendió las alarmas en otros estados miembros con factorías francesas, las cuales parecía iban a verse marginadas de las ayudas. Ante la reacción de la Comisión, el gobierno francés tuvo que dar garantías formales de que no contravendría las disposiciones del Mercado Único y, en particular, no condicionaría a los fabricantes sobre la localización de sus actividades ni daría prioridad a los proveedores radicados en suelo francés. Por otra parte, varios países europeos han adoptado planes para conceder subvenciones a los compradores de automóviles, sin que ninguno de ellos haya podido primar explícitamente la compra de turismos fabricados en suelo nacional.
Con todo, en el ámbito industrial el caso más sonado probablemente ha sido la frustrada venta de la división europea de Opel, filial de General Motors, a Magna. La concesión por el gobierno alemán de un elevado crédito puente para facilitar la operación, que veladamente favorecía a las plantas de fabricación en suelo alemán, despertó sonoras protestas por parte de otros países europeos afectados, obligando de nuevo a intervenir a la Comisión para preservar mínimamente las reglas del Mercado Único.
En definitiva, aunque la presión de los gobiernos puede llegar a ser agobiante en algunos momentos, la Comisión va logrando mantener los principios del Mercado Único. Éstos son el fundamento de la UE, y aunque a veces no sean bien comprendidos son claves en el mantenimiento de la estabilidad de las economías. No hay que olvidar que la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado desató una espiral proteccionista que llevó los flujos de comercio internacional hasta cerca del colapso, lo que algunos historiadores consideran el germen de la Segunda Guerra Mundial. Se hizo entonces patente la necesidad de preservar los flujos comerciales a nivel internacional como fuente de estabilidad y prosperidad, una idea que la UE ha heredado y que constituye una de las lecciones de la historia que no debemos olvidar.
(1) Véase por ejemplo, Jódar-Rosell, Sandra y Jordi Gual (2009) «Ayudas públicas en el sector bancario: ¿rescate de unos, perjuicio de otros?» Documentos de Economía "la Caixa", n.º 13.
Este recuadro ha sido elaborado por Joan Elias
Departamento de Economía Europea, Servicio de Estudios de "la Caixa"

Sector público

El déficit del Estado acumulado hasta octubre se septuplica

La recesión económica y las medidas tomadas para paliarla inciden desfavorablemente en las cuentas públicas. Los efectos de la recesión económica, con un fuerte descenso de los ingresos tributarios y un alza de los pagos, continúan incidiendo desfavorablemente en las cuentas del Estado. De esta forma, en el periodo enero-octubre los ingresos del Estado en términos de caja, es decir, según los flujos monetarios registrados, se cifraron en 140.418 millones de euros antes de las cesiones a las administraciones autonómicas y locales. Este importe representa un caída del 13,8% respecto al mismo periodo de 2008.
Fuertes descensos de los ingresos tributarios mientras que los gastos se disparan. La recaudación de los impuestos directos bajó el 13,4% en los diez primeros meses del ejercicio. Los ingresos de la principal figura, el impuesto sobre la renta de las personas físicas, totalizaron 54.342 millones de euros, con un descenso del 10,0%. Esta caída se reduce al 7,0% si se corrigen los ingresos del impacto de la rebaja de los 400 euros, la introducción en los últimos meses de la deducción por alquiler de vivienda habitual, mayores aplazamientos y un adelanto de las devoluciones correspondientes a la campaña de renta 2008. Por su parte, el impuesto de sociedades disminuyó el 22,3% debido al retroceso de los beneficios empresariales y a algunos cambios normativos.
La contracción del consumo y la inversión determinó que el descenso de los impuestos indirectos fuera todavía mayor, del 21,1%. La estrella de este grupo, el impuesto sobre el valor añadido (IVA) bajó el 29,1%. Esta caída está afectada por el adelanto de las devoluciones, la generalización del sistema de devolución mensual y mayores aplazamientos. Por su parte, los impuestos especiales moderaron su descenso hasta el 1,3%, gracias en parte al alza de los tipos de gravamen del tabaco y los hidrocarburos hacia mediados de junio.
El resto de los ingresos no financieros subió el 13,4%. A ello contribuyeron las comisiones por los avales concedidos a las emisiones de entidades financieras dentro del Plan de Acción Concertada de los Países de la Zona Euro.
En el otro lado del balance, los pagos no financieros del Estado acumulados en los diez primeros meses del ejercicio ascendieron a 147.119 millones de euros. Esta cifra supone un aumento interanual del 23,2%.
Dentro de los gastos corrientes, los de personal subieron el 4,8% y las compras de bienes y servicios el 1,7%. Los gastos financieros se elevaron el 0,1%. Pero el mayor incremento interanual correspondió a las transferencias corrientes, que aumentaron el 28,5% hasta 86.519 millones de euros. Es destacable la partida de 15.767 millones de euros al Servicio Público de Empleo Estatal para atender las prestaciones por desempleo.
En cuanto a los gastos de capital, las inversiones reales únicamente subieron el 0,2%, y gracias a las realizadas por el Ministerio de Fomento. Las transferencias de capital se incrementaron en mucha mayor medida, el 131,6%, impulsadas sobre todo por los 5.500 millones de euros del Fondo Estatal de Inversión Local.
A consecuencia de la evolución de los ingresos y los pagos se contabilizó un déficit de caja no financiero del Estado de 57.602 millones de euros, frente a 6.818 millones en el mismo periodo de 2008. En términos de contabilidad nacional, o sea, de acuerdo con los derechos y obligaciones generados, resultó una necesidad de financiación de 59.310 millones de euros, casi el séptuplo del mismo periodo de 2008. Esta cantidad equivale al 5,6% del producto interior bruto, frente al 0,8% anotado en el año anterior.
Se aprueba la creación del nuevo Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local. Por otra parte, a finales de octubre se aprobó la creación del Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local. Éste sucede al Fondo Estatal de Inversión Local, dotado con 8.000 millones de euros, que ha financiado obras municipales en 2009. El nuevo fondo extraordinario, además de tener por objetivo la dinamización a corto plazo de la actividad económica, ha de contribuir a la sostenibilidad económica, social y ambiental. Se financiarán actuaciones a partir de comienzos de 2010.
En marcha el Plan Económico-Financiero de Reequilibrio de la Administración del Estado para la consolidación fiscal. Finalmente, el 30 de octubre el Consejo de Ministros aprobó el Plan Económico-Financiero de Reequilibrio de la Administración del Estado para garantizar la sostenibilidad presupuestaria a medio plazo. Los presupuestos generales del Estado para 2010 representan el primer paso en el proceso de consolidación fiscal. Este plan establece las líneas estratégicas para reconducir el déficit público hacia la senda del equilibrio en 2012, de acuerdo con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y según las exigencias del procedimiento de déficit excesivo abierto por la Comisión Europea el pasado 27 de abril. Posteriormente, las autoridades europeas recomendaron ampliar el plazo para el reequilibrio hasta el año 2013.

