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Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Edición web 19-5-13
Informe Mensual, núm 355 - Marzo 2012
Coyuntura internacional - Estados Unidos
Informe entero ( 3,41 MB )
     

Estados Unidos: bien pero insuficiente

Estados Unidos repunta en el cuarto trimestre, pero la previsión para 2012 sigue en el 2,0%. La recuperación gana en solidez, apoyada en un mercado laboral que está dejando atrás los presagios más lúgubres y en una política fiscal que, siendo 2012 año electoral, será más expansiva de lo que se venía anticipando. Sin embargo, el crecimiento del 2% que esperamos para el conjunto de 2012 es netamente insuficiente para que Estados Unidos pueda conjurar los efectos de la crisis.
El crecimiento se sustenta en un consumo que crece por encima de los ingresos y en el ciclo de existencias. El producto interior bruto (PIB) repuntó en el cuarto trimestre para crecer un 0,7% intertrimestral, un 1,6% interanual, que deja el avance para el conjunto de 2011 en el 1,7%. Pese al repunte, un vistazo a los componentes del PIB muestra una imagen menos boyante de lo que sugiere el dato agregado. En primer lugar, la reposición de existencias, que aportó más de la mitad del crecimiento del PIB en términos absolutos, no tendrá continuidad en la primera mitad de 2012. En segundo lugar, el avance del consumo privado, que ha sido el principal motor de la actividad en la segunda mitad de 2011, debería ir a menos. Esta fuerza del consumo se ha fundamentado más en la disminución de la tasa de ahorro, que entre junio y noviembre bajó del 5,0% al 3,5% de la renta disponible, que en una mejora de los ingresos, que avanzan con parsimonia. Con la deuda bruta de los hogares en el 114,1% de su renta disponible, existe un límite a las apetencias consumistas de los hogares que ya se dejó sentir en diciembre, cuando la tasa de ahorro remontó hasta el 4,0%.
Las ventas minoristas apuntan a una desaceleración del consumo privado. La desaceleración del comercio minorista es una buena muestra de esta mayor frugalidad. La campaña navideña ya fue peor que la de Acción de Gracias -noviembre-, a pesar de un aumento del crédito al consumo mientras que el dato de enero supuso una decepción. Las ventas minoristas tendenciales, sin coches ni gasolina, crecieron un 2,4% interanual en términos reales, que apenas es la mitad del ritmo al que se avanzaba en julio. Asimismo, la venta de automóviles reculó en enero, poniendo fin a una racha de cuatro meses de incrementos. La confianza de los consumidores de enero también mostró este patrón, con un ligero retroceso que pone fin a dos meses de fuertes subidas y que deja el índice netamente por debajo de su media histórica.
El mercado laboral confirma sus mejoras con una tasa de paro en el 8,3%, pero queda mucho por recorrer. Los hogares obtienen un 64,8% de sus ingresos a partir de los rendimientos del trabajo. En este sentido, el mercado laboral se ha recuperado significativamente por encima de lo que se esperaba, pero la mejora no está generando incrementos salariares que aúpen los ingresos, y es que el trecho pendiente es muy largo. En enero se crearon 243.000 nuevos puestos de trabajo que llevaron el total de empleos recuperados desde marzo de 2010 hasta 3,2 millones. Con ello, quedan por crear otros 5,6 millones de empleos para igualar lo que se perdió durante la crisis lo que, de mantenerse el buen ritmo de enero, significa cerca de dos años. A ello hay que añadir los 8 millones de subempleados y la elevada proporción de parados de larga duración, que entorpecerán la recuperación. Mención especial merece la inesperada mejora de la tasa de paro. Históricamente, el paro empezaba a reducirse cuando el crecimiento del PIB superaba el 2,5%. Pero el paro de enero se situó en el 8,3%, ocho décimas porcentuales por debajo del nivel del mismo periodo del año anterior, a pesar del bajo crecimiento, ayudado por una menor tasa de participación en el mercado laboral. Esto implica que los recursos ociosos serían entonces menores de lo que se esperaba y eso habría ayudado a la reducción de la tasa de desempleo.
