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Estudios y Análisis Económico > Información económica > Informe Mensual > Edición web 25-5-13
Informe Mensual, núm 360 - Septiembre 2012
Coyuntura internacional
Informe entero ( 1,97 MB )
     

Estados Unidos

Estados Unidos: una precaria estabilidad

Estados Unidos crece un 2,2% y espera un tercer trimestre algo más fuerte. La economía estadounidense espera un tercer trimestre más fuerte que el segundo, lo que debería contribuir a que el crecimiento del producto interior bruto (PIB) para el conjunto de 2012 quedase por encima del 2,0%. Después de un fuerte inicio de año en el que la marcha económica se vió alentada por una climatología anormalmente benigna, la actividad cayó en unos meses de letargo. La desaceleración del segundo trimestre fue, empero, algo menor de lo que se preveía, mientras que la habitual revisión de julio de las cuentas nacionales, retocó seis décimas a la baja el crecimiento de 2010, dejándolo en un 2,4%, y movió ligeramente al alza el avance de 2011 hasta el 1,8%. Por su parte, los últimos indicadores de ingresos, consumo y sector exterior apuntan a un ligero incremento de la actividad en la segunda mitad de año.
La ausencia de un plan creíble de consolidación fiscal y la lentitud de la recuperación del empleo siguen siendo un lastre. Todo ello no debe hacer olvidar la precariedad de la expansión. La consolidación fiscal sigue siendo una asignatura pendiente, con un déficit público que en el primer trimestre de 2012 fue de un 8,7% del PIB para el conjunto de las administraciones, y con unos ajustes fiscales previstos para 2013 que, incluso suponiendo acuerdos de republicanos y demócratas en las dos cámaras legislativas que mitiguen sus efectos, podrían sustraer más de un 1,0% de crecimiento en el PIB del año próximo. Asimismo, la recuperación del mercado de trabajo avanza con excesiva lentitud, la de la vivienda se encuentra en un estadio preliminar y el sector manufucturero titubea. Con todo, el producto interior bruto (PIB) del segundo trimestre creció un 0,4% intertrimestral -un 2,2% interanual-, gracias a un consumo que, pese a ralentizarse, mostró un claro fondo de resistencia y a una inversión en equipo que aceleró más de lo que se esperaba.
La recuperación de los ingresos de los hogares dinamiza el consumo. De cara al tercer trimestre, el principal factor de reactivación es la recuperación que han tenido los ingresos en mayo y junio. En este periodo, la renta disponible de los hogares creció en términos reales a un ritmo anual del 4,0%, por encima del gasto de consumo y doblando la cadencia de avance que se había dado entre febrero y abril. Esta recuperación de los ingresos ya está teniendo sus efectos en el consumo. Así, el comercio minorista se recuperó en julio después de tres meses de retrocesos, con unas ventas al por menor que, sin los fluctuantes coches ni gasolina, crecieron un 3,6% interanual. Asimismo, la confianza de los consumidores invirtió en julio su tendencia bajista, con un índice del Conference Board que ganó tres puntos para instalarse en el nivel de los 65,9 puntos y con visos de seguir al alza en los próximos meses.
La creación de empleo y los salarios mejoran pero el ritmo es lento. La tasa de paro está en el 8,3%. Los aires de mejora también llegaron al mercado laboral. Los salarios muestran una mejora apreciable desde el mínimo de marzo, lo que en buena parte explica la recuperación de los ingresos de los hogares, ya que un 65% de estos proviene de las nóminas. Sin embargo, una lectura detallada de los datos del empleo muestra que el pronóstico para la economía de Estados Unidos sigue siendo reservado y que las mejoras tienen más de compensación por fluctuaciones estacionales que de inicio de una tendencia hacia crecimientos más robustos. En julio se crearon 163.000 empleos netos. Se abandona así la debilidad de los tres meses previos pero se sigue constatando que el ritmo de la recuperación es insuficiente. Desde marzo de 2010 se llevan creados cuatro millones de empleos de los 8,8 millones que se perdieron en la crisis, lo que implica que, de seguir las cosas así, se tardaría más de dos años en alcanzar el nivel de empleo de enero de 2008, momento en el que se iniciaron los declives en el mercado laboral. La tasa de desempleo tuvo una subida mínima, hasta el 8,3%, y no será fácil que abandone estos niveles a causa de la elevada proporción de parados de larga duración, cuya recolocación es más difícil, y de un importante contingente de subempleados, con cerca de nueve millones de trabajadores que están involuntariamente a tiempo parcial y que deberán absorber una parte importante de las ofertas de trabajo que se vayan creando. Todo ello hace difícil que se mantenga el crecimiento de las ganancias salariales ya que, en una expansión típica, las subidas salariales vienen precedidas por un incremento del empleo y de las horas trabajadas que vacíe el fondo de mano de obra no utilizada.
