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Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Edición web 20-6-13
Informe Mensual, núm 356 - Abril 2012
Coyuntura española - Actividad económica
Informe completo ( 2,11 MB )
     

¿Brotes verdes en primavera?

Algunos indicadores adelantados apuntan a una recuperación. La primavera ha traído los primeros brotes verdes, como mínimo eso parece. El mes pasado ya anunciamos que un conjunto significativo de indicadores adelantados se había estabilizado e incluso algunos de ellos habían empezado a remontar. Esto, ahora, se ha traducido en un repunte de los índices sintéticos de actividad. La percepción general del mercado sobre la capacidad de recuperación de la economía española, en cambio, ha empeorado. Muestra de ello es que la prima de riesgo de la deuda pública española, en vez de mejorar como la de Italia o Francia, ha aumentado de forma significativa. Una de dos: o el repunte de los indicadores adelantados es perecedero, o los mercados se están guiando por señales equivocadas. ¿Quién tiene razón?
La mejoría general de los indicadores adelantados queda resumida en el repunte del índice sintético de actividad (ISA) que elabora el Ministerio de Economía y el in-dicador adelantado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Como se puede observar en el gráfico siguiente, su evolución está estrechamente relacionada con la del producto interior bruto (PIB) y, por lo tanto, son buenos indicadores adelantados de su comportamiento. El indicador ISA del Ministerio de Economía experimentó un importante retroceso el último trimestre del año pasado, pero su tasa de variación intertrimestral ha remontado de forma significativa en lo que llevamos de año. El comportamiento del indicador de la OCDE es similar. Según ello, el retroceso del PIB del primer trimestre de 2012 debería ser muy modesto. De todas formas, es muy importante tener en cuenta que la capacidad predictiva de estos indicadores va mejorando a medida que se van conociendo los distintos indicadores del primer trimestre. Por ejemplo, el último dato disponible de producción industrial es el de enero. Por lo tanto, estos índices cambiarán cuando se conozcan los datos de febrero y marzo.
Los indicadores de demanda no son halagüeños. Para poder evaluar hasta qué punto estos indicadores sintéticos pueden acabar cambiando, es preciso analizar con más detalle los principales indicadores que los componen. Por el lado de la demanda, los datos, de hecho, no son nada halagüeños. El índice de confianza de los consumidores, tras el importante deterioro que sufrió en el mes de enero, lejos de estabilizarse, ha vuelto a anotar un severo retroceso. El nivel en el que se encuentra ahora es equivalente al nivel mínimo que alcanzó en 2010. El dato referente a las importaciones no energéticas del mes de enero refuerza la idea de que el consumo no parece estar levantando la cabeza durante el primer trimestre de este año. El retroceso en términos interanuales que experimentaron fue del 6,8%, más del doble del retroceso que se produjo durante el último trimestre de 2011. Los datos de matriculación de automóviles o de vehículos industriales tampoco sugieren un cambio de tendencia.
Es obligado hacer un importante matiz a esta batería de indicadores negativos. Las ventas de las grandes empresas de consumo sí experimentaron una notable mejora en el mes de enero. Mientras que en diciembre descendían un 4,8% interanual, en enero su tasa de variación se situó en el 1,3%. Sin embargo, todavía es pronto para valorar si este dato es fruto de la volatilidad inherente a la serie o si, por lo contrario, es un primer indicio de un posible cambio de tendencia. En general, lo que sí se puede afirmar es que por el lado de la demanda no encontramos indicadores que justifiquen la mejora de los indicadores sintéticos, más bien lo contrario.
El impulso proviene del lado de la oferta. El impulso viene por el lado de la oferta. El consumo de electricidad sigue marcando una clara tendencia a la estabilización. Si en el último trimestre retrocedió un 4,2%, en el mes de febrero el descenso en términos interanuales se había reducido al 1,2%.También la producción industrial parece que ofrece síntomas de estabilización. Una tendencia que se ve reflejada en la lenta mejora del índice de confianza de la industria.
Una posible explicación del mejor comportamiento de los indicadores de oferta podría ser el buen comportamiento del sector exterior. En el último trimestre de 2011, el retroceso de las exportaciones en términos intertrimestrales fue mucho menor que el de las importaciones, -1,6% y -6,5% respectivamente. Ello permitió que la contribución del sector exterior al crecimiento de la economía fuera claramente positiva, de 1,3 puntos porcentuales concretamente. Los datos de exportaciones del mes de enero, sin embargo, no han sido muy positivos. Es cierto que la variación interanual todavía se sitúa en terreno claramente positivo, 3,9%, pero la tendencia bajista que mostraban los datos de los últimos meses, lejos de estabilizarse, se ha acentuado. Ello contrasta con los datos de actividad económica de los principales países de la eurozona, donde sí parece que los síntomas de estabilización son algo más robustos. Ello permite pensar que, aunque los datos de exportaciones del mes de enero no hayan sido muy buenos, la tendencia bajista debería encontrar suelo en los próximos meses.
El apoyo de las exportaciones se debilita. Repasados los principales indicadores de oferta y demanda, parece claro que el repunte que han experimentado los principales indicadores sintéticos de actividad deben tomarse con mucha cautela, pues es probable que a medida que se vayan conociendo más datos estos podrían cambiar un poco el tono. La pérdida de confianza de los mercados en la capacidad de recuperación de la economía española, sin embargo, es difícil de justificar con los datos comentados hasta ahora.
El análisis detallado de los distintos indicadores no muestra una recuperación tan robusta como la que muestran los índices sintéticos, pero tampoco es cierto que estos hayan empeorado mucho. El repunte de la desconfianza seguramente es fru- to de la incertidumbre que todavía rodea al proceso de consolidación fiscal y a la reestructuración del sector financiero. El déficit público de 2011 al final subió hasta el 8,5%, 3,5 puntos porcentuales por encima del objetivo fijado por la Comisión Europea. Ello ha obligado a revisar el objetivo de este año, que al final se ha fijado en el 5,3% del PIB. El ajuste que se tendrá que hacer será enorme, de alrededor de 50.000 millones de euros. La aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para este año es una pieza fundamental para poder valorar las probabilidades de éxito. Asimismo, en el mes de abril también conoceremos las estrategias de las distintas entidades para hacer frente a las nuevas exigencias impuestas al sector financiero.
Los presupuestos del Estado y la reestructuración del sector financiero son claves para recuperar la confianza. Abril será pues un mes clave. La información que tendremos sobre la marcha del primer trimestre será mucho más sólida, como también será más sólida la postura que tome el mercado respecto a la capacidad de ajustar las cuentas públicas y reestructurar con éxito el sector financiero.




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