La vivienda mejora pero, aquejada de sobreoferta, será el sector que más tarde en recuperarse. En el apartado inversor, la construcción creció un 2,6% intertrimestral, pero el sector de la vivienda todavía sigue sin salir del túnel. La iniciación de viviendas de enero rozó las 700.000, en términos anuales, una mejora y que coincide con un sentimiento más optimista de los promotores, pero la sobreoferta lastra la recuperación y los precios siguen a la baja. Administración y bancos acordaron que estos transfiriesen 40.000 millones de dólares en concepto de refinanciaciones y reducción del principal hipotecario a hogares cuya deuda supere el valor de su vivienda. La demanda del sector debería beneficiarse pero la cuantía es insuficiente ya que la deuda agregada de estos hogares supera en 700.000 millones de dólares el valor estimado de sus viviendas.
La inversión en equipo y los beneficios empresariales se muestran boyantes, pero la perspectiva es de ralentización. Por su parte, la inversión en equipo se desaceleró en el cuarto trimestre. La inversión seguirá creciendo en 2012 pero sin recuperar la fuerza del tercer trimestre. Los índices de sentimiento empresarial del Institute of Supply Management (ISM) de ma- nufacturas y de servicios han venido mejorando en los últimos meses, instalándose en el nivel de los 54,1 puntos en el caso de las manufacturas y en los 59,5 puntos para los servicios, unas lecturas que se corresponden con ritmos de crecimiento económico superiores al 3,0%. Esta mejora de expectativas también es coherente con los resultados empresariales. Los beneficios de las empresas no financieras generados en Estados Unidos subieron un 11,6% interanual en el tercer trimestre y en los primeros nueve meses de 2011 pasaron del 6,6% al 7,2% del PIB. Sin embargo, para el cuarto trimestre de 2011 se espera que ese avance se reduzca a la mitad, lo que hace improbable una reacción alcista de la inversión.
El IPC subió un 2,9% y el subyacente un 2,3%. 2012 verá una moderación algo menor de lo anticipado. La lentitud de la recuperación hace que la Reserva Federal opte por la cautela. La inflación siguió retrasando su esperada moderación. El índice de precios al consumo (IPC) de enero subió un 2,9% interanual -3,0% en diciembre- mientras que el índice subyacente, que excluye los precios energéticos y los de alimentación, subió un 2,3% interanual, algo por encima de lo que se esperaba, apoyado en alquileres imputados de la vivienda, vestido y ocio. Una tasa de desempleo y unos recursos ociosos menores y un petróleo persistentemente caro podrían hacer que la inflación se moderase con una mayor parsimonia de lo que se anticipaba. Por ello, la Fed ha congelado momentáneamente una tercera expansión cuantitativa. Sin embargo, los riesgos de un crecimiento insuficiente se siguen percibiendo como más acuciantes que los inflacionistas, tal como lo demuestra el acuerdo casi unánime de mantener en mínimos el tipo de interés de referencia hasta 2014.
La política fiscal de 2012, año electoral, será ligeramente más expansiva de lo esperado. Otro apoyo al crecimiento vendrá por el lado de la política fiscal. 2012 será un año electoral y ello hará que la consolidación fiscal se retrase algo más de lo que se esperaba, con una mayor propensión de los dos grandes partidos a emprender políticas expansivas. Así, el déficit de las administraciones públicas, que en 2011 se estima en un 9,6% del PIB, difícilmente bajará del 8,0% en 2012, con una deuda pública que debería encaramarse al 105% del PIB. La primera muestra de esta laxitud fue la aprobación del miniestímulo, que es como se denomina la extensión hasta final de 2012 de las rebajas fiscales sobre las nóminas y de la cobertura de desempleo. Lo primero supondrá 1.000 dólares de ayuda a las familias con ingresos menores de 50.000 dólares anuales, lo que traerá un gasto gubernamental adicional de 100.000 millones de dólares
La evolución del saldo comercial se verá afectada por las fortunas de Europa y del precio del petróleo. Por lo que respecta al sector exterior, la debilidad de los principales socios comerciales, en especial los europeos, y la recuperación de la demanda interna tiran al alza del desequilibrio comercial. El déficit comercial de bienes y servicios de diciembre volvió a aumentar hasta los 48.800 millones de dólares. Las exportaciones tuvieron un leve repunte que no alteró su tendencia de desaceleración. A corto plazo, el déficit comercial seguirá evolucionando al alza por el mayor crecimiento de la economía estadounidense pero con una contribución del petróleo y sus derivados que es del 55,2%, su evolución estará ligada a un precio del crudo que, por ahora, se resiste a bajar.




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