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Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Edición web 25-5-13
Informe Mensual, núm 349 - Septiembre 2011
Coyuntura española - Precios
Informe entero ( 4,11 MB )
     

Se confirma el inicio de la trayectoria descendiente de la inflación

La tasa de inflación anual cede una décima hasta el 3,1% en julio... La tasa de variación interanual del índice de precios de consumo (IPC) disminuyó una décima hasta el 3,1% en el mes de julio. De este modo, con tres meses consecutivos de bajadas se corrobora el cambio de tendencia inflacionista. Asimismo, se reafirma el carácter transitorio de algunas de las subidas de precios de la segunda mitad de 2010 y principios de 2011, resultado del fuerte incremento de los precios de las materias primas y de las subidas de los impuestos indirectos. En efecto, la interrupción de la senda de subidas de precios en julio refleja en parte la absorción del impacto que tuvo en los precios el aumento del impuesto sobre el valor añadido (IVA) en julio del año pasado. Este hecho se manifiesta en la bajada de una décima de la inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos, que se situó en el 1,6%.
...gracias a la desaparición del efecto base del IVA y del periodo intenso de rebajas. Sin embargo, en julio, a diferencia de los dos meses anteriores, la moderación de los incrementos de precios no fue consecuencia directa del comportamiento de los lubricantes y carburantes, ya que los precios de estos experimentaron una subida durante este mes. En cambio, aparte del ya mencionado efecto base del IVA, el periodo de rebajas tuvo un papel destacable en la bajada de la tasa de inflación, porque posiblemente fue más intenso que el acaecido en la temporada anterior.
Elevada contribución de los carburantes a la tasa de inflación general. La senda descendente de la inflación se prolongará con gran probabilidad en los próximos meses a medida que desaparezcan los efectos temporales de los impuestos indirectos. Este progresivo descenso podría situar la inflación casi un punto por debajo del nivel actual en diciembre. No obstante, para que ello se materialice es necesario que el precio del petróleo vaya disminuyendo paulatinamente y se sitúe a finales del año alrededor de los 105 dólares/barril. Con todo, los riesgos en el medio plazo siguen siendo al alza, y están relacionados con posibles incrementos más elevados de lo esperado en los precios de la energía, aunque también es cierto que la desaceleración económica global disminuirá la presión sobre el precio del crudo.
Por el momento, la contribución de los carburantes y lubricantes sobre el total de la tasa de inflación general continúa siendo muy elevada, tal y como muestra el gráfico de la página siguiente. Una vez descontadas estas partidas, la inflación siguió en niveles relativamente bajos, con tasas no superiores al 2,0%. Esto último refleja la debilidad de la demanda interna, en parte motivada por la elevada tasa de paro que impide que haya efectos de segunda ronda.
La inflación de la zona del euro también baja hasta el 2,5%. La moderación de los precios como resultado de una enérgica temporada de rebajas también ha contribuido a frenar la inflación en el resto de la zona del euro, que en el mes de julio se situó en el 2,5%, dos décimas por debajo de la tasa registrada en el mes anterior. Es muy posible que la desaceleración de la actividad económica europea haya mermado la voluntad de consumir, hecho que puede haber jugado también un rol destacable sobre esta reversión de la inflación. Este cambio de tendencia inflacionista relaja las perspectivas de que la inflación se mantenga demasiado elevada según el objetivo marcado por el Banco Central Europeo (BCE) y disipa cambios inmediatos del tipo de interés de referencia. En efecto, tras dos subidas de tipos de 25 puntos básicos en los meses de abril y julio, respectivamente, el BCE mantuvo el tipo de referencia en el 1,50% en agosto. Tampoco parece probable que lo aumente nuevamente antes de fin de año, especialmente si se confirma la desaceleración de la actividad económica en el conjunto de la eurozona.
El diferencial de inflación respecto a la zona del euro se sitúa en cinco décimas. Volviendo al caso español, la evolución de los precios es clave para valorar las perspectivas de recuperación de la economía. Por una parte, cuando persisten las presiones inflacionistas por causas ajenas a la demanda interna como, por ejemplo, por el encarecimiento del precio del crudo, disminuye el poder adquisitivo de las familias y ello reduce su capacidad de consumo. Por otra parte, si la inflación aquí supera ampliamente la registrada en el resto de la zona del euro, su principal socio comercial, la economía española pierde competitividad. Por tanto, una variable importante para evaluar el comportamiento de la economía española la otorga el diferencial de su inflación con respecto a la zona del euro. Según datos de Eurostat, la variación interanual del índice de precios armonizado de la zona del euro se situó en el 2,5%, mientras que el registrado en España fue del 3,0%. Ello refleja que el diferencial de la inflación continúa siendo bastante importante. No obstante, parte de esta brecha se ha reducido gracias a la absorción de los cambios impositivos introducidos en España durante el segundo trimestre del año 2010. El diferencial debería también reducirse si las tarifas del petróleo se moderan en los próximos meses, dado que la evolución del índice de precios en España es más sensible a estos que en el promedio de la zona del euro.
Además del diferencial de la inflación con respecto al resto de países de la zona del euro, otra variable clave para calibrar la competitividad de la economía española es el índice de precios industriales, ya que estos pueden afectar su capacidad exportadora. Tras dos bajadas consecutivas substanciales de la tasa de crecimiento interanual de este índice en el mes de abril y mayo, como consecuencia de la desaceleración de los precios de la energía y de los bienes intermedios, en junio se mantuvo estable en el 6,7%. Esta tasa permanece bastante elevada, por encima de su promedio histórico, del 5,9%, calculado a partir del inicio de la serie en el año 1975.
Los costes de producción bajan el segundo trimestre de 2011, pero continúan históricamente elevados. En resumen, se espera que la inflación descienda lentamente hacia cotas más cercanas al 2% en diciembre de 2011 gracias a la desaparición de los efectos de base de las subidas de los impuestos indirectos llevadas a cabo en 2010 y a la moderación del precio del crudo. Esto último debería contener también los costes de producción. Ambos factores facilitarían que se recuperara algo la competitividad de la economía española y mejorara el poder de compra de los consumidores, contribuyendo así positivamente en el proceso de recuperación de la actividad económica.




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