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Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Edición web 19-6-13
Informe Mensual, núm 344 - Marzo 2011
Coyuntura española - El ahorro de los hogares: camino hacia la normalización
Informe completo ( 4,76 MB )

 

  La tasa de ahorro de los hogares españoles desde el inicio de la recesión económica registró una intensa volatilidad. Entre 2007 y 2009, se incrementó cerca de siete puntos porcentuales hasta alcanzar el 18% de la renta disponible de las familias y, con ello, se situó por encima de la de otros países tradicionalmente más ahorradores como Alemania o Bélgica. Posteriormente, la mejoría de las perspectivas económicas ha reducido esta tasa hasta el 14%. Estos fuertes cambios han caracterizado el perfil de la evolución económica española en los últimos años y serán claves para determinar su capacidad de recuperación. Es, por lo tanto, importante entender qué hay detrás de esta mayor volatilidad en la tasa de ahorro de las familias españolas.

  No es de extrañar que, en periodos de contracción económica, la incertidumbre respecto a las expectativas futuras empañe la confianza de los distintos sectores institucionales. En el caso de los hogares, este menor optimismo suele traducirse en un incremento de su tasa de ahorro con el fin de prevenir contingencias futuras. Como muestra el gráfico siguiente, el comportamiento de la mayoría de los hogares europeos tras el estallido de la reciente crisis siguió este guión. Así, salvo algunas excepciones como Austria e Italia, la tasa de ahorro de las familias se incrementó en los principales países de la Unión Europea (UE) entre 2007 y 2009. Durante este periodo, solo los hogares irlandeses registraron un incremento de la tasa de ahorro superior a la de sus homólogos españoles. De forma similar, también se observa como fue en España donde los hogares registraron una mayor contracción del ahorro durante los meses siguientes, una vez su confianza empezó a recuperarse.

  Esta diferente sensibilidad del ahorro de los hogares a lo largo del ciclo económico puede responder a distintos factores. Cabe esperar que el aumento de la tasa de ahorro de los hogares habrá sido especialmente pronunciado en aquellos países en los que la recesión ha tenido un mayor impacto sobre la economía de los hogares. El gráfico de la página siguiente así lo muestra. Los mayores incrementos de la tasa de ahorro tuvieron lugar allí donde el deterioro del empleo fue más intenso. Análogamente, es de esperar que a medida que la situación de los hogares se estabilice, la tasa de ahorro volverá a normalizarse.

  Pero además de estas razones relativas a la coyuntura económica, pueden existir otros factores de fondo que expliquen esta mayor volatilidad del ahorro español. En este sentido, la Encuesta Financiera de las Familias (EFF), elaborada trienalmente por el Banco de España para recoger información desagregada sobre la estructura de los activos y las deudas de las familias españolas, aporta indicios sobre los posibles motivos. Entre los datos recabados por esta destaca la composición de los activos de los hogares españoles, claramente sesgada a favor de los activos reales (como pueden ser los bienes inmuebles, negocios por trabajo por cuenta propia, obras de arte, joyas...). Estos representaban, en el primer trimestre de 2009, el 89,1% del total de activos. El peso de los activos financieros significaba el 10,9% restante.(1) Esta importante concentración en activos reales, que se ha mantenido prácticamente constante a lo largo de los últimos años, responde fundamentalmente a la inversión en bienes inmuebles. Concretamente, el 80% de los activos totales de los hogares son bienes inmuebles, un cifra que desciende hasta el 60% si solo se tienen en cuenta las primeras viviendas. La menor importancia de los activos reales registrada en encuestas similares de Estados Unidos, Italia o el Reino Unido, con un peso inferior al 70% de los activos totales, pone de manifiesto la mayor propensión de los hogares españoles a la acumulación de riqueza inmobiliaria.(2)

  Esta composición de la riqueza de los hogares españoles podría ser determinante, tanto para el nivel de su tasa de ahorro como para su evolución. Por un lado, la mayor inversión en bienes inmuebles ha reducido el ahorro en activos financieros y, por lo tanto, ha situado la media de la tasa de ahorro española en un nivel relativamente bajo, concretamente en el 11,3% entre el año 2000 y el 2007. Esta cifra es inferior a la media de los principales países europeos como Francia, Alemania e Italia, con un 15,4%, 16,0% y 15,6% respectivamente en el mismo periodo. Es decir, al disponer de un activo real, los hogares ven menos necesario apartar parte de su renta.