Ahorro y financiación

Prosigue el ajuste de los balances de las familias

El euríbor a un año marca una cota mínima histórica en promedio mensual por octava vez consecutiva en octubre. En octubre, el euríbor a un año, ampliamente utilizado como índice de referencia, marcó un nuevo mínimo histórico en promedio mensual al colocarse en el 1,24%, 401 puntos básicos por debajo de doce meses antes. En las primeras semanas de noviembre el euríbor a un año continuó deslizándose a la baja y a mediados del mes registró la cota mínima del 1,22%. El recorrido a la baja del euríbor en el último año refleja las sucesivas rebajas del tipo de interés oficial del Banco Central Europeo frente a la crisis financiera y económica global, pero también la reducción de la prima de riesgo interbancaria al tender a normalizarse las condiciones del mercado.
En este contexto, los tipos de interés de los préstamos de las entidades crediticias también han descendido en el último periodo. Así, el tipo de interés promedio de las operaciones bancarias de activo se situó en el 3,55% en septiembre, 301 puntos básicos por debajo del mismo mes de 2008. La caída habría podido ser mayor si no hubiese sido por el incremento de la prima de riesgo debido a un fuerte repunte de la morosidad por la recesión económica.
A pesar de las rebajas nominales de tipos de interés la demanda de financiación del sector privado sigue siendo débil en un contexto de contracción del consumo y de la inversión. Por su parte, la oferta de crédito ha adaptado a la coyuntura las condiciones de financiación de acuerdo con una gestión del riesgo prudente. De este modo, la financiación de las empresas y familias continuó desacelerándose y sólo presentaba un incremento interanual del 0,4% en septiembre, un poco menos que en el conjunto de la eurozona.
Se disparan las emisiones de renta fija empresariales. La financiación a las sociedades no financieras fue superior a la de los hogares, pero, con todo, sólo aumentó muy ligeramente, el 0,7%, con relación a septiembre de 2008. La mejora de las condiciones en los mercados de capitales y menores tipos de interés en el último periodo motivaron que se incrementase notablemente el recurso a la emisión de renta fija, con un alza interanual del 26,6%, si bien su participación en el total de la financiación de las empresas era modesta, inferior al 4%. Por su parte, los préstamos del exterior se elevaron el 5,6% en los últimos doce meses.
La evolución del crédito comercial, destinado a financiar el capital circulante de las empresas, con un descenso anual del 32,8%, refleja la aminoración de la actividad económica en el último año. El descenso interanual de los arrendamientos financieros del 16,3% acusa la escasa demanda de inversión. No obstante, estas bajadas son un poco inferiores a las anotadas en el mes precedente.
Descenso de la financiación a las familias en los últimos doce meses. Los hogares registraron un moderado flujo efectivo positivo de financiación en el mes de septiembre. Sin embargo, su saldo se situó levemente por debajo de un año antes. La mayor parte de la financiación a los particulares se dirige a la vivienda y siguió ralentizándose hasta mostrar un incremento interanual del 0,2%. Por otro lado, el resto de préstamos para el consumo y otros fines presentaba un descenso interanual del 0,9%. De esta forma, prosigue el ajuste del endeudamiento de los hogares, que antes de la crisis financiera había alcanzado altos niveles y todavía se sitúa sensiblemente por encima de la media del área del euro.
Pausa de la morosidad en septiembre. Por su parte, la morosidad se tomó un respiro en septiembre y se mantuvo en el 4,9%. Esta tasa supone un aumento de 2,2 puntos respecto al mismo mes del año anterior y ha propiciado un fuerte crecimiento de las provisiones de las entidades crediticias.
En cuanto a la financiación a las administraciones públicas, muestra una gran expansión, con un ascenso interanual del 34,4% al final del tercer trimestre. No obstante, sólo compensó parcialmente el desapalancamiento del sector privado, de manera que la financiación a los sectores no financieros siguió decelerándose hasta anotar una tasa de variación interanual del 4,5%, 3,6 puntos menos que en septiembre de 2008.