Los empresarios siguen siendo cautos, especialmente en sus planes de empleo. Esta cautela puede observarse en la percepción de los empresarios. Los índices de actividad del Institute for Supply Management (ISM) son más propios de crecimientos modestos que de una expansión vigorosa. El índice ISM de manufacturas de julio quedó prácticamente invariado en el nivel de los 49,8 puntos, mientras que el ISM de servicios tuvo una tímida subida hasta el nivel de los 52,6 puntos. Asimismo, el componente de empleo de ambos volvió a dar nuevas muestras de debilidad, evidenciando que los empresarios siguen teniendo reticencias a la hora de contratar.
La construcción y el precio de la vivienda mejoran más de lo esperado. Pese a estas dudas empresariales y a la lenta evolución del empleo, la evolución reciente de construcción, precios y sector exterior permite esperar un tono de la economía más fuerte para esta segunda mitad de año. Los últimos indicadores del sector inmobiliario permiten hablar de una recuperación genuina, aunque a esta le quede mucho trecho. El índice Case-Shiller de viviendas de segunda mano de mayo superó expectativas y acumuló su tercer avance consecutivo, alejándose del goteo a la baja que había predominado en 2011. El volumen de transacciones seguirá fluctuando mediatizado por la persistente sobreoferta, aunque la morosidad que la ha alimentado descendió en el segundo trimestre. Asimismo, por el lado de la oferta, las viviendas iniciadas subieron un 21,5% respecto al mismo periodo del año anterior. El nivel de 746.000 viviendas, en términos anuales, apenas llega a la mitad de lo que se construía con anterioridad a la burbuja, evidenciando que queda un buen trecho por recorrer, pero la tendencia alcista de los últimos meses parece asentada, los permisos de construcción, un indicador adelantado de la construcción, tuvieron una substancial subida del 29,5% interanual y el sentimiento de los promotores sigue mejorando. Una asignatura pendiente del sector sigue siendo, empero, dar una salida a los millones de hogares cuyo saldo hipotecario pendiente supera el valor del inmueble hipotecado.
El IPC está en el 1,4% y el subyacente se modera hasta el 2,1%. También los precios ayudan, con una moderación que deja margen para una nueva expansión cuantitativa de la Fed que, visto el mejor tono del tercer trimestre, podría retrasarse hasta fin de año. Este entorno benigno de los precios se verá perturbado por el reciente encarecimiento de petróleo y alimentos, pero debería prevalecer la tendencia de moderación, que vendrá marcada por el resto de componentes. El índice de precios al consumo (IPC) subió un 1,4% interanual en julio -1,7% en junio-, influenciado por efectos de base. A partir de septiembre, empero, la tendencia debe cambiar a causa del mencionado encarecimiento del petróleo y por los efectos que la sequía en el medio oeste tendrá sobre el precio de los alimentos. Sin embargo, el IPC subyacente, que excluye los precios energéticos y los de alimentación, mostró en julio una imagen más favorable, con un incremento del 2,1% interanual, perfilando una tendencia a la baja que debería continuar en los próximos meses, vista la baja utilización de la capacidad productiva.
El saldo comercial mejora de forma sensible gracias al renovado vigor de las exportaciones. Por lo que respecta al sector exterior, el dato de junio fue bueno y permite augurar una contribución positiva al crecimiento del tercer trimestre, invirtiendo el lastre que el sector supuso en el segundo. El déficit comercial de bienes y servicios de junio se redujo hasta los 42.924 millones de dólares, un 10,7% menos que en el mes anterior. Si bien las importaciones recularon, la mejora se explica también por unas exportaciones que se aceleraron hasta el 7,1% interanual y a las que la debilidad de la eurozona está afectando menos de lo esperado.