  Por el otro lado, el importante peso de la inversión en bienes inmuebles hace que la riqueza de los hogares españoles esté muy concentrada en activos ilíquidos, ya que estos no pueden ser convertidos rápidamente en dinero efectivo sin una pérdida significativa de su valor. Esta mayor iliquidez no es un inconveniente en momentos de bonanza económica, cuando es poco probable que las necesidades de liquidez aumenten súbitamente. De hecho, el dinamismo del mercado inmobiliario durante los años de fuerte crecimiento y la posibilidad de utilizar los activos reales como colateral en operaciones crediticias permitieron obtener liquidez sin incurrir en un coste demasiado elevado. Ello ayudó a reducir la tasa de ahorro durante el periodo expansivo. En cambio, durante el último periodo de recesión, la distribución de la riqueza de los hogares españoles afectó su ahorro. La caída del precio de las viviendas supuso una reducción de la riqueza de las familias, que disminuyeron su consumo. Además, en este contexto, era más difícil vender los inmuebles rápidamente. Por lo tanto, parte del fuerte aumento del ahorro financiero de los hogares podría explicarse por la elevada concentración de la riqueza en activos inmobiliarios.

  Una forma sencilla de corroborar dicha relación es observando si la volatilidad del ahorro es proporcional al porcentaje de bienes inmuebles que poseen los hogares. Aunque la inexistencia de datos que miden la composición de la cartera de activos de los hogares a nivel europeo no permite confirmar esta hipótesis directamente, es posible utilizar el porcentaje de hogares que son propietarios de su vivienda como aproximación. Como se observa en el gráfico anterior, aquellos países con una mayor proporción de hogares propietarios de su vivienda fueron, en promedio, los que registraron un mayor aumento de su ahorro entre 2007 y 2009.

  (1) Para un mayor detalle, véase: 'Encuesta Financiera de las Familias (EFF) 2008: métodos, resultados y cambios desde 2005', Boletín Económico del Banco de España 01/2011.

  (2) O. Bover, et al., 'The wealth of Spanish households: A microeconomic comparison with the United States, Italy and the United Kingdom', Boletín Económico del Banco de España 07/2005.

  Sin duda, los factores culturales juegan un papel muy importante en la composición de la riqueza de los hogares españoles. La importancia de adquirir una vivienda en España se refleja en la elevada proporción de ellos que es propietario de una vivienda, que alcanza el 83% y solo es superada por Noruega. Incluso el 78% de los hogares españoles con menores rentas poseen su vivienda. Una cifra que es superior a la que se obtiene para la media del total de hogares de la UE, que se situó en el 73,5% en 2009. Pero este sesgo cultural hacia la tenencia de la vivienda no tiene por que estar reñido con la racionalidad económica. A diferencia de las principales economías europeas y de la estadounidense, la rentabilidad bruta de los bienes inmuebles españoles durante los últimos veinte años superó a la de los activos de renta fija y variable, con crecimientos anualizados del 7,5%, 7,3% y 6,9% respectivamente. Una cifra que aumentaría hasta el 11,4% si se tomara como referencia el periodo entre 1970 y 2010.

  Si bien la reciente caída del precio de las viviendas puede hacer que la inversión en activos inmobiliarios parezca menos atractiva actualmente, a largo plazo las rentabilidades deberían volver a registrar niveles positivos y, por lo tanto, es de esperar que la composición de la riqueza de los hogares no varíe en exceso. Ello hará que se mantenga como un factor determinante en la evolución de la tasa de ahorro de los hogares españoles. Una tasa que, si el ritmo de recuperación de la economía española y de la confianza de los consumidores se mantiene, seguirá reduciéndose en el corto plazo, para volver a niveles similares a su media de los últimos años.

  Este recuadro ha sido elaborado por Joan Daniel Pina

  Departamento de Economía Europea, Área de Estudios y Análisis Económico, "la Caixa"





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