Resurgimiento de los fondos de inversión

En un entorno aún recesivo y con la mejora en las condiciones de financiación mayoristas de las entidades financieras, la premura por la obtención de depósitos del sector privado ha ido difuminándose. En este contexto, en septiembre los depósitos de las empresas y familias continuaron moderándose, también influidos por el descenso de sus retribuciones y por la competencia de productos alternativos. Así, en los últimos doce meses los depósitos del sector privado crecieron el 4,2%, un punto menos que en agosto.
No obstante, las cuentas de ahorro continuaron acelerándose, con un alza anual del 13,0%, expresando la preferencia de las familias por la liquidez ante un incierto panorama económico y la escalada del paro. Por el contrario, los depósitos en moneda extranjera cayeron el 37,7% en los últimos meses, afectados por un desfavorable diferencial de tipos de interés y una adversa evolución de los tipos de cambio.
Ralentización de los depósitos del sector privado, pero las cuentas de ahorro se aceleran. La menor competencia de los depósitos y la buena marcha de los mercados financieros motivaron que se reavivase el atractivo de los fondos de inversión mobiliarios en octubre. Así, el número de partícipes se colocó en 5.702.235, con un incremento mensual del 0,3%, el primero desde mayo de 2007. En el mes se anotaron suscripciones netas por valor de 551 millones de euros, la mayor cantidad mensual en dos años y medio. Asimismo, se apreció una menor aversión al riesgo, con significativas salidas netas de los fondos monetarios y garantizados. En el mismo sentido, los fondos de inversión libre, los denominados hedge funds, registraron entradas netas.
El rendimiento medio anual de los fondos de inversión mobiliaria alcanza el 4%. El rendimiento medio de los fondos de inversión mobiliaria en los últimos doce meses se situó en el 3,95%, superando ampliamente a la inflación. Destacan las ganancias obtenidas por la renta variable emergente, del 39,5%, y la renta variable nacional, del 26,5%. De esta manera, el patrimonio de los fondos de inversión mobiliaria subió en 341 millones de euros en octubre hasta 162.857. Sin embargo, en los últimos doce meses este patrimonio caía el 6,6%.
Por otro lado, los fondos de pensiones continuaron recuperándose en el tercer trimestre. El volumen de activos se elevó el 4,6% intertrimestral hasta 82.161 millones de euros. Esta cifra representa un crecimiento del 2,4% con relación a un año antes. Las aportaciones netas del tercer trimestre ascendieron a 260 millones de euros. El número de cuentas de partícipes aumentó el 0,6% en los últimos doce meses. De esta forma el número estimado de partícipes se colocó en unos ocho millones.
Por clases, el patrimonio del sistema individual ascendió el 2,3% en los últimos doce meses hasta 51.038 millones de euros. El volumen de activos del sistema de empleo subió el 2,9% en el último año hasta 30.125 millones de euros. Por su parte, el sistema asociado, promovido por entidades como sindicatos o colegios profesionales, alcanzó 997 millones de euros. La rentabilidad media anual del conjunto de planes se situó en el 3,3%. En el conjunto de los últimos diecinueve años el rendimiento medio resultó del 5,5%, superando a la inflación del periodo.




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