Japón

Japón: un déficit comercial inoportuno

Japón crece un 3,6%; la segunda mitad de 2012 vendrá marcada por la desaceleración. El PIB del segundo trimestre se ralentizó sensiblemente con un avance del 0,3% intertrimestral, aunque los efectos de base a raíz del tsunami de marzo de 2011 llevaron el crecimiento intertrimestral hasta el 3,6%. Por componentes, esta desaceleración supone un cierto retorno a la normalidad. El consumo privado que, de forma atípica para Japón, había sido motor del crecimiento del primer trimestre quedó prácticamente estancado, mientras que la inversión en equipo cambió retrocesos pasados por un avance del 1,5% intertrimestral. El sector público y el exterior también se ralentizaron notablemente, contribuyendo así a la desaceleración.
El parón de la producción industrial y de las exportaciones reduce el crecimiento y provoca un déficit comercial. Las carencias energéticas derivadas del parón nuclear, agravadas por la reciente apreciación del petróleo, imponen cuellos de botella en los procesos productivos. Esto tiene una doble consecuencia. En primer lugar, compromete el crecimiento, al afectar a la producción industrial y a las exportaciones, que han sido el principal motor del crecimiento de los últimos años. El índice de producción industrial, pese al leve repunte de junio, ha estancado su recuperación y está un 6,0% por debajo del nivel de febrero de 2011, previo a la catástrofe. Lo mismo ocurre con las exportaciones, que se han quedado un 18,9% por debajo del monto de 2008, año anterior a la crisis de 2009 que redujo los flujos comerciales en todo el mundo. En segundo lugar, el estancamiento exportador ha provocado un déficit comercial inédito en la historia reciente de Japón, que alcanzó los 4,8 billones de yenes en el acumulado de los 12 meses hasta junio (un 1,0% del PIB). La persistencia de este déficit compromete el saldo positivo de la balanza por cuenta corriente, cuyo superávit acumulado de 12 meses pasó de 20,7 billones de yenes en 2007 a 4,4 billones en junio de 2012. Esto supone un riesgo sobre la enorme deuda gubernamental, que es del 230% del PIB, introduciendo la posibilidad de una necesidad de financiación externa. De aquí las últimas medidas de ahorro fiscal que el ejecutivo aprobó a finales de junio, con un impuesto sobre las ventas que, del actual 5,0%, pasará al 8,0% en abril de 2014 y al 10% en 2015.
El IPC retrocede un 0,1% y el subyacente, un 0,6%. Este aumento impositivo coincidió con unos indicadores de demanda que vinieron a confirmar el repliegue del consumo y la vuelta a la atonía de la demanda interna. Si las ventas minoristas se ralentizaron en junio, la evolución de los precios confirma la continuidad de la dinámica deflacionista. El IPC de junio retrocedió un 0,1% interanual y el índice subyacente, el general sin alimentos ni energía, cedió un 0,6%.

China

China: esperando una mejora en la segunda mitad del año

Continuidad de políticas expansivas para apoyar el crecimiento. A pesar de la debilidad de buena parte de los indicadores de actividad del mes de julio, empiezan a darse signos de cierta estabilidad de la demanda interna. En este contexto, el Fondo Monetario Internacional ha rebajado ligeramente las previsiones de crecimiento del gigante asiático hasta el 8% en 2012 y el 8,5% en 2013, algo por encima de nuestro escenario central, que prevé avances del 7,7% y del 8,3% en 2012 y 2013, respectivamente. Con todo, esperamos que la continuidad en las medidas monetarias expansivas y las nuevas iniciativas fiscales den soporte al crecimiento durante la segunda mitad del año.
La desaceleración del IPC, del 3,0% interanual de mayo al 1,8% de julio, ayudado en gran parte por el componente alimentación, que supone algo más de un tercio del índice general de precios y que moderó su avance del 6,4% de mayo al 2,4% de julio, permitirá una mayor relajación de las políticas monetarias. En esta línea se enmarca la inesperada bajada del tipo de interés oficial de préstamos a un año, el segundo recorte en menos de dos meses, que lo redujo en 31 puntos básicos hasta el 6,0%. A lo largo de la segunda mitad del año esperamos una nueva bajada del tipo de interés y hasta tres bajadas de unos 50 puntos básicos del coeficiente de caja.
La baja inflación de China, del 1,8% en julio, facilita el imprevisto recorte del tipo de interés oficial hasta el 6%. Asimismo, sigue el apoyo al crecimiento mediante políticas que aumentan el peso del consumo doméstico y del sector servicios, inversiones públicas en infraestructuras y fomento en la construcción de viviendas asequibles, entre otras medidas.
Debilidad y estabilidad, el binomio de los indicadores de actividad de julio. Respecto a los últimos indicadores de actividad, si bien la debilidad fue la tónica, la estabilidad empezó a esbozarse en algunos de los indicadores adelantados. En particular, la producción industrial creció un 9,2% interanual en julio, tan solo tres décimas por debajo del promedio del segundo trimestre. También la producción de cemento y acero permaneció estable, mientras que el consumo eléctrico se recuperó levemente de la fuerte caída de junio. Por el lado de la demanda, las ventas al por menor en términos nominales progresaron un 13,1% interanual en julio, por debajo del 13,9% del segundo trimestre. En este punto, cabe destacar que el indicador de ventas al por menor mide de forma imperfecta el consumo de las familias, ya que no incluye el consumo de servicios (excepto catering), y sí ventas a empresas y Gobierno. La venta de muebles y elementos decorativos, significativamente ligados al consumo de los hogares, se mantuvo estable. Por su parte, la inversión en capital fijo acumulada de enero a julio creció un robusto 20,4%, frente al 21% en el acumulado hasta junio.
Decepción exterior, con un avance de las exportaciones del 1%. Por último, la demanda externa decepcionó ante la intensificación de la crisis de la deuda europea. Las exportaciones de julio avanzaron un escueto 1,0% interanual en términos corrientes, muy por debajo del 9,2% de la primera mitad de 2012, mientras que las importaciones crecieron un 5,7% interanual, frente al promedio del 6,6% de los seis primeros meses del año. Esto situó el superávit comercial en 25.147 millones de dólares. Ante la fragilidad de las exportaciones, el Gobierno se seguirá resistiendo a una apreciación del renminbi frente al dólar americano. Una resistencia que también se ve alimentada por el hecho de que en los últimos meses el dólar no ha hecho sino mejorar frente a muchas otras monedas.
En definitiva, aunque todavía estamos en un entorno de ralentización económica, esperamos que las medidas monetarias y fiscales de carácter expansivo llevadas a cabo por el ejecutivo empiecen a dar su fruto en la segunda mitad del año, mitigando los temores de un aterrizaje brusco de China.

