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Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Edición web 19-5-13
Informe Mensual, núm 349 - Septiembre 2011
Coyuntura internacional - Estados Unidos
Informe entero ( 4,11 MB )
     

Estados Unidos: crecimiento anémico, a pesar de las ayudas

Estados Unidos decepciona y crece un modesto 1,5% en el segundo trimestre. La evolución de la primera economía mundial ha estado marcada en este mes de agosto por la constatación de que el crecimiento es más débil de lo que se creía y por la recalificación a la baja de la deuda pública estadounidense por parte de la agencia de calificación S&P. De los dos, el verdadero problema de fondo es la debilidad del crecimiento, que ha llevado a la Fed a anunciar explícitamente que mantendrá los tipos en los niveles actuales, por los menos hasta mediados de 2013, sin excluir la posibilidad de una tercera expansión cuantitativa.
La revisión a la baja del primer trimestre reduce la previsión de crecimiento para 2011 netamente por debajo del 2%. Tras las revisiones desde julio de las cuentas nacionales del Bureau of Economic Analysis, el crecimiento del producto interior bruto (PIB) del segundo trimestre fue de un 0,2% intertrimestral, un 1,5% interanual. Este avance modesto, unido a la drástica revisión a la baja del crecimiento del primer trimestre, que pasó del 0,5% previamente anunciado a un mínimo 0,1% intertrimestral, hace que la previsión para el conjunto de 2011 se sitúe en torno al 1,7% en el mejor de los casos. Hay que recordar que a principios del corriente, el consenso para 2011 superaba el 3,0%, lo que da una idea del cambio de escenario macroeconómico operado en los últimos meses. Asimismo, los nuevos datos muestran que la recesión fue más profunda de lo que previamente se había estimado.
El corolario es que el consumo privado, el principal motor del crecimiento en los años previos a la crisis, está prácticamente estancado a pesar de que Estados Unidos ha sido, de entre los países avanzados, la economía que ha gozado de mayores estímulos fiscales y monetarios. En esta tesitura, la probabilidad de una segunda recesión es real. Esta visión pesimista se apoya en primer lugar en que la persistencia de crecimientos inferiores al 2,0% y de una elevada tasa de paro que, históricamente, han tirado a la baja del crecimiento. En segundo lugar, la política fiscal pasa de estímulo a lastre de la actividad a causa de los ahorros impuestos por las restricciones presupuestarias para hacer frente a la acumulación de deuda pública, que con toda seguridad superará el 100% del PIB en 2011. En este sentido, el acuerdo entre demócratas y republicanos del 2 de agosto para subir el techo legal de endeudamiento y evitar la suspensión de pagos anticipa una importante reducción del gasto público a medio plazo. Como parte de este acuerdo, una comisión bipartidista debe realizar propuestas de ahorro dentro de las distintas partidas presupuestarias.
Los estímulos fiscales y monetarios no consiguen recuperar el consumo. La recesión no es, empero, nuestro escenario central ya que, en esta segunda mitad de año, el consumo privado podría tener dos apoyos considerables. En primer lugar está el abaratamiento del petróleo, que aunque ha sido menor del que se esperaba, debería acabar el año por debajo de la media de los 117,15 dólares por barril del segundo trimestre. Si el precio se mantuviera en el rango actual de los 105-110 dólares por barril, supondría un balón de oxígeno de aproximadamente un 0,4% del PIB, ya que la gasolina barata liberaría una parte de la renta de los hogares para destinarla a otros gastos.
El bajo crecimiento dificulta la consolidación fiscal. El segundo factor a tener en cuenta es la paulatina reducción del endeudamiento de los hogares, que ha sido y sigue siendo el principal lastre que atenaza la recuperación del consumo privado. La deuda bruta de los hogares ha pasado de un máximo de un 130,2% de la renta disponible de los hogares en septiembre de 2007 a un 115,7% en el primer trimestre de 2011. La reducción se debe en gran parte a la inflación, que contribuye a aumentar el valor nominal de la renta disponible y ha supuesto cerca de un 40% de la reducción del endeudamiento en términos de renta disponible de los hogares desde finales de 2008. Este menor endeudamiento debe constituir otro soporte para el consumo. En este sentido, el dato de las ventas minoristas de julio fue algo mejor de lo esperado, con un crecimiento interanual del 4,6%, sin automóviles ni gasolina, y con una revisión al alza del registro de junio, e indica que se mantiene un fondo de resistencia para el consumo privado.
Un petróleo más barato y un menor endeudamiento relativo deberían dar un soporte al consumo. Pero el poder evitar una segunda recesión no significa el final de los problemas. La posibilidad de seguir acercando el endeudamiento a niveles normales y la mejora del mercado de trabajo no vendrán dadas por el crecimiento de dos trimestres sino por el avance medio de los próximos años que, tras la revisión, se presenta menor de lo que se preveía. Los nuevos datos constatan que el PIB real de junio de 2011 seguía estando por debajo del nivel alcanzado en septiembre de 2007. De igual forma, el poder adquisitivo del hogar mediano acumula una década de estancamientos y retrocesos, algo que no había pasado desde antes de la Segunda Guerra Mundial.
Abundando en los males duraderos, el mercado de trabajo es el indicador clave de las fortunas de la clase media. De los 8,75 millones de empleos perdidos entre febrero de 2008 y febrero de 2010, solo se llevan recuperados 1,8 millones. El menor crecimiento previsto para 2011 y 2012 hará que la tasa de paro difícilmente baje del 9,1% de julio hasta bien entrado 2013. Asimismo, la elevada reserva de trabajadores desanimados, o que trabajan a tiempo parcial de forma involuntaria, absorberá una parte importante del empleo que se pueda crear en los próximos dos años.
La menor expectativa de crecimiento para los próximos años supone prolongar el paro y la sobreoferta de viviendas. La persistente debilidad del mercado laboral perpetúa la sobreoferta de viviendas. El exceso de inmuebles vacantes podría alargarse entre dos y cinco años ya que el elevado desempleo frena la creación de nuevos hogares, que absorben el exceso de viviendas vacantes, al mismo tiempo que propicia las ejecuciones de hipotecas por impago, que alimentan la sobreoferta. Un elemento positivo, empero, es que los precios de la vivienda parecen haber encontrado fondo. Así, después de casi un año de descensos consecutivos, aunque de intensidad decreciente, el índice Case-Shiller de la vivienda de segunda mano de mayo mantuvo los precios de abril, que fueron revisados al alza.
El IPC sube un 3,6% y el subyacente sube un 1,6% a causa del precio de los alquileres. Los precios siguieron sorprendiendo con subidas algo mayores de lo esperado, con un índice general de precios al consumo (IPC) que aumentó en julio un 3,6% interanual y con un IPC subyacente, que excluye los precios de energía y alimentación, que se incrementó en un 1,6% presionado al alza por los alquileres de viviendas, por la mayor demanda de viviendas multifamiliares, predominantemente de alquiler, a resultas de la crisis. La debilidad económica y el abaratamiento del petróleo deberían hacer que el avance de los precios se empezara a moderar en la segunda mitad de año.




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