Brasil

Brasil: no será por falta de estímulos

Brasil invertirá 53.500 millones de euros en infraestructuras. Tras la decepción del primer trimestre y sin muy buenos augurios de cara al segundo, las autoridades brasileñas siguen buscando el desfibrilador que reactive el crecimiento. La última tentativa consiste en un nuevo paquete de estímulos por valor de 53 mil millones de euros (133 mil millones de reales) hecho público en agosto, y se espera que lleguen más.
El nuevo programa pretende sacar al gigante amazónico de su letargo económico a partir de un plan de inversiones que contará con el respaldo financiero del Banco Nacional de Desarrollo (BNDES), pero que también involucrará al sector privado mediante concesiones. Dicho programa se desarrollará durante los próximos 25 años, aunque la mitad del presupuesto ya se desembolsará en los primeros cinco y las concesiones se otorgarán en septiembre de 2013. El plan contempla el trazado de más de siete mil quilómetros de carreteras y 10 mil de red ferroviaria, incluyendo el ya proyectado tren de alta velocidad que debe enlazar Río de Janeiro y São Paulo. Asimismo, más allá del plan ya anunciado, la misma presidenta Rousseff avanzó actuaciones adicionales que atañerían a puertos y aeropuertos.
La efectividad de las medidas depende de una correcta y ágil implementación. Si se implementa correctamente, el nuevo plan puede reportar enormes beneficios, aunque no necesariamente inmediatos. Es bien sabido que una de las mayores debilidades estructurales de la economía brasileña es la falta de buenas infraestructuras de transporte y, aunque las medidas anunciadas no dejan de ser un primer paso en la dirección correcta, pueden sentar las bases para mayores avances del todo imprescindibles para impulsar el potencial de crecimiento económico en el medio y largo plazo. Asimismo, algunas de las infraestructuras programadas son imprescindibles para que la cita olímpica de Río 2016 discurra sin mayores contratiempos.
Aun así, en el corto plazo, resultarán más efectivos los estímulos que se prevén desde el flanco monetario. Esperamos que, en su próxima reunión a finales de agosto, el Comité de Política Monetaria prosiga su senda de reducción de tipos con otra rebaja de la tasa SELIC de 50 puntos básicos, lo que dejaría el tipo de interés de referencia en el 7,5%, un nuevo mínimo histórico. La evolución de los precios no está entorpeciendo excesivamente la tónica expansiva de la política monetaria: aunque la inflación interanual repuntó ligeramente en julio, esperamos que mantenga cierta moderación hasta mediados de 2013, para cuando esperamos que el grueso de las medidas implementadas recientemente surtan pleno efecto, acrecentando las presiones inflacionistas.
Esperamos una rebaja de tipos a finales de agosto. Con todo, a pesar del arsenal de estímulos puestos en marcha en el último año y los que se esperan por venir en las próximas semanas, difícilmente se impedirá que la economía brasileña crezca por debajo del 2% en 2012 (nosotros esperamos un 1,6%). Una cifra que, al igual que el medallero conseguido en Londres 2012, no deja de ser decepcionante para el próximo anfitrión olímpico y que, sin duda, debe mejorar si Rousseff quiere asegurar su reválida en las elecciones de 2014.

México

México: confianza plena

La economía mexicana resiste la desaceleración global y crece un 4,1% en el segundo trimestre. Impulsada por industria y servicios, la economía mexicana creció un 4,1% interanual en el segundo trimestre de 2012, un 0,9% respecto al trimestre anterior. De este modo, acumula un crecimiento del 4,3% del PIB en la primera mitad del año, lo que supera nuestras expectativas y nos lleva a revisar al alza nuestra previsión de crecimiento para 2012, del 3,5% al 3,9%. Ese admirable registro de la segunda economía latinoamericana en un entorno externo claramente adverso reafirma la fortaleza de sus fundamentos y le permite encarar lo que resta de 2012 desde una posición relativamente cómoda, aun anticipándose una moderación gradual del ritmo de actividad.
Seguimos sin contemplar cambios en la política monetaria hasta bien entrado 2013. En el ámbito de los precios, tampoco se aventuran excesivas complicaciones. A pesar del notorio vigor económico y de un reciente repunte de los precios agrícolas que, además, se estima puntual, la persistente debilidad externa acabará impactando sobre la economía doméstica, lo que ayudará a contener las presiones inflacionistas. Así pues, si el peso se mantiene relativamente estable y el ritmo de actividad no se deteriora más de lo previsto, no esperamos que Banxico interrumpa su pausa monetaria hasta bien entrado 2013.
En este contexto, la confianza de los consumidores mexicanos en su economía sigue en máximos no vistos desde antes de la crisis. Con todo, tal y como advirtió el gobernador de Banxico recientemente, los riesgos a la baja sobre el crecimiento derivados de la desaceleración global han aumentado, sobre todo a raíz de las dificultades de Estados Unidos por encarrilar una recuperación sostenida y briosa. Por ello, el mismo gobernador apremió a las autoridades mexicanas a impulsar el programa de reformas estructurales pendientes para impulsar el potencial de crecimiento de la economía mexicana. En ese sentido, sería bueno que se resolvieran cuanto antes los trámites para que el nuevo Gobierno pueda empezar a gobernar oficialmente y con toda normalidad.

Materias primas

El petróleo vuelve a encarecerse

El petróleo toca los 115 dólares por barril en un cambio abrupto de tendencia. El petróleo retorna a la senda alcista. Entre el 20 de julio y el 21 de agosto, el crudo se encareció un 8,1%, alcanzando los 115,30 dólares por barril (calidad Brent, para entregas a un mes). El petróleo se sitúa así un 7,7% por encima del nivel de inicios de año y es un 7,2% más caro que hace un año, lo que debe empezar a invertir la tendencia bajista que había predominado en los últimos meses en el IPC de la mayoría de las economías.
Las últimas tensiones geopolíticas en Oriente Medio han propiciado un abrupto cambio al alza en el precio del petróleo. Aun considerando que las últimas apreciaciones tienen un alto componente especulativo, las condiciones de oferta y demanda dan más soporte al petróleo que a los metales básicos, que acusan la desaceleración de las grandes economías asiáticas.
Las tensiones geopolíticas encarecen el petróleo mientras que los metales acusan la desaceleración china. El resto de las materias primas siguió una evolución desigual. Si el índice CRB avanzó un tímido 1,7% entre el 20 de julio y el 21 de agosto, los metales básicos siguieron acusando la desaceleración de China. Así, el hierro perdió un 12,0%, el mínimo de los últimos tres años, y el acero cedió un 9,6%. Más moderadas fueron las pérdidas de níquel y aluminio, en torno al 1,0%, mientras que el cobre ganó un mínimo 0,8%. En una dinámica opuesta, los metales preciosos evolucionaron al alza ante las expectativas de una nueva expansión monetaria de la Fed. El oro subió un 3,7% y la plata un 6,8%. Entre los alimentos destacaron los fuertes descensos del precio del café y del azúcar. Por su parte, el cacao tocó máximos mientras que el trigo se tomó un leve respiro después de la fuerte apreciación de julio provocada por la sequía estadounidense.




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